La muerte este miércoles, a los 93 años, del escritor italiano Andrea Camilleri, creador del comisario Montalbano, supone el punto final para una saga que abarca una treintena de obras. Desde que  publicara en 1994 La forma del agua, la primera novela protagonizada por el comisario, Camilleri ha ido puliendo todas las aristas de su personalidad al mismo tiempo que ambos, autor y personaje, evolucionaban conjuntamente. La editora en castellano de Camilleri, Sigrid Krauss, ha tenido muy presente este aspecto en la selección de cinco obras que propone. Krauss ha elaborado la lista pensando en lectores que aún no conozcan o hayan leído poco al autor siciliano.

Un mes con Montalbano (1998). La primera obra que Krauss propone no es propiamente una novela, sino un compendio de cuentos sobre el comisario. Se trata de un libro de historias «muy divertido», cuenta la editora. Krauss cree que Camilleri transmite en estos relatos «ligereza» y «tensión», dos cualidades aparentemente paradójicas que «definen» la escritura del autor. La editorial Salamandra, que ha publicado la mayor parte de la obra en castellano de Camilleri, presentó en 1998 este volumen de relatos, que narra delitos premeditados, pasionales, financieros, mafiosos y políticos, cometidos por todo tipo de sujetos: jóvenes o adultos, hombres o mujeres, ignorantes o cultos.

La forma del agua (1994). Tras «enamorarse» de Camilleri a través de sus relatos cortos, Krauss se volcó en la lectura de las novelas del escritor siciliano. La editora sugiere comenzar por este clásico. No solo por ser el que arranca la saga, sino también porque los personajes «tienen una caracterización todavía muy rudimentaria», que el autor irá desarrollando en posteriores entregas. La evolución de los personajes corre paralela a la del autor, de quien la editora dice que «fue sensibilizándose cada vez más con los problemas sociales o con aquellos derivados de la mafia».

La edad de la duda (2008). La obra comienza con Montalbano soñando su propio funeral. Krauss cuenta que se trata de una de las entregas que ponen al descubierto al Camilleri más «melancólico», «deprimido» y «depresivo». Pero cuyas cualidades literarias permanecen intactas a lo largo de las páginas. El personaje emprende un largo viaje onírico que le sume en la angustia porque su compañera, Lidia, no acude a sus exequias. «Después se despierta asustado y se da cuenta de que todo era un sueño», resume Krauss, para quien esta obra es una de las que mejor reflejan la personalidad del autor italiano.

Ardores de agosto (2006). «Perfecto» para el verano. «Todo es bucólico, recuerda veranos lejanos, mediterráneos, inolvidables», cuenta Krauss. Ella lo leyó uno de esos que permanecen en la memoria. En medio de ese universo tan placentero, un asesinato guía la narración. 




Fuente: El país

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