Salud

cómo, cuánto y cuáles usar


Cuando parece que por fin las campañas de concienciación para evitar el cáncer de piel han acabado por calar en la mayoría de la población y que cada vez somos más conscientes de los riesgos que conlleva la exposición solar y de la importancia del uso de fotoprotectores, surge la siguiente pregunta: ¿Está seguro de que sabe aplicarse bien el bronceador?, ¿y de que el factor de protección elegido es el adecuado para su piel? ¿Sabe cómo se debe conservar de un año para otro la crema solar? ¿O acaso caducan?

Y es que a veces, aunque actuemos con toda nuestra buena intención pensando que tenemos unos hábitos de lo más saludables resulta que, a lo mejor, no lo estamos haciendo tan bien como creíamos. Porque, como apunta Raquel Novo, profesora de Dermatología de la Universidad CEU San Pablo y jefe del Servicio de Dermatología de HM Montepríncipe de Madrid, aunque «en los últimos años estamos viendo cómo el uso de protectores en la playa o la piscina es ya habitual, aún es necesario insistir en las pautas para una exposición solar saludable».

Pero es que no es tan fácil. O al menos eso parece, a juzgar por los resultados de un estudio realizado por Cinfa y avalado por la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), que asegura que tan sólo el 2,5% de los españoles se aplica de manera correcta la crema fotoprotectora. El trabajo, llevado a cabo con 3.000 mujeres y hombres de nuestro país de entre 18 y 64 años, pone de manifiesto que únicamente dos de cada cien personas encuestadas siguen las tres medidas que garantizan su eficacia: aplicarse el producto 30 minutos antes de tomar el sol (algo que sólo hace el 42,5% de los participantes), renovar la fotoprotección cada dos horas (medida que sigue uno de cada tres encuestados, el 33,9%) y reaplicarla tras bañarse o secarse (sólo el 24,9% lo contempla). Además, uno de cada tres españoles (36,4%) no sigue ninguna de estas pautas.

Son, precisamente, las malas prácticas a la hora de tomar el sol el principal factor de riesgo en la aparición y desarrollo de algunos tipos de cáncer de piel, así como las responsables del fotoenvejecimiento de la misma. A estos fallos habría que sumarle dos más: el primero, aplicarse una cantidad insuficiente. «Es el error más frecuente que cometemos. Para garantizar la protección solar indicada en el envase, debemos aplicarnos 2mg/cm2 del producto, lo que equivale a unas seis cucharadas de café (unos 40gr) para el cuerpo de un adulto de talla media», explica Magdalena de Troya, jefe de Servicio de Dermatología del Hospital Costa del Sol en Marbella y miembro de la AEDV. Además, incide la doctora Novo, «hay que hacerlo bien, insistiendo en zonas que suelen quedar desprotegidas como las orejas, el dorso de los pies, los párpados, la raíz nasal o la zona próxima al nacimiento del pelo».

El segundo, no usar el fototipo correcto. Porque, algo que desconoce mucha gente es que si se emplea menos cantidad de protector de la recomendada se reduce también el factor de protección solar (FPS) del mismo: «En efecto, la aplicación de menos cantidad de fotoprotector conduce a una reducción proporcional de la protección. Normalmente nos echamos 0,5 mg/cm2 por lo que la protección real es la cuarta parte de la esperada», confirma la doctora De Troya. O lo que es lo mismo: en el caso de que estuviéramos usando un producto con un FPS de 50, vendría a equivaler a una 12. (Ver gráfico)

Según datos de un estudio sobre hábitos de protección solar realizado por Farmaconfianza.com, (farmacia on line especializada en productos dermocosméticos), el 56% de las españolas no están seguras de que se aplican el FPS correcto. A pesar de la cantidad de información sobre los fototipos, sólo un 44% está convencido de que el FPS que se aplica es el adecuado. «La clave para elegir adecuadamente el protector solar, es conocer nuestra piel y sus necesidades. Un aspecto importante a considerar es nuestro fototipo cutáneo. Si tenemos un fototipo bajo (I y II) nuestra piel se quemará fácilmente con poco tiempo de exposición solar por lo que hemos de seleccionar un protector solar con un FPS muy alto 50+. Por el contrario si tenemos uno alto (IV-VI), sería suficiente con un FPS 15+. Para los fototipos intermedios (III), recomendamos un FPS de 20+ 30+», apunta De Troya. (Ver gráfico)

Pero, ¿qué indica el FPS realmente? Se trata de un índice que nos informa el número de veces que el fotoprotector aumenta la capacidad de defensa natural de nuestra piel frente a la quemadura solar (protección frente a UVB) y nos da idea del tiempo que podremos permanecer expuestos al sol sin riesgo de quemarnos. Por ejemplo, si una persona se quema habitualmente a los 10 minuto de estar al sol sin protección, si se aplica un fotoprotector FPS 50+ en condiciones óptimas, podrá permanecer al sol 500 minutos (50×10 minutos) sin riesgo de quemarse.

