Cuando en el municipio de Viana do Bolo se empezó a correr la voz de que en su remota mina orensana habían encontrado el oro negro, la alegría y el júbilo se instaló entre sus residentes, sorprendidos de que un mineral tan escaso estuviera oculto bajo su territorio. Con más de 270 kilómetros cuadrados y casi 3.000 habitantes, es uno de los más extensos de la provincia gallega. El yacimiento, el único de Europa donde se extrae coltán, devolvió la «esperanza» al medio centenar de núcleos de población que lo integran, azotados por la emigración en los últimos años, según cuenta José Antonio Alfonso, teniente de alcalde de su Ayuntamiento (BNG). «Pero, esto está cambiado, de verdad, bastante cambiado», exclama mientras observa cómo las grúas remueven las antiguas escombreras de la explotación, perdida entre las montañas. 

Hacía seis meses que el edil no recorría los 12 kilómetros de carretera sinuosa que separan a Viana do Bolo de la mina de Penouta, una de sus minúsculas aldeas, que se completan en unos 20 minutos. El antiguo holding empresarial Rumasa explotó el estaño de la mina en los ochenta. Y tras echar el cierre por su quiebra, la compañía Strategic Minerals (que ha declinado participar en este reportaje) le devolvió la vida en 2011. Dentro de sus escombreras encontraron el preciado coltán, nombre vulgar con el que se denomina a la columbo tantalita, que es la mezcla de los óxidos de niobio y de tántalo, imprescindibles para la fabricación de telefonía móvil, ordenadores, armas inteligentes y otros productos de alta tecnología. Su mercado, escaso y concentrado, se centra principalmente en República Democrática del Congo, donde su búsqueda desenfrenada ha desembocado en explotación infantil y en conflictos armados. En los últimos años se han sumado también nuevas explotaciones en Brasil y Australia, pero el problema es que su alta demanda no cubre la oferta.

La mina de Penouta es el único yacimiento de Europa donde se extrae coltán hasta ahora

El coltán por sí mismo no tiene aplicación práctica, sino que necesita de un complicado proceso químico para separar el tántalo del niobio. Y esa fórmula es distinta según la procedencia del mineral, por lo que Strategic Minerals llamó a la puerta del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) hace seis años para que investigasen la receta óptima del coltán gallego. Tras un largo periodo de trabajo, los científicos del Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas (Cenim), adscrito al CSIC, completaron su fórmula a principios de este mes de febrero. «Estos yacimientos se han venido explotando fundamentalmente por el estaño. Entonces, cuando niobio, tántalo y otros metales han tenido el auge que han tenido y las aplicaciones que han tenido y los precios de mercado que tienen, pues evidentemente ahora sí que resulta rentable poder extraer estos materiales», explica el coordinador del proyecto, Félix A. López. 

La separación del niobio y el tántalo

Después de un primer procesamiento en Penouta, el mineral llega a las instalaciones del Cenim en Madrid con un aspecto arenoso de color grisáceo y sale como un polvo de color blanco. El equipo de una decena de investigadores divide el proceso en dos fases: en una primera, que se realiza en una enorme nave con aspecto industrial, el mineral se mezcla con una serie de aditivos y se introduce en un horno. De ahí salen lingotes de estaño, por un lado, y escoria de tántalo y niobio, por otro. Esa escoria es la que pasa a un segundo nivel, dentro de un laboratorio contiguo, en el que finalmente se separa el niobio del tántalo mediante un proceso químico por formación de compuestos con fluoruro. «Son dos elementos que tienen propiedades muy parecidas, entonces la separación es complicada», aclara Francisco J. Alguacil, investigador científico, tras dejar sobre la mesa los dos botecitos con los precursores de los metales. Ahora sí, con aspecto de polvo blanco. 

Todo ese proceso es el que luego tiene que copiarse a gran escala industrial, con la receta lograda por los investigadores del Cenim, para que el coltán gallego se utilice en la miniaturización de los móviles, por ejemplo. Respecto a cuánto tiempo sea necesario, Irene García-Díaz, investigadora contratada del centro, no aventura si será a corto o medio plazo, pero sí tiene claro que se llevará a cabo: «Siempre y cuando haya una inversión económica, yo creo que sí, que se podrá alcanzar esto a escala industrial, igual que en el laboratorio se conseguirá a nivel industrial». En la mina, que tiene «una larga vida», según Félix A. López, se espera que el oro negro gallego se explote cuanto antes.  Strategic Minerals ha despedido a una veintena de personas en las últimas semanas, por «falta de liquidez», según el teniente de alcalde, pero también afirma que desde que la compañía empezó sus prospecciones «no hay casi paro» en la gente joven. De hecho, su hija trabaja precisamente en sus instalaciones donde se procesa el coltán.




Fuente: El Pais

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