La epidemia de Covid-19, la enfermedad causada por el nuevo coronavirus, representa “la emergencia sanitaria más grave” para China desde la fundación de su sistema político actual en 1949, ha asegurado este domingo el presidente chino, Xi Jinping. Xi ha hablado en un encuentro extraordinario por su naturaleza: una videoconferencia en la que han participado los cerca de 200 miembros del Comité Central y sus suplentes (el órgano de gobierno más amplio del Partido Comunista), los principales dirigentes militares, y los funcionarios destacados del Partido hasta el nivel de distrito comarcal. En total, según el periódico chino Global Times, cerca de 170.000 cargos.

Según la valoración del jefe de Estado y secretario general del Partido, la situación de la epidemia sigue siendo “sombría y compleja” y se encuentra “en el momento más crucial” para atajar su propagación. Todos los niveles de gobierno y del Partido deben hacer “esfuerzos incansables” por controlarla al tiempo que se retoma gradualmente la actividad económica, casi paralizada desde que el 23 de enero, coincidiendo con el comienzo de las festividades del Año Nuevo lunar, China comenzó a imponer duras medidas de cuarentena, primero sobre una quincena de ciudades en Hubei -la provincia donde se originó la epidemia- y después, con más o menos severidad, entre centenares de millones de personas.

Esta epidemia, según Xi, es “la que más rápido se está expandiendo, la que está dejando más infecciones y la más difícil de prevenir y controlar” desde la fundación de la República Popular de China hace 71 años. Pero, ha insistido, según la agencia de noticias estatal Xinhua, en que China “ha sufrido muchas dificultades en su historia” que la han hecho “más valiente, le han hecho crecer y superar los problemas”.

La reunión de los principales líderes del Partido, a la que se conectaron los demás por vídeconferencia, estuvo presidida por el primer ministro, Li Keqiang, quien está también al frente del grupo de coordinación del Gobierno central para responder a la epidemia que ya ha dejado 2.445 muertos -97 de ellos el sábado- y más de 77.000 infectados en este país.

El evento ha tenido lugar un día antes de que la Asamblea Nacional Popular, el Legislativo chino, anuncie si aplazará definitivamente su sesión anual, que debía inaugurarse el próximo 5 de marzo. Aunque la decisión se dará a conocer mañana, lunes, se da ya por seguro que se optará por retrasar esa sesión, que reúne a cerca de 3.000 delegados venidos de todo el país y las principales autoridades chinas en el Gran Palacio del Pueblo durante unos diez días.

En esa sesión, el primer ministro chino anuncia los objetivos de crecimiento para el año, que hasta ahora se anticipaba que se situarían en torno al 6% pero que quizá se vean rebajados ante el brusco parón que ha sufrido la economía en todo el país debido al virus.

Xi, no obstante, ha indicado en su alocución que China continuará adelante con sus metas sociales y económicas para este año, que incluyen la erradicación completa de la pobreza rural.

El presidente chino prometió recortes de impuestos para ayudar a salir del paso a las pequeñas empresas, las más perjudicadas por la inactividad económica, y aseguró que el país mantendrá una política monetaria prudente.




Fuente: El Pais

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