A vueltas con la caducidad

Los protectores solares son productos cosméticos regulados por el Reglamento (CE) 1223/2009 del Parlamento Europeo. No obstante, y como apuntan desde la consultora especializada en Derecho de la Salud, Eupharlaw, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios informa de que ningún fotoprotector ofrece protección total frente a los riesgos derivados de la radiación solar.

Entonces, ¿existe realmente diferencia entre un FPS 50 y uno 100 o pantalla total? «El sistema de numeración del FPS no es lineal. Así por ejemplo, un fotoprotector con un FPS de 2 absorbe el 50% de la radiación UVB; uno del 15 el 93%; uno del 30 el 96% y uno del 50 el 98%. Por encima de 15, las diferencias son pequeñas. El problema es que en condiciones reales, no aplicamos la cantidad necesaria del fotoprotector», apunta De Troya.

Otro tema que levanta controversia es el de la caducidad de las cremas solares. Porque, una práctica muy extendida es la de recuperar los botes de crema del verano anterior para ser usados en la nueva temporada. Sin embargo, una de las recomendaciones habituales de los fabricantes es no utilizar estos productos pasado un año desde su fecha de apertura, dado que pueden perder su nivel de protección. Pero un análisis llevado a cabo por la OCU con cinco solares señala lo contrario: si se conservan de forma adecuada, las cremas mantienen sus propiedades un año después de su apertura.

«En una prueba de laboratorio se ha simulado el uso habitual por parte de un consumidor sometiendo a los productos, un año después de su primera apertura, a una serie de condiciones ambientales similares a unas vacaciones reales con cambios de temperatura y lugares de almacenamiento», explican desde la asociación de consumidores. Y los resultados de los análisis obtenidos (recién abiertos y después de un año), ponen de manifiesto que seguían manteniendo no sólo su textura, sino su nivel de protección a pesar del «maltrato» sufrido. «Por todo ello los consumidores pueden sentirse tranquilos si utilizan estas cremas de protección solar pasados los 12 meses desde su fecha de apertura», concluyen desde la OCU.

Sin duda, uno de los grandes avances que se están produciendo en el campo de la fotoprotección es el desarrollo de nuevas y sorprendentes formas de presentación. Gracias a ellas, hasta los más reacios (hombres, adolescentes , deportistas…) están comenzando a adherirse a la práctica saludable de usar protección solar. Sin embargo conviene saber que la permanencia de los fotoprotectores en la piel y su resistencia al agua puede variar en función de la textura. «En líneas generales, puede decirse que las lociones y los aerosoles, que son los menos oleosos y más fáciles de aplicar, tienen menos poder de permanencia, mientras que las cremas grasas son más resistentes al agua y al sudor –explica la dermatóloga Magdalena de Troya–. Los geles se encontrarían entre los aerosoles y las cremas».

En cuanto al formato que más éxito tiene entre los españoles, según una encuesta realizada por Farmaconfianza.com, destacan los de spray (65%). Les siguen, aunque en menor medida, las texturas fluidas (21%) y la crema (20%). Sin embargo, este aspecto ocupa el segundo lugar en importancia en el momento de la compra (sólo el 64% tiene en cuenta la textura), siendo el factor de protección solar (89%) el que más capta la atención de los consumidores. La marca (42%) y el precio (35%), factores que en otros productos de cosmética y belleza puede ser más decisivos, no lo son tanto en este caso y ocupa el tercer cuarto puesto respectivamente.

La Fundación Piel Sana de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) y la Universidad de Málaga han desarrollado un algoritmo que combina información geográfica, meteorológica y dermatológica con el objetivo de aportar orientación a quien lo desee sobre cuánto tiempo puede estar al sol sin dañar su piel.

UV-Derma, que así es como se llama la aplicación, ofrece consejos para prevenir el cáncer de piel así como datos, a tiempo real, sobre los niveles de radiación ultravioleta solar incidente en la localidad del punto informativo donde se encuentre la persona con su móvil. Estas recomendaciones de fotoprotección se dan en función de los diferentes fototipos cutáneos, es decir, de la capacidad de la piel para responder a la radiación ultravioleta (UV).

La herramienta pretende ayudar a la población, de forma sencilla, a disfrutar de los beneficios del sol sin quemarse, ya que la persona que se conecta lo primero que hace es identificar cómo responde su piel al sol (ver su fototipo) a la vez que la aplicación le aporta la información del índice de radiación ultravioleta (UVI) a tiempo real y las recomendaciones básicas en fotoprotección.

Además, la app da información básica sobre las patologías más comunes derivadas de la sobreexposición solar y cómo prevenirlas y también explica en «Mitos y realidades», dudas frecuentes entre la población de forma sencilla en 20 puntos.




Fuente: La Razón

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