Fernando Navarro (76 años, Madrid) va por la calle con una copia de La educación de las hadas, que protagoniza Ricardo Darín: “Se la prometí a la odontóloga, una película maravillosa”. En Vallecas, regentó durante 38 años uno de los videoclubes más antiguos de Madrid, Import Vídeo, y ahora se jubila. Antes, las pilas de filmes llegaban hasta el techo, un local entero tapizado por cajas rectangulares de plástico. Ahora, solo quedan algunos VHS en una esquina y estuches vacíos. La colección, de más de 50.000 unidades, según Navarro, la vendió a una empresa catalana que comercializa filmes por Amazon. El dueño de Import Vídeo se ubica detrás del mostrador para la entrevista. Es la costumbre, dice: “Años y años y años, y días y días, todos los días, se crea un hábito”. Dos jóvenes interrumpen al ver la puerta abierta.

–Está cerrado, señores, aquí ya no hay películas. Se cerró y se liquidó.

–Pues lo sentimos. Una pena, macho, que cierren así videoclubes.

Se jubila…

Respuesta. Me jubilo ya, sí. Por la edad, que es avanzada, y porque el alquiler estaba decreciendo cada vez más. No me habría gustado ser una tienda solo de venta de películas usadas.

¿Por qué?

 A largo plazo iba en contra de todo en lo que yo he trabajado, que era traer todas las películas. Aquí estaban todas. El Corte Inglés y Fnac no tienen el fondo de películas que yo tenía.

¿Cómo recuerda los primeros años al frente del local?

Eran unos años en los que en España circulaba el dinero. Y claro, España ha sido siempre un país con mucha afición cinematográfica y producción. En distintos barrios, en distintos círculos sociales, en todos funcionaba mucho.

 En comparación, ¿cómo fueron los últimos años?

 No son comparables. Los clientes habituales ya dejaban de venir. Uno quizás venía una vez al mes o una vez al trimestre o una vez al año. ¿Quién venía? Pues, quizás uno que tenía el capricho… Pero eso no era rentable.

¿Cuáles han sido las películas más memorables?

Ha habido tantísimas en el transcurso de 38 años. Mujeres al borde de un ataque de nervios, la de [Pedro] Almodóvar, arrolló. Tuve que pedir más copias. En total, tenía 12, pero no se crea que eran muchas para esa película. Durante un mes o más se alquilaron todos los días. Fue un momento en el que Almodóvar pegó muy fuerte en España, de lo cual me alegré, yo siempre he defendido nuestro cine. Últimamente, Campeones tuvo mucho éxito. Por la película y por la humanidad que despega. También tuve que repetir pedido con esa, pero muy poca repetición: de una pasé a tres.

¿Conserva algunas?

Muchas menos de las que hubiera querido, porque a veces por el trabajo no realizas el placer. Por ejemplo, la segunda versión de Blade Runner, de Denis Villeneuve, no la tengo ni la he visto.

¿Vida real o vida de película?

 Es muy difícil responder. Si la de las películas es como en Ladrón de bicicleta, de Vittorio De Sica, prefiero la real; pero si es como en El gran Gatsby, casi prefiero la de las películas. Ahí depende, pero vamos, yo creo que siempre es mejor la vida real.

 ¿Qué elige: VHS, DVD, plataformas…?

El VHS y el DVD no son comparables: 100 veces antes el DVD por la calidad y la comodidad. Plataforma, no. Porque la película quiero tenerla yo y escogerla yo, no la que me dé la plataforma y depender de eso. De niño leía mucho y tenía mis libritos en mi estantería. Yo me crie en eso y soy de ese criterio. Una plataforma es cómoda, eso es indiscutible. Si tienes mucho trabajo, no tienes tiempo, no sabes mucho de cine, ponte la plataforma, pues si no te gusta esa película vas a próxima y tienes varias, pero es otra forma de ver cine.

¿No tiene Netflix?

 No, pero no digo que no lo vaya a tener.

 Hay personas que nunca han pisado un videoclub, ¿qué se pierden?

Se han perdido tener las películas, escogerlas y tener su criterio. Ahora tendrán que elegir por lo que les dé un tercero. Ojalá el Corte Inglés y Fnac sigan vendiendo películas, pero claro, ¿cómo van a comprar películas a 20 euros las nuevas generaciones de jóvenes? Es triste que yo me haya jubilado con el IVA al 21% en el vídeo. Si las películas nuevas valieran cinco euros, mucha más gente las compraría y en el usado valdrían la mitad. Y eso está al acceso del joven. Hay que hacerlo por el cine. Para crear de nuevo afición fuerte al cine.

 ¿Por qué?

 Culturalmente es importante. Si no se hace, va en detrimento de la cultura del pueblo.

Películas prestadas a 10.000 vecinos

Fernando Navarro llegó a tener cinco locales de alquiler y venta de películas en Madrid. El dueño de Import Vídeo recuerda bien que uno de los primeros filmes que tuvo fue Conan, el bárbaro y también sabe de memoria que el último socio que se registró fue el 10.618.

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Fuente: El país

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