«Debemos pensar en hospitales mejor preparados para convivir con la COVID-19 por la necesidad de conseguir que sigan funcionado sin necesidad de paralizarlos». Lo dice Pedro Rascado, que conoce bien las UCI pues es el coordinador del plan de contingencia de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (Semicyuc) y avisa: «El problema no está resuelto».

«No tiremos por la borda el trabajo hecho hasta ahora. El virus no se ha ido y está en nuestras manos tenerlo controlado. La prevención evita muertes y los hospitales no pueden permitirse volver a paralizar el resto de servicios ante un nuevo aumento de casos. No queremos volver atrás», es el contundente mensaje de este especialista en críticos que ejerce en el Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS).

Asume el compromiso de su gremio, que es el de prepararse adecuadamente para poder responder ante cualquier eventualidad pues la enfermedad es «más grave» de lo que creían, y pide otro a la sociedad: la adopción firme de medidas «relativamente sencillas» como el distanciamiento social, la higiene de manos y el uso de mascarillas. «Progresivamente tenemos que ir volviendo a una vida normal, pero es una normalidad diferente», incide.

– Pregunta: ¿El sistema sanitario español está preparado para dar respuesta a cualquier posible escenario?

– Respuesta: Deberíamos estarlo. Es el propósito, que seamos capaces de responder. Probablemente en los próximos meses la parte más implicada del sistema sanitario en la respuesta ya no sea la de las unidades de cuidados intensivos en las que yo trabajo. No debería ser así al menos. El objetivo será el de detectar los casos mucho antes, por tanto hablo de un trabajo fundamental de atención primaria. Y, si al final necesitamos las ucis, que estén preparadas.

– P: ¿Se ponen en todas las situaciones posibles?

– R: Sí. Ya desde el principio contamos con un plan de contingencia, una guía con recomendaciones. La situación ha sido diferente en las distintas comunidades y unidades.

– P: Los intensivistas están habituados al estrés y algunas voces hablan del que causaría un hipotético rebrote temprano.

– R: No sabemos qué va a ocurrir. Es probable que con alguno nos encontremos.

– P: Usted defiende que hay que evitar en la medida de lo posible todos.

– R: Sí, y eso probablemente pase por la detección precoz de casos y por ser capaces de responder de la manera adecuada.

– P: De todos modos, si no fuese viable, incide cada vez que puede en la necesidad de estar preparados.

– R: Para que en la medida de lo posible podamos responder a posibles rebrotes sin que tengamos que paralizar el resto de la actividad como ocurrió en esta primera fase, con prácticamente toda la que no fuese Covid-19. Hay que mantener en la medida de lo posible la habitual.

– P: Reclama eliminar palabras como preocupación y colapso y recomienda asimismo que a cada cosa dé respuesta el experto en la materia.

– R: Cada uno debemos dar respuesta a lo que sabemos. Eso es fundamental porque, si no es así, se pueden generar confusiones. Respecto al otro apunte, no hay que tener miedo. Hay que conocer la situación en la que estamos y estar preparados para todas las posibilidades. El miedo nos paraliza y lo que no podemos hacer es paralizarnos. Hay cosas que pueden ocurrir y hay que estar preparados para la respuesta, repito.

– P: Alinearse con las recomendaciones de la autoridad sanitaria sin alarmismos ¿es básicamente lo que ha de hacer la población?

– R: Es muy importante que la población responda adecuadamente. Debemos insistir mucho en que el virus no ha desaparecido, en que la pandemia no ha desaparecido, en que el virus sigue ahí. Lo que tenemos que evitar, y está en nuestras manos, es que esto vuelva a aumentar de nuevo. Las medidas son relativamente sencillas. Distanciamiento social, higiene de manos, uso de mascarillas, quedarse en casa cuando uno esté enfermo…

– P: ¿Progresivamente tendremos que ir volviendo a una vida normal?

– R: Sí. Pero es una normalidad diferente. Tenemos que ser conscientes de que el problema no está resuelto. Estamos en una situación mejor, pero tenemos que seguir entre todos trabajando para que no volvamos a tener problemas graves.

– P: Tras reuniones semanales por videoconferencia con los jefes de ucis y un WhatsApp que ha echado humo, ¿podría comentar las principales lecciones aprendidas?

– R: Sin duda. La primera, en cuanto a la asistencia, pues la Covid-19 es más grave de lo que podíamos prever inicialmente, cuando pensamos en una enfermedad que producía exclusivamente insuficiencia respiratoria. Después, nos hemos dado cuenta de que tenemos que valorar adecuadamente aquellas pequeñas cosas que hacíamos todos los días y a las que no dábamos tanta importancia, como la humanización, la relación con las familias. Esto se ha visto muy afectado y era nuestro día a día. No le dábamos tanta importancia, cuando la tiene y mucha. Igual que el trabajo en equipo o lo crucial que es la lucha por una enfermería especializada en cuidados intensivos.

– P: Algunos sí son asuntos en los que ahondaban antes de la crisis sanitaria.

– R: Cierto. Pero en este momento, con todo lo que ocurrió, supuso que nos diéramos cuenta de la importancia real.

– P: Los hospitales en su conjunto, ¿cómo han de ser en esta nueva normalidad?

– R: A futuro hay que tenerlos preparados para convivir con la Covid-19 porque es crucial el ser capaces de mantener que los hospitales sigan funcionando.

Ana Martínez




Fuente: Agencia Efe

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