Con la mitad de su mente musical, Mark Guiliana aporrea bombos y cajas, platillos y charles. Con la otra mitad, programa cajas de ritmos, emblemáticas Roland que multiplican su universo creativo. Mark Guiliana es uno de los mejores baterías de jazz del mundo pero en absoluto es un integrista de lo orgánico y humano, sino que comparte mentalidad con David Bowie, al que conoció en 2014 y con el que trabajó para su álbum de despedida, “Blackstar” (2016). “¿Sabes el recuerdo que tengo? El de alguien muy inteligente pero todavía más amable y educado. Y por encima de esas virtudes, era divertidísimo. Pasamos muchas horas riendo en el estudio sin imaginarnos lo que vendría en el futuro y disfrutamos todos los días de la grabación”, dice por teléfono antes de visitar España: el 4 de mayo en Madrid y el 5 en Santiago de Compostela como parte del Ciclo 1906.

Guiliana recuerda a Bowie con alegría: “No puedo decir suficientes cosas buenas de él. Pero lo más importante es que, en lugar de sentirse irascible o agarrotado mientras trabajábamos, era todo lo contrario: hacía bromas todo el rato”. Pero trabajando con el británico percibió su personalidad de un modo más profundo: “Descubrí que siempre tenía una visión. Que él veía lo que quería hacer, quizá lo soñaba o lo imaginaba, no lo sé. Pero lo veía”. Algo debe tener este joven de Nueva Jersey cuando le han reclamado Avishai Cohen, Brad Mehldau y Tigran Hamasyan, entre otros. Pero él no lo sabe explicar: “Para mí la música son dos conceptos imposibles de poner en palabras: sonido y vibración”, explica el americano, que parece que también tiene una visión, como Bowie, sin diccionario.

Con Beat Music, el proyecto al que lleva consagrado una década, la apuesta es la electrónica, esa mitad de su universo que le permite desarrollar la composición más que la improvisación. Como si la acústica le condujera a improvisar y la electrónica a producir, componer, diseñar. “Es algo que quería desarrollar, porque es la base de lo que me interesa ahora. Ambos mundos tienen el mismo valor para mí y me dan la misma alegría porque yo creo que cada una hace a la otra mejor. Sin el armario de herramientas del acústico, donde puedo improvisar, hacer solos y cosas así, no quedaría tan bien lo que busco cuando planteo una paleta de colores de electrónica para armar un tema”, explica Guiliana.

Ambos mundos son compatibles e intercambiables en directo. “Me gusta hacerlo, y a menudo introduzco elementos de mi cuarteto de jazz en el proyecto electrónico y viceversa -explica-. De hecho, grabamos de manera tradicional, pero con muchos músicos haciendo capas. Y en directo lo presentamos con batería, bajo (Chris Morrisey) y dos teclistas (Sam Crowe y Nicholas Semrad). Estamos muy emocionados de presentarlo en directo. El proyecto surgió de mis canciones, grabadas en casa, pero también de las aportaciones de los músicos y de un toque psicodélico. Es una música viva aunque sea fruto de la escritura porque realmente no sabemos qué va a suceder cada noche en el escenario”. Su último tema se titula “My Life Starts Now”. “Me siento así. Renovado profundamente”. Como a Bowie le gustaba que fueran las cosas.




Fuente: La razon

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