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La figura de un mediador, relator, facilitador, notario o coordinador para ayudar a encauzar el diálogo entre los gobiernos español y catalán está en boca de todos. Sea cual sea el nombre, Gobierno y Generalitat siguen negociando sobre la función que deberá cumplir esta persona (o personas), lo que ha provocado un enfado mayúsculo entre los partidos de la oposición a Pedro Sánchez
, que ven en esta negociación una cesión intolerable de Sánchez a los partidos independentistas.

Sin embargo, no se trata de una figura nueva en la crisis catalana. Ya cuando Mariano Rajoy era el inquilino de la Moncloa existieron personas que cumplieron un rol similar: tratar de mantener los puentes que se estaban rompiendo a causa del procés. Quizás la diferencia entre el mediador del que ahora se habla y los que entonces ejercieron de enlace es que aquellos actuaban con discreción. En definitiva, la lista de intermediarios en los episodios más claves del procés ha sido extensa y muchos se han recogido en las crónicas periodísticas como es el caso de El naufragio, de la directora adjunta de La Vanguardia, Lola García.






Enlaces designados

El estratega del PP, Pedro Arriola, y el expresidente del Parlament, Joan Rigol, mantuvieron contactos discretos en los prolegómenos del 9-N

Los primeros en actuar como tal fueron, por el lado de Rajoy, el sociólogo y veterano estratega del PP, Pedro Arriola, y, por el lado de Artur Mas, el expresidente del Parlament, Joan Rigol. A esta dupla se le sumó una figura cercana al PSOE, el exdirector de Gabinete de Zapatero, José Enrique Serrano. Sus contactos solo consistieron en el intercambio de información de cara a los preparativos de la consulta del 9N sin poder entrar en el fondo del asunto. Sin embargo, se les considera claves en la disminución de daños en aquella etapa del procés.

Pero más importante fue la intervención de mediadores en los días posteriores al choque que representó la votación del 1-O de 2017. Mientras públicamente Rajoy se negaba a conceder al presidente catalán Carles Puigdemont ninguna reunión –cabe recordar que el diálogo entre ambos gobiernos se rompió definitivamente en la primavera de aquel año–, distintas personas actuaron como enlace, primero para propiciar un diálogo y posteriormente para evitar que Puigdemont declarara la independencia y se aplicara el artículo 155 en Catalunya.

segunda

Pedro Arriola, veterano asesor del PP desde la etapa de Aznar hasta 2018, actuó como enlace de Rajoy con Artur Mas
(Jose Manuel Vidal / EFE)






Uno de los más conocidos por la opinión pública fue el lehendakari Iñigo Urkullu, pero también tuvieron un papel relevante el cardenal arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, o el abad de Montserrat, Josep Maria Soler. El papel de Urkullu resultó fundamental: desde ese verano intercambió mensajes con protagonistas directos como los propios Rajoy y Puigdemont, además de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, el vicepresidente catalán Oriol Junqueras, el líder socialista Pedro Sánchez o el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, entre otros.

Para reforzar su papel de mediador, Urkullu tenía a algunos enlaces en Catalunya, como son el empresario Marian Puig, el abogado Emili Cuatrecasas o el notario Juan José López Burniol. Esta delegación catalana mantuvo sendas reuniones con el lehendakari en Vitoria y el presidente catalán en el Palau de la Generalitat en los días más tensos de aquel octubre. El objetivo fue convencer a Puigdemont. En paralelo, Omella se reunió también con el president y acudió después a la Moncloa, en un intercambio de conversaciones que Urkullu había propiciado. Pese a los esfuerzos, el resultado no dio frutos y, como es sabido, DUI y 155 tuvieron lugar. Ahora será el turno de otras mediaciones.


1-O

Urkullu tuvo un importante papel en los momentos más claves del ‘procés’: departió a menudo con Rajoy y Puigdemont y se convirtió en el interlocutor principal









Fuente: LA Vanguardia

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