La Ingobernable se prepara para la que podría ser su última batalla. Este miércoles vence el plazo dado por el Ayuntamiento para el desalojo voluntario del centro social autogestionado en el edificio de la calle Gobernador, 39, un espacio de 3.000 metros cuadrados situado en la esquina con el Paseo del Prado y al lado del CaixaForum. Se trata de un inmueble de propiedad municipal que los activistas okuparon hace un par de años, después de estar dos años vacío.

En lugar de hacer las maletas, en el día que está anunciada la entrega de la notificación, en La Ingobernable han preparado un desayuno de porras con chocolate para invitar a sus usuarios a defender y reivindicar el papel sociocultural del centro okupado. Según sus datos, en estos dos años han pasado más de 100.000 personas por más de 170 tipos de actividades. Este miércoles, por ejemplo, hay clases desde las 19.00 horas clases de yoga, tango y boxeo y un taller de reparación de bicicletas. Todo gratis.

Fuentes del Gobierno municipal indicaron que los servicios municipales se presentarán en el edificio a las 10.00 para entregar la notificación y, en caso de que sus ocupantes no se hayan marchado, acudirán a la vía judicial. Según recoge el BOE, “en caso de resistencia al desalojo, se adoptarán cuantas medidas sean conducentes a la recuperación de la posesión del bien o derecho” y el Ayuntamiento puede solicitar el “auxilio de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, o imponer multas coercitivas de hasta un cinco por ciento del valor de los bienes ocupados”.

El alcalde, José Luis Martínez-Almeida decidió tomar el edificio como caballo de batalla contra la okupación en la capital y ya en campaña electoral anunció que actuaría contra La Ingobernable.
En 2015, la entonces alcaldesa Ana Botella cedió el uso del inmueble por 75 años a la Fundación Ambasz para hacer un Museo de Arte, Arquitectura y Diseño. Esto nunca se materializó y el edificio permaneció vacío hasta el 2017, cuando, después de una manifestación con el lema Madrid No se Vende, un grupo de personas decidió okupar el edificio. El edificio se ha convertido en punto de encuentro de colectivos sociales y tiene una amplia oferta de actividades lúdicas.

El edificio de La Ingobernable ha tenido más vidas que un gato. Por citar algunos, en el pasado fue un centro de puericultura, fue sede de las oficinas de la Universidad a Distancia (UNED) y del archivo de los juzgados y acogió, en otra etapa, el centro de salud del barrio de Retiro.

Durante su mandado, Manuela Carmena recuperó el pasado octubre la titularidad pública del edificio —tras indemnizar con 1,4 millones de euros a la Fundación Ambasz, a la que había sido cedido el espacio— y propuso recuperar el edificio para instalar allí la Biblioteca de Mujeres creada por Marisa Mediavilla, una bibliotecaria feminista que reunió una colección de más de 30.000 obras del siglo XVII al XX, la mayoría descatalogadas. Esto también hubiera supuesto el desalojo de La Ingobernable.

De hecho, con Carmena en la alcaldía se llevaron a cabo tres intentos de desalojo.
El actual alcalde, José Luis Martínez-Almeida, prometió en campaña que iba a hacer en el inmueble un centro de salud y una biblioteca para los vecinos y Begoña Villacís, de Ciudadanos, quería que además de la biblioteca, el espacio se pueda convertir en el Museo de la Fotografía. Sin embargo, en la última junta de gobierno antes de agosto el consistorio solo dijo que el edificio se destinará a equipamientos necesarios para el Distrito Centro, aún por determinar.

El Ayuntamiento ha sido rotundo en su campaña contra la okupación. Por lo que los centros okupados como: el solar de Antonio Grilo en Malasaña, el Eva de Arganzuela, la Salamandra de Moratalaz, la Gasolinera de la Guindalera o La Dragona en la Elipa pueden ser desalojados también.

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Fuente: El Pais

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