El polvo y los ácaros son grandes enemigos en la primavera. Soluciones que parten del mobiliario, la limpieza y en los hábitos de vida pueden mejorar la calidad de vida de los alérgicos.

Ha llegado la primavera y con ella, como no, las dichosas alergias. En realidad ,que está estación se relacione con esta enfermedad no es para nada casual. Y es que el polen de gramínea, una partícula que predomina en los meses de abril, mayo y junio, es el principal causante de este trastorno inmunológico que afecta a las vías respiratorias. Sin embargo, hoy en día, esta enfermedad no se asocia únicamente a la gramínea. El polvo y los ácaros son también grandes enemigos que puedes encontrarte habitualmente en tu casa o en el trabajo. Soluciones que parten del mobiliario, la limpieza y en los hábitos de vida pueden mejorar la calidad de vida de los alérgicos.

Proliferación de alérgicos

La polinosis, es decir, la alergia producida por pólenes , en la últimos tiempos ha ido en aumento y en la actualidad es un problema que afecta a más de 14 millones de personas en nuestro país. Según el último informe realizado por el comparador de seguros Acierto.com, casi 7 de cada 10 alérgicos afirman que su problema de alergia les impide llevar una vida normal. De entre ellos, el 60% dice que se ven impedidos de cumplir con sus obligaciones laborales habituales, y 2 de cada 5 confirman que conducir se les vuelve más complicado. Incluso, en los casos más graves las personas más afectadas, se ven obligadas a dejar de hacer vida social.

Lo cierto es que las alergias, al contrario de lo que algunos puedan creer, no es algo que se haya puesto de moda. Es un problema que afecta a toda la salud pública y estudios confirman que su incidencia va en aumento tanto en la infancia, juventud como en la madurez. Conjuntivitis, congestión nasa, estornudos, picor en nariz garganta y paladar e incluso dificultades para respirar son los principales síntomas de la alergia al polen. Pero aunque en la calle pocas medidas podemos tomar, por suerte, es posible mitigar estos síntomas en casa acondicionando nuestro hogar.

Casa limpia. Casa sin síntomas

Tal y como explica Águeda A. Llorca, Directora de Comunicación de Acierto.com “El principio básico para reducir la exposición y atenuar los síntomas de la alergia es mantener la casa lo más limpia posible.” Para ello es imprescindible disponer de un aspirador con filtro HEPA, una mopa atrapapolvo o tipo robot. Por suerte el mercado te permite escoger entre una gran variedad de modelos a precios muy asequibles. Eso sí, una aspiradora con un filtro adecuado que garantice el atrapamiento de ácaros, hongos, restos de cucarachas, pólenes, virus, pelo y caspa de las mascotas.

El principio básico para reducir la exposición y atenuar los síntomas de la alergia es mantener la casa lo más limpia posible.”

Otra de las prácticas a tener en cuenta es el mantenimiento del aire limpio dentro del hogar. Para ello, recurrir a un purificador o humidificador es una muy buena idea. Igualmente, como explica Llorca “A la hora de ventilar un habitación de la casa se recomienda hacerlo al mediodía. Y es que durante las primeras horas del día, entre la cinco y las diez de la mañana, es cuando mayor concentración de polen hay en el ambiente. El resto de la jornada es aconsejable mantener cerradas las ventanas.

A la hora de ventilar un habitación de la casa se recomienda hacerlo al mediodía. Y es que durante las primeras horas del día, entre la cinco y las diez de la mañana, es cuando mayor concentración de polen hay en el ambiente. El resto de la jornada es aconsejable mantener cerradas las ventanas.

Pero si hay algún lugar por excelencia donde se acumulan el polen y el polvo, es sin duda en el mobiliario de la casa. Por lo que no es ninguna tontería plantearse una serie de puntos a la hora de decorar la casa.

Pocos elementos textiles

Para empezar, explica la directora de comunicación de acierto.com “lo ideal sería reducir la cantidad de elementos textiles, donde tienden a acumularse el polen y el polvo.” Lo cierto es que el exceso de cojines y almohadas, los tapices y banderolas colgados de la pared, etcétera, son una fuente de acumulación de alérgenos y suciedad importante. Sustituirlos por fibras que no atrapan las partículas como la de coco, yute, bambú o sisal te harán la vida más fácil, por que solo bastará con aspirarlas para que queden libres de polvo y polen. Igualmente el uso de estores, parquets y vinilos son buenas alternativas para tener el polvo bajo control.

Muebles minimalistas

Evita la sobrecarga visual y perderás menos tiempo limpiando. Las habitaciones deben ser parcas en mobiliario innecesario donde se pueda acumular el polvo. Como matiza Llorca “Olvídate de abarrotar las estanterías de colecciones u objetos decorativos que son inservibles.” Es preferible evitar muebles de tapiz o sintéticos y elegir muebles de metal o madera que presente líneas rectas, libres de recovecos inaccesibles y preferentemente lisos y en brillo para detectar antes la suciedad.

Olvídate de abarrotar las estanterías de colecciones u objetos decorativos que son inservibles.”

Paredes bajo control

A primera vista las paredes no acumulan polvo. Sin embargo, para evitar la proliferación de hongos detrás de los papeles, es preferible no empapelarlas. Como alternativa, utilizar pinturas al agua con bajo contenido en Compuestos Orgánicos Volátiles (COVs) y en emisiones de productos tóxicos ayudarán a mejorar la calidad de vida tanto del alérgico como del resto de la familia. Además, como son fáciles de limpiar, solamente pasando un paño húmedo estarán siempre a punto.

La realidad es que frente a esta enfermedad que afecta a tantas personas, una buena prevención es vital tanto dentro como fuera de casa. Tal y como refleja el estudio de acierto.com “Solo 2 de cada 10 afectados está siendo o ha sido tratado por un médico. El resto, se automedica, recurre a las recomendaciones de su farmacéutico o, incluso de sus allegados.” Y aunque es cierto que el antihistamínico es el gran remedio para la alergia, hay que tener en cuenta también que sus efectos más habituales son la somnolencia, la disminución del estado de alerta y el retraso del tiempo de reacción. Por lo que, lo más recomendable es siempre acudir a un especialista.

“Solo 2 de cada 10 afectados está siendo o ha sido tratado por un médico. El resto, se automedica, recurre a las recomendaciones de su farmacéutico o, incluso, de sus allegados.”

Fuente: LA Vanguardia 

Fuente Original: Acierto.com

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