Collin Richards, el asesino de la golfista española Celia Barquín, se declaró culpable por los hechos sucedidos el pasado 18 de septiembre de 2018, según la fiscal Jessica Reynolds del condado de Story (Iowa, Estados Unidos), y cumplirá cadena perpetua, sin posibilidad de libertad condicional. En primera instancia, Richards, de 22 años, se había declarado inocente, pero finalmente se confesó culpable. La sentencia se conocerá el próximo agosto. En su nutrido historial delictivo, pese a su corta edad, ya se incluía la violencia doméstica, el acoso y el robo.

«Mi corazón está con la familia de Celia hoy con la esperanza de que este resultado les brinde cierto nivel de confort. Este crimen trágico es algo que nos ha conmovido y entristecido a todos», dijo la fiscal Reynolds en un comunicado.

El cuerpo de Barquín fue encontrado en los campos de golf de Coldwater Links, en Amed (estado de Iowa) donde estudiaba ingeniería civil. La joven cántabra era considerada una de las mayores promesas del golf. Nacida en Torrelavega, era la vigente campeona de Europa tras ganar el Campeonato Individual femenino 2018.

La deportista española falleció después de recibir diversas puñaladas en el cuello, el torso y la cabeza. El detenido tenía marcas de forcejeo en el rostro. Según declaró a los agentes un individuo que conocía al sospechoso, Richards había asegurado en los últimos días que tenía «el impulso de violar y matar a una mujer»La alarma saltó poco después de las 10.00 de ese 18 de septiembre, cuando unos jugadores hallaron una bolsa de palos tirada en el campo Coldwater Golf Links y alertaron a la policía. Los agentes encontraron el cuerpo sin vida de Celia Barquín en el agua, a “cierta distancia” de la bolsa. La joven estaba jugando sola cuando fue atacada.

Durante su estancia en Estados Unidos, adonde marchó becada a estudiar ingeniería civil, fue elegida atleta femenina del año de la Universidad de Iowa. Participó en los juegos olímpicos juveniles de China y ganó el Big 12, campeonato de primer orden del golf universitario de Estados Unidos. Descrita por la federación como una “sobresaliente jugadora de equipo”, formó parte del combinado español que quedó tercero y segundo en los campeonatos aficionados europeos de 2015 y 2016.

Siendo cántabra, jugaba por la federación asturiana. Destacaba siempre por su determinación en unas categorías inferiores muy competitivas. La Escuela Nacional Blume alimentó ese espíritu. “Como persona, parecía más pequeña de carácter de lo que era, pero solo era una imagen. Cuando hablabas con ella, te dabas cuenta de que era muy madura”, rememoraba esos días Nacho Gervás, director técnico de la Federación Española de Golf, recordando los dos años, de 2012 a 2014, que la jugadora cántabra pasó en la Blume. “La primera vez que la vi, en un interautonómico en Logroño, me sorprendió. Iba por el campo como una profesional. Era muy lista jugando. Y trabajaba más que nadie. En la Blume era la única que se entrenaba los domingos. Los otros descansaban y ella salía con sus palos a cuestas”, añadía.

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Fuente: El Pais

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