Los huracanes son las tormentas más violentas que se forman sobre las aguas cálidas del océano en el verano y principios del otoño.

Los dos ingredientes esenciales para que se forme un huracán son: agua caliente y aire húmedo y cálido. Su fuente de energía es el vapor de agua que se evapora de la superficie del océano.

La mayor parte de los huracanes del Atlántico comienzan a tomar forma cuando las tormentas eléctricas, a lo largo de la costa oeste de África, se desplazan sobre aguas del océano de al menos 27 grados en las que encuentran vientos convergentes alrededor del ecuador. Otros se originan en bolsas de aire inestables que surgen en el Golfo de México.

¿Cómo se forma un huracán?

Explicado de manera sencilla, un huracán se crea cuando el aire cálido y húmedo sobre la superficie del océano sube y se reemplaza por aire más frío. Este aire más frío se calentará y comenzará a elevarse. Este ciclo hace que se formen enormes nubes de tormenta y gotas de lluvia. Estas nubes de tormenta comenzarán a rotar con el giro de la Tierra formando un sistema organizado. Si hay suficiente agua caliente, el ciclo continuará y las nubes de tormenta y la velocidad del viento crecerán hasta formar el huracán.

Etapas del huracán

A medida que la tormenta eléctrica se convierte en huracán, pasa por tres etapas distintas basadas en la velocidad del viento :

Primera etapa – Depresión tropical: velocidad del viento de menos de 61,15 k/h.

Segunda etapa – Tormenta tropical: velocidad del viento de 62.76 k/h a 117.48 k/h.

Tercera etapa – Huracán: velocidad del viento superior a 119.09 k/h.

Los huracanes mueren gradualmente a medida que se mueven sobre aguas más frías, al no tener la energía térmica necesaria para evaporar suficiente vapor de agua a la atmósfera para alimentar el huracán. Si el huracán toca tierra, la fuente de calor se elimina por completo y con la eliminación de la fuente de energía y la mayor fricción de la superficie del terreno y la vegetación de la tierra, los vientos del huracán disminuyen rápidamente.




Fuente:La razón