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Dalí y el surrealismo de la colección Abanca llegan al Thyssen | Cultura


El óleo Las rosas sangrantes (1930) está considerada una de las obras más importantes del periodo surrealista del artista de Cadaqués. El dolor y la culpa están representadas en el cuerpo de una mujer desnuda a la que apenas se ve el rostro. Su pubis es una melena de león y las rosas cargadas de sangre se inspiran en las fuertes dolencias ginecológicas de Gala. Esta famosa pieza es el eje en torno al que el Museo Thyssen de Madrid ha montado la exposición Dalí y el surrealismo en la colección de arte Abanca que se podrá visitar de manera gratuita y hasta el 27 de enero en la terraza interior del museo. Son 13 obras entre las que se encuentran las firmas de Óscar Domínguez, Joan Miró, Maruja Mallo, Eugenio Granell, Max Ernst o Giorgio de Chirico. Esta es la segunda exposición que la entidad bancaria surgida de la segregación de Novacaixagalicia realiza en el Thyssen.

Poco conocida en el resto de España, la colección de Abanca se inició a mediados de los noventa con la idea fundacional de conservar, promover y divulgar la producción de artistas gallegos. El proyecto creció con la inclusión de grandes nombres españoles e internacionales. Juan Carlos Escotet, presidente de Abanca, explica que actualmente cuentan con 1.343 obras de arte pertenecientes a 239 artistas entre los que figuran Braque, Chagall, Juan Gris, Léger, Kandinsky, Gutiérrez Solana y Tàpies.

Este martes, durante la presentación de la muestra, Guillermo Solana, director artístico del Thyssen, habló de la importancia del movimiento surrealista y de la relación que mantuvieron Bretón y Dalí hasta la expulsión del catalán del grupo. Solana asegura que sobre este pequeño conjunto de obras se puede seguir el desarrollo del movimiento artístico y su entorno empezando por el precursor, Giorgio de Chirico, para continuar con figuras centrales como Max Ernst o Joan Miró y seguir con una segunda generación representada por Óscar Domínguez, Wilfredo Lam, Roberto Matta y Eugenio Granell. Entre la obra realizada por creadores gallegos, destacan los cuadros de Granell, Maruja Mallo y Urbano Lugrís. Este último es, según Solana, difícil de clasificar, pero no encuentra razones por las que no añadirle a la nómina surrealista.

Juan Ángel López Manzanares, conservador de la colección y comisario de la exposición, ha ordenado las piezas con la intención de destacar la doble faceta creativa del surrealismo entendido como “escritura automática” y “el relato de los sueños”. “Es una dualidad en la que no solo estaba en juego la primacía de la escritura frente a la pintura y, con ella, la existencia o no de una plástica surrealista; sino también una toma de partido por un tipo de creación instintiva y azarosa, o por otra de carácter más premeditado y razonado, elaborada a partir de la memoria”, explica López Manzanares.




Fuente: El país

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