Las fotos son como las de cualquier turista en París. Una chica joven, con la melena al viento, vestida con una camiseta ajustada, los brazos desnudos y pantalones vaqueros, que baila enfrente del Moulin Rouge. Nada que se salga de la normalidad, excepto por la identidad de la retratada. Ella es Amina Maelainin, diputada islamista en el Parlamento marroquí, una de las estrellas emergentes del Partido para la Justicia y el Desarrollo (PJD), actualmente en el poder, muy cercana al ex jefe de Gobierno Abdelilah Benkiran.

Hace ya varias semanas que la imagen de la diputada sin el velo, junto a otra donde aparece a los pies de una imagen de la Virgen María de la catedral de Notre-Dame, está causando un formidable escándalo en Marruecos, donde lo personal se mezcla con lo político. La polémica ha subido de tono ahora que algunos dirigentes del PJD se plantean una sanción ejemplar.






Maelainin, que suele dar lecciones morales en el Parlamento, apela a su libertad individual

Maelainin ha utilizado todas las armas posibles en su defensa. Comenzó asegurando que las fotos eran falsas. Luego dijo que era un ataque de quienes quieren desprestigiar al PJD a cualquier precio, para lo que apuntaba directamente a los servicios secretos de Mohamed VI. Finalmente, apeló a sus derechos individuales para llevar o no el velo, que recomienda su formación, “sin renunciar a los principios y valores que defiende el islamismo marroquí”.

Las imágenes de la diputada llegaron enseguida a los medios islamistas hostiles al PJD y a simpatizantes de la izquierda. Las acusaciones de hipocresía han inundado las redes sociales. Muchos recuerdan que Maelainin es muy conocida por sus lecciones morales a sus compatriotas. Fue la diputada que durante varios días arremetió contra una cadena pública de televisión, la 2M, por transmitir una actuación de Jennifer López en el festival marroquí de Mawazine, en la que aparecía con poca ropa.

Imagen de Amina Maelainine en París
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“Maelainin se ha presentado ante los electores con un hábito bien distinto. El hiyab era su marca y seña de identidad de los valores que ella defiende”, dice Mustafa Ramid, responsable de la Comisión de Transparencia del PJD, para quien los miembros de este partido “no pueden tener dos caras; en Marruecos como en el extranjero tenemos que ser lo mismo”.





“Creo que ha cometido un grave error y no debería haber dejado su hiyab en un cajón en su visita a París. Una mujer velada lo lleva puesto allá donde vaya”, sentencia Ramid. “En todo caso, nunca he viajado de vacaciones con el dinero de los contribuyentes, no me he alojado en hoteles de lujo, ni me he puesto bikini”, respondía ella, dejando caer que otros y otras de su partido sí lo habían hecho.

El pasado fin de semana la diputada, de origen saharaui, respondió en Facebook a las amenazas. “Decir que los 23.000 votantes que me llevaron al Parlamento lo hicieron por mi manera de vestir es insultar su inteligencia”, escribía Maelainin. “Cómo me haya vestido ahora o en el pasado, o cómo me vaya a vestir en el futuro, no demuestra nada sobre mis convicciones, que siguen siendo las mismas. Lo que identifica a una persona son sus actos, no sus palabras”.

El mismo PJD está dividido, ya que si algunos dirigentes, como Ramid, abogan por un castigo ejemplar, otros consideran que se trata de un ataque más para desestabilizar al partido. “Hay toda una franja de medios digitales que miran con lupa todo lo que hacen los miembros para atacarnos hasta en lo más mínimo”, señala el diputado Mustafa Ibrahim al diario Jeune Afrique. Otros incluso ven el resurgir del tahakun, el Estado paralelo.





La vivacidad en la condena a Maelainin contrasta con el silencio que Ramid guarda en el escándalo de la escapada amorosa a París de Mohamed Yatim, ministro de Empleo, con su fisioterapeuta, 30 años más joven. Yatim, que sigue oficialmente casado, también es miembro del PJD, pero en este caso no se ha producido ninguna amenaza de sanción contra él. Esta doble vara de medir debería haber proporcionado a Maelainin algunas manifestaciones de solidaridad, especialmente entre sus hermanas islamistas, pero la realidad es que únicamente ha recibido el apoyo público de otra diputada.

En el verano del 2016, dos de los representantes más duros del partido islamista, Omar Benhamad y Fatima Neyar, vieron truncadas sus carreras políticas al ser sorprendidos en flagrante delito de adulterio en el interior de un vehículo. Muchos también vieron entonces la mano de los servicios secretos marroquíes que, casualmente, merodeaban por el romántico acantilado con vistas al mar donde los dos dirigentes del PJD se entregaban al fornicio.








Fuente: LA Vanguardia

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