A Jorge Ramos le gusta reivindicarse como un periodista que pone a los dirigentes contra las cuerdas. Y algunos episodios de su carrera avalan esa definición. La estrella de Univisión, la cadena que emite en español desde Estados Unidos, ha incomodado desde a Donald Trump o Fidel Castro a, el pasado lunes, Nicolás Maduro, quien le retuvo durante un par de horas en su palacio y le confiscó el material grabado tras abandonar una entrevista porque, de acuerdo con el periodista mexicano, no le gustaron las preguntas que le hizo.

Ramos, coconductor del Noticiero Univisión desde finales de los ochenta y del programa Al punto, desde 2007 y donde entrevista a personajes políticos de primera línea, entre otros; fue considerado una de las 100 personas más influyentes del mundo en 2015 por la revista Time
, que antes ya lo había incluido en la lista de los 25 hispanos más influyentes de Estados Unidos.









El mismo año que protagonizaba la portada de la prestigiosa revista, Ramos se ganó la bendición de los hispanos que emigraron a EE.UU. –como él hizo desde México en 1983– cuando plantó cara al entonces aspirante a la nominación republicana para la Casa Blanca. El popular presentador inquirió a Trump en una rueda de prensa sobre sus polémicas propuestas migratorias, a lo que el magnate neoyorquino respondió ignorándole, pero ante la insistencia de Ramos, un miembro de seguridad le acabó escoltando fuera de la sala.

Poco después, Ramos pudo regresar a la sala y hacer sus preguntas. Fue entonces cuando confrontó sus propuestas de construir el muro y deportar a 11 millones de inmigrantes, a lo que Trump le respondió y ambos se enzarzaron en una discusión que duró varios minutos.

Un agente de seguridad echa a Jorge Ramos de la sala de la sala donde Trump daba una conferencia de prensa en agosto de 2015
(Reuters)






Entonces, algunas voces le criticaron sus modales y le acusaron de buscar notoriedad, ya que cuando intervino por primera vez lo hizo sin que le hubieran concedido la palabra en el turno de preguntas y que, en realidad, no le hizo ninguna pregunta a Trump, sino que se limitó en dar su opinión.

Al margen de sus intenciones ocultas, aquella no fue la primera vez que el líder de opinión reconocido por el establishment estadounidense empleaba su lengua afilada contra un político. Después de varios intentos fallidos para conseguir una entrevista con el dirigente cubano Fidel Castro, consiguió abordarle en 1991, durante una cumbre iberoamericana en Guadalajara, donde le hizo un par de preguntas. “Mucha gente cree que este es el momento para que usted convoque un plebiscito (elecciones)”, le espetó. “No tienen ningún derecho a reclamar el plebiscito”, respondió Castro. Tras ello, un guardaespaldas le apartó abruptamente.





Cinco años después, Ramos le preguntó al entonces presidente de Colombia, Ernesto Samper Pizano, si era cierto que el cártel de Cali había financiado su campaña electoral con seis millones de dólares. Al día siguiente, Ramos recibió amenazas de muerte y tuvo que regresar rápidamente a Estados Unidos.





Y al expresidente mexicano Carlos Salinas de Gortari, Ramos le preguntó en las dos ocasiones que lo tuvo sentado en su programa si había cometido fraude electoral en los comicios que lo llevaron a la presidencia en 1988.

El periodista mexicano, que no obstante se ha labrado la fama fuera de su tierra natal, entrevistó a Hugo Chávez justo después de que asumiera la presidencia. Cuando el antecesor de Maduro murió, Ramos recordó a Caracol Radio
que el dirigente socialista “fue un gran mentiroso” porque dijo que respetaría a los medios de comunicación, haría más atractiva la inversión extranjera y solo se quedaría en el poder como máximo 5 años, pero nada de eso cumplió; “se quedó 13 y murió”, señaló.

Ramos recordaba hace dos años las entrevistas que más le impactaron en los 10 años de su programa Al punto, entre las que destacó, además de la de Salinas de Gortari, la del expresidente Estados Unidos Barack Obama, cuando ocupaba el cargo, los escritores Isabel Allende y Mario Vargas Llosa o el cantante catalán, Joan Manuel Serrat.








Fuente: LA Vanguardia

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