El Ayuntamiento le puso fecha de caducidad a La Ingobernable para el 2 de septiembre de 2019, en el pleno del 30 de julio. Desde ese momento, ambas partes, el Consistorio y los okupantes, se están preparando para una batalla.

El golpe de este miércoles lo ha dado la concejal delegada de Deportes del Ayuntamiento de Madrid, Sofía Miranda, de Ciudadanos, que ha decidido subirse al caballo de batalla contra la okupación. “Estimados okupas. No sois indesalojables, sois parásitos que vivís a costa de los impuestos de todos los madrileños que os pagamos la luz y el agua. Entiendo que estéis nerviosos, se os acaba el chollo”, escribió ayer la concejal en su cuenta de Twitter.

Esta reacción se debe al llamamiento que hizo este lunes La ingobernable a los movimientos sociales para que se movilicen contra el desalojo. Se autodenominaron “indesalojables” porque aseguran que la capital necesita espacios para hacer “política y cultura no mercantilizada”.

La respuesta de La Ingobernable no se hizo esperar: “Así de monstruos malvados y parásitos somos quienes recuperamos un edificio histórico que fue regalado a un amigo de Aznar e iba a ser demolido por el PP de Ana Botella. Es gracias a La Ingobernable, y no a Ciudadanos, que este edificio se salvó de la corrupción”, respondieron a Sofía Miranda.

“Somos parásitos que hacemos 200 actividades gratuitas al mes y que hemos llenado de vida un edificio vacío, que hoy es un referente cultural en Madrid”, señalan a través de sus redes sociales.
Sus gestores aseguran que, en estos dos años, más de 100.000 personas han pasado por las más actividades que organizan los 150 colectivos que operan dentro del edificio. Durante este mismo periodo, La Ingobernable ha recibido dos avisos de desalojo que no se pudieron llevar a cabo gracias a la propia acción vecinal.

A preguntas de este periódico, la concejal de Deportes manifiesta que la postura de Ciudadanos siempre ha sido muy clara en cuanto a la okupación y que ellos desde el Ayuntamiento sí se van a atrever a hacer lo que la exalcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, no fue capaz de hacer en sus cuatro años. “Carmena no los desalojó por su afinidad política con ellos”, explicó Miranda.

Ana Botella cedió en 2015 el uso del inmueble por 75 años a la Fundación Ambas para hacer un museo de arte, arquitectura y diseño. Este uso nunca se materializó, y el edificio permaneció vacío hasta el 2017, cuando después de la manifestación Madrid No se Vende, un grupo de personas decidió okupar el edificio. Sobre aquella maniobra del PP, Sofía Miranda sostiene que lo realizado por el Consistorio fue políticamente cuestionable.

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Fuente: El Pais

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