Ruido ensordecedor, focos funcionando y un centenar de personas con el brazo estirado y la palma recta. Están haciendo el saludo nazi mientras cantan, es sábado por la tarde y al escenario de la madrileña y mítica Sala Caracol se acaba de subir el grupo Brigada Totenkopf. Durante hora y media varias decenas de personas corearon la pasada noche a este grupo de metal de extrema derecha. Bombers, camisetas con metralletas, águilas, lobos y calaveras nazis se mezclaban con cervezas y copas y brillaban varias cabezas rapadas bajo las luces fucsias y azules. A las 21.30, hubo un cambio de banda. Le tocó a Iberian Wolves. Misma escena. “Tierra de lobos, tierra de sangre y oro, bendecidos por la noche, amparados por el odio”, dice una de sus canciones.

En la puerta, un grupo hablaba del «terror rojo» y de hermandades arias: «Las había. Los conocí cuando entré en Alcalá – Meco». Unos chicos en chándal hablan en la puerta: «Los bukaneros son muy fuertes en su barrio, pero fuera de ahí no se atreven a nada. Son unos maricas». «Me gusta la acción pero hoy no la lío. Un día normal le pego cuatro hostias a los negros y no pasa nada. Ya estoy fichado», le decía el chico con la perilla a un hombre con varios pendientes que salía de la sala. Una chica aparecía detrás con una sudadera negra con una hoz del símbolo comunista tachado. A pocos metros, en la esquina de la calle de Bernardino Obregón, otros bebían litronas. Uno de ellos se abrochaba una chaqueta del ejército con una bandera con la cruz de Borgoña. Al paso de un hombre latinoamericano, uno advertía al grupo: «Un pancho». «Cuánto daño hizo Antonio Salas», comentó otro, rapado, con perilla.

Mientras, en las redes comenzaban las quejas y las alertas: “La Caracol ha programado un concierto nazi, ojo con los alrededores, van en grupos de 10 o 15”, «Caracol nunca más», «¿Un concierto fascista y justo después uno de música tropical? Menudo ojo, boicot a Caracol». Tras esos dos conciertos, que no aparecían en la programación oficial de la sala ni esta les hizo promoción en redes, había otro evento de música latinoamericana, este sí anunciado en la página oficial de Caracol y con venta anticipada. Sobre las 22.30, Guacamayo Tropical, la promotora de fiestas y conciertos en Madrid que organizaba este último espectáculo, lanzó un comunicado para cancelar: «Nos hemos enterado de que antes de nuestro evento tocan bandas neonazis que han generado alerta… Nosotrxs desconocíamos la programación de la sala y el alquiler de su espacio es independiente al nuestro. Para nosotrxs es evidente el conflicto que puede ocurrir si no hacemos caso, para resguardar la integridad de nuestro público y ser consecuentes con nuestras opiniones, orígenes y formas de pensar, cancelamos la fiesta de Balkan VS Cumbia de esta noche. De ninguna manera apoyamos expresiones racistas, fascistas, misóginas, homófobas, etc…».

A las 23.00 terminó el concierto de Iberian Wolves y el público comenzó a salir. Vasos rotos en la acera, algún botellín de cerveza voló y comenzaron los gritos entre quienes salían y algunos grupos antifascistas y comunistas, “hippies y punkis”, apunta un vecino de la calle, asiduos al Loukanikos, un bar “con pegatinas anarquistas en el baño, carteles anticapitalistas y dueños con rastas”, apunta ese mismo hombre, Miguel, también cliente habitual del bar. Media hora después llegaron tres furgonetas de la Policía y se colocaron en una esquina cercana a la sala. Se armó jaleo, alguno de esos clientes de Loukanikos acabó esposado y se escuchaban desde los alrededores gritos contra la sala, la Policía y las bandas: «¡Nazis!», «¡fascistas!». Poco después, en WhatsApp se replicó un mismo mensaje: “Alerta antifascista, los nazis que han acudido hoy al concierto de la sala Caracol andan ahora por alrededores y Lavapiés, van de caza”.

Ya de madrugada, a la 01.43, la Sala Caracol publicó en sus redes un comunicado oficialpidiendo disculpas y alegando haber sido engañados: “El engaño ha sido el modus operandi que ha empleado esta organización para lograr que no nos percatáramos de su ideología…Como en cada evento, pedimos cartel, rider, y link de entradas anticipadas y nos comunicaron que carecían de todo ello, ya que era un evento privado y solo vendrían amigos y familiares”. Según quien estaba en la puerta la noche de este sábado, se habían vendido unas 120 entradas a 15 euros. La Sala explica en ese texto que se dieron cuenta de que eran grupos de extrema derecha cuando la Policía fue al local, minutos antes de la apertura de puertas, a las 19.00, para preguntar por el evento anunciado: “Comprobamos que no coincidía la info que nos habían proporcionado del llamado evento privado”.

Aseguraron que no conocían el cartel y que fue publicado a sus “espaldas”. Y apuntan que la Policía -de la que este diario no ha conseguido recabar información- les recomendó “seguir adelante” con los conciertos porque “ellos mismos no se consideran aptos para ofrecer la protección y seguridad” para que pudieran cancelarlo. “Nos hemos sentido engañados y vamos a proceder a tomar las medidas legales contra el organizador del evento”, escriben. El comunicado concluye el texto alegando que la Sala ha rechazado durante 27 años cualquier tipo de ideología racista, xenófoba y en contra de los derechos humanos, piden disculpas a Guacamayo Tropical, recuerdan que su personal “trabaja bajo un protocolo de inclusión y alertas a las agresiones”, y cierra: “Por un Madrid libre, abierto y lleno de amor”.

Asiduos a la Sala y seguidores de sus redes sociales dudan de la explicación del comunicado. «¿No habían visto el nombre de las bandas, Brigada Tontenkopf no les dice nada, la calavera tampoco?”, se pregunta un vecino de la zona, aludiendo a una de las divisiones de élite de las SS, las fuerzas armadas nazis. “Pues el cartel y las entradas con la calavera de las SS dejaban bastante claro lo que eran. Lo que parece ficticio es vuestra ética. No os importa quien toque sino lo que os pague. Pd. Las agresiones de hoy son responsabilidad vuestra”, aludía un usuario de Twitter en respuesta al comunicado. “Lo lleváis claro. Podríais (y debíais) haber cancelado el concierto, con más razón aún si os han engañado diciendo de un evento privado y el cartel no coincide. Ahora mismo está Lavapiés infectado de nazis. Responsabilidad vuestra”, escribía otro.

La Sala no ha vuelto a pronunciarse ni ha atendido a las peticiones de información de este periódico. Según vecinos de la zona, anoche se produjeron varias peleas y hubo detenidos, tanto de los grupos de ideología nazi como de los antifascistas.

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Fuente: El Pais

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