Un plato –o dos o tres– en el marco de una cena o una comida. Un comensal de aquí (Barcelona) y otro de allá (Madrid). Un diálogo sobre casi todo pero sobre todo de política. Y un periodista haciendo de notario de veladas para después convertirlo todo en una crónica, o en un reportaje, de más o menos 30.000 caracteres.

Esos son los ingredientes de
Diálogos
, un libro editado por el Gremio de Restauración de Barcelona cuyo sabor es el de la empatía y que se presentó ayer en el centro cultural del Born. Asistieron un alto número de los escribas, algunos de los que han dialogado y otros tantos que pusieron la mesa. Faltó, eso sí, el prologuista, el presidente del Gobierno central Pedro Sánchez.






Zapatero, Cuní, Mascó, Sardà, Forqué, Mas, Campo Vidal o Colomo compartieron mantel y conversación

“Ningún participante en el libro sabía quién, además de él, iba a salir”, afirmó divertida la periodista Cristina Fernández, que ejerció de maestra de ceremonias. Lo reveló mientras la concejal del PDECat Sònia Recasens tomaba asiento en las primeras filas, nutrida de una amplia representación de ediles del Ayuntamiento: los de su partido, los de ERC, los de Ciudadanos, los del PP y los del PSC. De BComú no hubo nadie. Y otros políticos de estas formaciones, pero de otros ámbitos (Carlos Campuzano) o épocas (Josep Maria Sala).

“A veces ha venido Gala Pin”, comentaba alguien del gremio (el de restauración), mientras encima del escenario la escritora Pilar Eyre recordaba su velada y conversación con Jaime Peñafiel, o el actor Pepe Ruiz la que mantuvo con Amparo Moreno, ella en primera fila. Hablaron sobre la censura. “Cómo hemos cambiado”, apuntaba la presentadora del acto. “Pues no se qué decirte…”, dejaba caer el actor. Y asentía Juanjo Puigcorbé, en el papel de artista, no de concejal no adscrito. A él le hubiera gustado comer o cenar con Alberto San Juan pero no llegó a tiempo. “Espero que haya un segundo libro”, expresó sobre una edición en la que sí aparece su compañera de reparto en Salsa rosa Verónica Forqué junto a Fernando Colomo, Carme Balagué o Joaquim Oristrell.





Puigcorbé lo deseó y Mercedes Sampietro lo reclamó: “A mí me gustaría estar en este libro… pero por problemas de agenda no ha podido ser. Yo me pedí a Pepe Sacristán”.

Hubo más intervenciones, de protagonistas y de cronistas, mientras en el escenario se proyectaban imágenes de Xavier Sardà con el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, de Màrius Carol con Soledad Gallego-Díaz, de Josep Cuní con Rosa María Mateo, de Judit Mascó con Miguel Rellán o de Manuel Campo Vidal con Artur Mas….

El referéndum, la Constitución (sus actuales límites y cómo se pueden cambiar), la necesidad de que Barcelona y Madrid trabajen de manera más coordinada, las tensiones, los silencios o el día que lloró Zapatero (cuando ETA dijo que dejaba de matar) aderezan un libro cocinado en doce restaurantes de Madrid y de Barcelona, con doce grupos de comensales de una ciudad y de otra. “Como restauradores somos notarios de lo que pasa… y también de todo lo que se soluciona”, manifestó el presidente del Gremi, Pere Chias.

¿Hecho a fuego lento? No tanto, en unos dos meses. “Y entre medio nos tuvimos que pelear con la
concejal de Ciutat Vella por las terrazas”, apuntó el director del Gremi, Roger Pallarols. E insistió. Había que hacerlo, ¿Por qué? “Porque hay que reclamar la normalidad”.








Fuente: LA Vanguardia

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