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Críticas en Hollywood al nuevo Oscar a la mejor película “popular” | Cultura


Si la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas se merece su propio Oscar, debería ser al de mejor polémica del año. Todavía en vías de recuperación del #OscarsSoWhite que censuraba hace un par de años la ausencia de candidatos negros en las principales categorías, la Academia se ha metido solita en el pozo de la desesperación con el anuncio de una nueva categoría a los mejores logros en el cine “popular”. Ni los miembros de la Academia de Hollywood, ni los profesionales en la promoción saben muy bien cómo definir esta nueva categoría que pretende revertir la audiencia menguante de la ceremonia de los Oscar. Y el consenso es que no gusta la idea.

“La industria del cine murió hoy con el anuncio del Oscar a la película más popular”, sentenció Rob Lowe en Twitter. “Disfrutaba de poca salud. Le recordarán las secuelas, los taquillazos y la integración vertical”, añadió sarcástico. El sarcasmo se siente en el tuit del CEO de Focus Features, James Schamus, cuando expresa su alegría “ahora que la Academia entregará su nuevo Oscar a la película más popular durante su anuncio en la pausa comercial de la Super Bowl para asegurarse la mayor audiencia”. Toda una ironía de labios de la cabeza visible de un sello dedicado al cine de Oscar, conocido por títulos de calidad como El pianista (2002), Brokeback Mountain (2005) o Lost in Translation (2003), en referencia al evento de mayor audiencia en la televisión estadounidense. Allí la Academia anuncia su ceremonia. Los hay menos conocidos pero con las mismas quejas que sacuden las redes tanto en sus cuentas personales en Facebook o Twitter como en la página privada de la Academia. Como preguntó Jonathan Erland, ganador en diferentes ocasiones de galardones técnicos dentro de la Academia y gobernador de la rama de efectos especiales: “¿Somos una Academia que organiza una gala de premios o somos productores de un show de televisión que cuenta con una Academia?”.

Con el 80% de los ingresos de la Academia generados por la retransmisión de la ceremonia, es lógico que la organización creada hace 90 años para reconocer la excelencia en el arte cinematográfico se fije en su audiencia. Y los números van de mal en peor. Los Oscar siguen siendo los Oscar, el estándar de la valía en Hollywood y la ceremonia más vista cuando se trata de premios de cine. Además, la pérdida de audiencia afecta a toda la temporada de premios. Pero mientras que este año el bajón de los Globos de Oro fue un escaso 5%, los Oscar cayeron un 19%.

Según confirmó Variety los nuevos cambios en la Academia (que incluyen recortar la ceremonia a tres horas, entregar ciertas categorías aún por determinar fuera de cámara, en los cortes publicitarios, y adelantar la fecha de los Oscar en 2020) fueron sugerencia de la cadena ABC, encargada hasta el 2028 de la retransmisión. A pocos se les escapa que la cadena es parte del conglomerado mediático de los estudios Disney, propietario también de títulos tan taquilleros como los que producen los estudios Lucas o la Marvel.

Fuentes cercanas a la cadena de televisión han indicado su alegría ante la decisión de la Academia, recordando que los cambios siempre vienen acompañados de reticencia. Y miembros como Marlon West, de la rama de animación, recuerdan que “hay una forma menos cínica” de recibir este anuncio. “Son muchos los grandes filmes, populares en el momento de su estreno o a lo largo de los años, que no han ganado el Oscar ni se han visto reconocidos” como mejor película, puntualizó en un agitado debate en Facebook con otros miembros de la Academia. Por ejemplo, Con faldas y a lo loco (1959), El caballero oscuro (2008), Psicosis (1960), El laberinto del fauno (2006), King Kong (1933) o Centauros del desierto (1956).

La queja es unánime en la forma en que la Academia ha tomado una determinación que aún tiene que explicar: a qué se refiere el Oscar a los mejores logros en el cine popular o quiénes pueden acceder a esta categoría o cómo serán elegidos sus nominados y ganadores. La decisión fue tomada tras una discusión en comité y sometida a la aprobación de los gobernadores pero sin consultar a los cerca de 7.000 miembros y, como insiste Variety, ante las presiones de la cadena de televisión que produce la gala.




Fuente: El país

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