Lorena y Javier llevaban saliendo menos de un año cuando a él le pareció buena idea abordar el pasado sexual de ambos. Lo que pasó justo después no les sorprenderá. “Teníamos confianza para hablar absolutamente de todo, estábamos enamorados y ya nos habíamos demostrado en más de una ocasión que éramos capaces de superar momentos complicados. Por eso, al preguntarle a Lorena con cuántos hombres se había acostado, nunca pensé que fuera a desatarse la tormenta de celos y reproches con la que tuvimos que lidiar durante meses”, confiesa a Icon este asturiano de 37 años afincado en Madrid.

El caso de esta pareja no es una excepción. Sentirse tentado por la curiosidad sin analizar previamente los desperfectos que puede ocasionar es muy habitual. La experiencia ha demostrado a Patrica Rosillo, psicóloga especializada en pareja del centro Prado Psicólogos, que la mayoría de las parejas se lanzan la pregunta en un momento u otro de la relación. Pero antes de plantear la cuestión, la terapeuta recomienda que nos preguntemos a nosotros mismos qué es lo que nos va a aportar la respuesta.

“Cuantos más detalles tengamos del pasado sexual y sentimental de nuestra pareja, peor”, asegura  la sexóloga Eva Moreno. “Queremos escuchar algo que no es verdad, que todo era aburrido hasta que nos conocieron a nosotros, y normalmente no estamos preparados para conocer el pasado real de nuestra pareja”

Cinco años después de abordar este tema, Javier y Lorena siguen juntos pero el camino que han recorrido desde que descubrieron el número de amantes que había tenido cada uno no ha sido fácil. La respuesta que recibió Javier no es lo que esperaba. “Descubrí que había estado con muchos hombres, más de los que había imaginado. Ahora sé que eso no es importante, pero en ese momento fue un jarro de agua fría. Pero lo más duro fue enterarme de que algunos de los chicos con los que había estado eran amigos con los que ambos manteníamos el trato”, reconoce.

Javier cuenta que pasó meses reprochándole a su novia que no le hubiera contado antes que esos conocidos a los que veían de vez en cuando habían sido sus amantes. Lorena, sin embargo, se excusaba respondiendo que no tenía por qué contárselo cuando aquello era agua pasada y para ella ni era ni había sido nunca algo importante. Postura con la que coincide la sexóloga Eva Moreno: “Cuantos más detalles tengamos del pasado sexual y sentimental de nuestra pareja, peor”, asegura a Icon la especialista, miembro de la Asociación de Especialistas en Sexología. “Queremos escuchar algo que no es verdad, que todo era aburrido hasta que nos conocieron a nosotros, y normalmente no estamos preparados para conocer el pasado real de nuestra pareja”. Patricia Rosillo coincide y reconoce que “hablar de la sexualidad es algo positivo, pero no es necesario dar todos los detalles”.

Rosillo afirma que «aún existen muchos prejuicios que aparecen a la hora de juzgar la sexualidad en función de si el que la vive libremente es un hombre o una mujer». Cuando un hombre tiene en su haber un buen número de amantes es un donjuán. Pero, cuando es una mujer la que los tiene, la sociedad tiende a desaprobarlo por sistema adjudicándole adjetivos poco halagüeños. La sexóloga Ruth Ousset, además, incide en que las mujeres «suelen preferir no saber más de la cuenta sobre el pasado de sus parejas para evitarse un sufrimiento innecesario».

Javier confiesa que también preferiría no haber hecho esta pregunta nunca: “Sinceramente, no me aportó nada positivo conocer el número de hombres con los que había estado mi novia antes de conocerme. Al revés, pasé una época oscura en la que sentía una rabia y un resentimiento injustificados, además de injustos con mi pareja”. Ousset señala a Icon que los sentimientos que embargaron a Javier son muy comunes en estos casos: “Se activa mucha rabia y esta nos lleva a un lugar insano desde el que llegamos a castigar a nuestra pareja evitándola e ignorándola cuando lo único que ha hecho es responder una pregunta que se ha planteado de forma voluntaria”.

“Se activa mucha rabia y esta nos lleva a un lugar insano desde el que llegamos a castigar a nuestra pareja evitándola e ignorándola cuando lo único que ha hecho es responder una pregunta que se ha planteado de forma voluntaria”

Ruth Ousset, sexóloga

El caso de Ana, madrileña de 32 años, muestra lo que puede ocurrirle a alguien cuando le hacen la pregunta y se siente acomplejado con el número -ya sea por exceso o por defecto- de amantes que ha tenido. La madrileña cuenta a Icon que en un par de ocasiones le han preguntado por su historial sexual y en ninguna de las dos fue sincera al responder. “Siento cierto complejo por no haber estado con muchos hombres. Es algo irracional pero me hace sentir insegura y acabo triplicando la cifra de chicos con los que me he acostado. Lo gracioso es que al mentir lo que conseguía era que los que se sintieran inseguros fueran ellos”. Rubén, de 40 años, tampoco se ha atrevido a decir la verdad cuando se lo han preguntado. En su caso, porque considera que el número de personas con las que se ha acostado es alto y “podían juzgarme por ello sin darme la oportunidad de demostrar que eso no me convierte en un mujeriego en el que no puedes confiar”.

Ousset apunta que este miedo a hablar abiertamente sobre el número de hombres o mujeres con los que uno ha tenido sexo no es irracional. “La persona que lo cuenta sin tapujos suele ser acusada de tener mucho ego. Al final desvelar nuestro historial suele ser un sincericidio”. Y según su experiencia en consulta, “en el 99% de los casos no trae nada bueno abordar estar pregunta”. Ousset encuentra que esta es una cuestión que normalmente duele y que en muchas ocasiones se plantea cuando la relación va «de maravilla» con el objetivo de buscar una excusa que nos dé pie a discutir. “La persona que lo pregunta suele estar buscando algo para sabotear la pareja. Esto se da cuando las cosas van bien y estamos huérfanos de las caricias negativas que se supone que forman nuestro guion de vida. Aceptar que todo marcha sobre ruedas nos descuadra, se supone que la vida es una lucha constante donde nada -el trabajo, la familia o el amor- es fácil y si no encontramos esas trabas terminamos provocándolas”.

A pesar de que la sinceridad es un pilar básico en cualquier relación, tanto Ousset como Rosillo y Moreno llegan a la conclusión de que no habría que dar tanta importancia a los detalles del pasado de una pareja. Por lo tanto, preguntarle “¿con cuántas personas te has acostado?” no suele ser recomendable. “Solo saca a relucir inseguridades y complejos que nos llevan a compararnos y a sufrir en el proceso”, afirma Ousset. ¿Qué hacer entonces? “Vivir el aquí y el ahora con nuestra pareja centrándonos en disfrutar y en llevar a cabo todo aquello que nos gustaría hacer sin dar importancia a aquello que hiciera antes de habernos conocido”.

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Fuente: El país

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