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Conmoción en uno de los países más abiertos a la inmigración

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Nueva Zelanda, un país que ha hecho de la inmigración su bandera, se ha estremecido por inesperado con el atentado contra dos mezquitas por una presunta célula de supremacistas blancos que ha dejado al menos 49 muertos. Nada hacía prever un ataque terrorista en una nación que exhibe la diversidad como parte de su identidad.

El shock que se apoderó de Christchurch, la principal ciudad de la isla sur, la más grande del archipiélago oceánico, fue el de más envergadura que se ha vivido desde del devastador terremoto de magnitud 6.2 en la escala de Richter del 2011, que causó 185 muertos y que se recuerda por las escenas del edificio de la televisión de Canterbury.





“Somos una nación orgullosa de tener habitantes de 200 orígenes étnicos y que hablan más de 160 lenguas y a partir de esa diversidad compartimos unos valores comunes”, declaró conmocionada la primera ministra Jacinda Ardern.


Refugiados climáticos

La armonía cultural se representa en el famoso equipo All Blacks de rugby, que es un ejemplo de integración entre los nativos maoríes y los descendientes de los colonos europeos, pero Nueva Zelanda, que de hecho puntúa tradicionalmente entre los diez primeros países en el ranking de felicidad, también ha sido pionera en políticas de acogida, como el cupo anual para refugiados por el cambio climático, en especial de solicitantes de pequeños países del Pacífico Sur, como Tuvalu, para quienes el aumento del nivel de mar ya es una realidad.

En las antípodas de Europa, Nueva Zelanda ha vivido en general aislado de los grandes conflictos mundiales y, cuando se ha visto involucrado en ellos, el resultado ha sido catastrófico, como en la Primera Guerra Mundial, donde murieron en combate más de 18.000 neozelandeses. Esas y otras batallas en las que ha participado la joven nación se descubren en el Museo de la Guerra de Auckland, uno de los mejores del país, no solo por su impresionante edificio neoclásico sino también porque se ha ido reconvirtiendo en un centro de referencia del legado maorí y de otras culturas que han ido forjando la multiculturalidad del país.






Políticas de acogida

Gracias a la inmigración cualificada, Nueva Zelanda ha duplicado su población en apenas 50 años

Nueva Zelanda, con una extensión que viene a ser la mitad que la del Estado español, cuenta con poco menos de cinco millones de habitantes, y a lo largo de las últimas décadas ha mantenido una política activa de facilitar la inmigración cualificada, duplicando su población en apenas cincuenta años.

La comunidad musulmana de Nueva Zelanda es reducida, lo que añade más misterio al ataque perpetrado en dos mezquitas. En total, los 46.000 musulmanes, según el censo de 2013, representan apenas el 1% de la población. La última gran encuesta, de 2009, indicaba que un 81% de los encuestados valoraba que la inmigración había hecho una gran contribución a Nueva Zelanda, según recoge un estudio de la Universidad de Wellington, la capital política del país..

La extrema derecha siempre ha sido insignificante electoralmente hablando en Nueva Zelanda. Kyle Chapman, el exlíder del Frente Nacional de Nueva Zelanda (NZNF), se presentó varias veces para la alcaldía de Christchurch pero nunca pasó de los dos mil votos y abandonó la política por el mobbing que sufrían sus hijos. El partido nacionalista y populista Nueva Zelanda Primero (NZF) es el que más restricciones plantea a la inmigración pero su programa es de carácter centrista y actualmente apoya al gobierno laborista de Ardern, aportando 9 escaños de los 63 que tiene la coalición.






¿Es posible acabar con el terrorismo?




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Fuente: LA Vanguardia

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