Cultura

De la espontaneidad de Amaia (“jo, qué mierda”) a su sorprendente voz | Televisión


Una buena noticia para España en Eurovisión: no se vota el nivel de inglés de los participantes. Salvado el último puesto, el resto son malas vibraciones para Amaia y Alfred, la representación española que interviene este martes en la primera semifinal del festival que se celebra en Lisboa.

El ganador de la edición anterior (Portugal) más cinco privilegiados de la Unión Europea de Radiodifusión (Reino Unido, Francia, Italia, Alemania y España) tienen siempre asegurada su presencia en la final, algo que levanta protestas cada año; pero, para que se escuche su canción el mismo número de veces, también participan en una de las semifinales, el martes o el jueves. Delante de la prensa, Amaia sacó la papeleta que decidió que, en la final, actuarán en la primera mitad: “jo, qué mierda”, fue su reacción en perfecto español.

Después de un primer día de ensayos desastrosos y de un segundo de ‘progresa adecuadamente’, el duelo con los periodistas también mejoró. En la semana de Eurovisión se compite cada momento del día, se aprovecha cada segundo ante una cámara o un móvil y en eso Amaia y Alfred están aún muy tiernos. El contacto con la prensa europea es otra fuente de cosecha de votos, de captar la atención. No ha de extrañar que para el día de la final, en muchos casos, la suerte ya esté echada.

En esa prueba ante la prensa, a Amaia y Alfred se les vio demasiado tiernos, cohibidos, sosos y con un inglés muy limitado, especialmente Amaia, que aún empeoraba la imagen. Afortunadamente, y tras sucesivos ruegos fracasados, la pamplonesa se animó a cantar No te puedo encontrar, una copla magistralmente sentida y que convenció a los resabiados periodistas de que allí, a falta de inglés y gracia, había algo más que una parejita ñoña.

Los periodistas son fervorosos ‘hooligans’ de sus respectivos países

Quizás los cantantes sean cantantes y representen al país que representan, pero sin duda los periodistas son más que periodistas, son hooligans de su país (con una excepción, claro, adivínenla); periodistas británicos -los de la flema inglesa-, aplauden y felicitan a su representante, SuRie, y dicen que les ha puesto los pelos como escarpias; otros llevan chalecos con los colores de su bandera o de Europa.

En vídeo, declaraciones de Amaia.

El paisanaje es único, extraño, con una mayoría masculina que no se encuentra en ninguna cumbre económica o tecnológica, menos aún en Cultura, donde la mayoría es femenina. En conteos a vuela pluma, el porcentaje de hombres en las conferencias nunca baja del 85%. Son auténticos expertos, lo saben todo de todos desde que la tele era bicolor; no ya de los cantantes, también de los escenógrafos de esos tres minutos de espectáculo.

En la semana de Eurovisión se compite  cada momento del día, se aprovecha cada segundo ante una cámara o un móvil

Aunque en la historia de la televisión ha habido ganadores de todo tipo, de mujeres barbudas a niñas, la imagen tierna de Amaia y Alfred no vende internacionalmente; ni la imagen ni la canción -bastante plana-, ni la puesta en escena, sea cual sea, porque hasta el momento ninguno de sus abundantes ensayos ha sido igual al anterior. La estrategia de prueba-error choca con el resto de las 43 delegaciones, que llegaron a Lisboa con todo planeado. Su primer ensayo suele ser calco de su actuación.

“Vamos incorporando pequeñas cosas”, explica Manu Guix, director musical de Operación Triunfo, que acompaña a la pareja en Lisboa. “Estamos teniendo problemas con ajustes técnicos que la organización no termina de lograr”. Vaya por dios, una organización alabada unánimemente por su eficacia técnica, tecnológica y creativa, encuentra una china en España. El trabajo de la radiotelevisión portuguesa RTP es, de momento, bueno, bonito y barato, poniendo a disposición de las 43 delegaciones, desde hace meses, todos los recursos técnicos que necesiten.

También para Guix es su primera vez. “No puedo comparar con otras ediciones porque no viví ninguna; tampoco he visto a ni oído a ningún otro participantes. Amaia y Alfred están tranquilos, se lo toman como otra edición de Operación Triunfo”.

El problema es que Eurovisión no es ni Operación Triunfo ni La Voz. Quizás una comparación más acertada sería una Eurocopa de Fútbol o una Expo Universal, un escaparate donde cada país lleva lo mejor que tiene. La canción es la excusa para mostrar arte, tecnología, moda y España se lo sigue tomando como las chirigotas de Cádiz, con todos los respetos.

Con tres de los grandes favoritos en escena -Israel, Estonia y Chequia-, mañana martes se celebra la primera semifinal. De los 19 países concursantes, 10 pasarán a la final. España participará para calentarse de cara al sábado, esperemos que no se cumpla la profecía de Amaia.




Fuente: El país

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