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Una gran parte de personas que fuman dejan de fumar por sí mismas. No obstante, contar con ayuda aumenta significativamente las probabilidades de éxito. Cada uno tiene sus razones que le animan a empezar este proceso, hasta conseguirlo definitivamente, y la motivación personal es muy importante.

Nunca es tarde para dejarlo. Desde el primer momento nuestro organismo se recupera del daño producido por el tabaco, aun cuando ya existan enfermedades causadas por éste. La mejor opción es pedir ayuda a un profesional de la salud.

Existen tratamientos que han demostrado ser efectivos y que ayudan a sobrellevar el proceso de dejar de fumar. Estas intervenciones pueden ser de tipo psicológico o farmacológico y combinarlas aumenta las probabilidades de éxito. Los tratamientos psicológicos se centran en los de tipo cognitivo-conductual y motivacional, en los que se analizan las razones y barreras para dejar de fumar, se detectan situaciones de riesgo de recaída, se entrenan técnicas para afrontar el estrés, de autocontrol, relajación, habilidades de prevención de recaídas, etc. Por otra parte, los fármacos aprobados con indicación para dejar de fumar son la terapia sustitutiva con nicotina (parches, chiclos, comprimidos y spray de nicotina), el bupropión y la vareniclina, estos dos últimos con receta y seguimiento médico. Sólo se ha probado científicamente la eficacia de estos tratamientos. Métodos como la hipnosis o la acupuntura no han demostrado su eficacia por sí solos para dejar de fumar. Otros como láser, reiki, fitoterapia u homeopatía son de muy dudosa o nula utilidad.

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Parche de nicotina
(Getty)

Dejar de fumar es una de las mejores decisiones que se pueden tomar para mejorar la calidad de vida. Si fuma y desea dejarlo, consulte en su ambulatorio u hospital, en su farmacia habitual o a través de la línea de teléfono 061 CatSalut Respon.


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Fuente: LA Vanguardia