El olor es nauseabundo alrededor del vertido de lodo de una hectárea que rodea Pinto y que ha denunciado Ecologistas en Acción el pasado jueves. “No sabemos de dónde viene”, comenta Miguel Ángel García, portavoz de la organización en esta localidad de 51.500 habitantes. El alcalde socialista, Diego Ortiz, cuenta que ya ha puesto a la policía local y a los técnicos de medioambiente a investigar el origen de esta montaña de excremento. “Tenemos que esperar a conocer el resultado. En caso de estar ante un delito, por supuesto, este Ayuntamiento emprenderá las acciones legales oportunas”, zanja.

No es la primera vez que el lodo aparece en la ciudad. Ecologistas ya lo denunció en enero de 2015 y avisó a la Consejería de Medioambiente de la Comunidad. Los excrementos son el resultado del proceso de depuración de las aguas residuales urbanas e industriales, y se están transportando hasta este campo de cultivo. El problema, advierte la organización ecologista, es que tras solicitar a la Comunidad información, ésta, que respondió en 2017, no aclaró el tratamiento que reciben los lodos. Además, encontró irregularidades en los análisis.

“Los excrementos pueden contener sustancias peligrosas, como metales pesados que se fijan en la cadena alimentaria y generan toxicidad. Además de patógenos, microorganismos…”, señala García, quien advierte del peligro para la salud ya que se está expandiendo en un campo de cultivo. No obstante, el alcalde recuerda a los pinteños que deben denunciar cualquier vulneración medioambiental que presencien. “Si los lodos se tratan adecuadamente, se pueden utilizar en el campo para fertilizar, pero los están llevando a Pinto no están tratados”, denuncia García.

Junto al lodazal, los pinteños conviven además con el vertedero de la Mancomunidad Sur, que recibe 700.000 toneladas anuales de basura. La Comunidad autorizó la elevación de la cota de altura de uno de los vasos, que superará los 600 metros de basura. “Más o menos como el Cerro de los Ángeles”, denuncia Ecologistas. El pasado 12 de agosto más de un centenar de asociaciones presentaron alegaciones contra este proyecto de ampliación.

Esta medida es una solución temporal ante la demora de la construcción de la nueva ampliación del vertedero, la cuarta fase, que no estará operativa, según Ecologistas en Acción, hasta agosto de 2021. Además, la organización denuncia que la propia Mancomunidad Sur, la entidad que gestiona el vertedero, encontró en el proyecto de ampliación “riesgos inasumibles para la salud”, que han obligado a sacarlo de nuevo a concurso.

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Fuente: El Pais

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