Un bar de Taipéi, la capital de Taiwán, ha parafraseado el famoso letrero de «coma tanto cuanto quiera» de los restaurantes de bufé libre por «odie el mundo cuanto quiera». El local, llamado The Misanthrope Society, ofrece un lugar tranquilo para quienes no están a gusto con sus semejantes. «El infierno son los otros», reza en una de sus paredes, recordando la famosa cita del filósofo Jean-Paul Sartre.

Una cita de Kafka, («hay una cantidad enorme de esperanza en el universo, pero para nosotros no»), recibe a clientes que, como recoge CNN, gusten de cócteles imaginativos, humor negro y aversión a la humanidad. La propuesta del nuevo bar, ubicado en uno de los callejones sin salida que caracterizan la trama urbana de la capital taiwanesa, ofrece un combinado de vodka local y de whisky Kavalan, tequila, vermú, zumo de limón y kahlúa, el licor de café mexicano, al que llaman «Té de la Isla Fantasma». El cóctel «Kafkiano» mezcla café, vodka y otros licores con zarzaparrilla. Y otro, mezcla de midori (el licor japonés con sabor a melón), un derivado del sake, brandi de cereza y vodka Absolut, recibe el nombre de «Ya no humano». Y si lo que pide el cliente es el cóctel «Últimas palabras», el barman le invitará a anotar en una tarjeta cuáles serán las suyas, y pasarán a formar parte de las que se acumulan en un montón expuesto en el local.

El bar también sirve comidas, como un pollo de aspecto chamuscado para darle una apariencia ‘infernal’, o un huevo a la escocesa (un huevo duro rebozado en un picadillo de salchicha y frito), que en Taiwán se llama igual que la expresión «encerrarse en su propia concha».

Uno de los platos con aspecto chamuscado que sirve el local. @mis.society

La idea del bar nació de una depresión que sufrió el propietario del local, Chen Xiaoguai, antiguo ingeniero, que quiso ofrecer un espacio a personas en la misma situación tras pasar un mes en una institución psiquiátrica. «Quiero atraer a gente con el lago oscuro», para que se puedan ayudar unos a otros y para que experimente «el calor de gente distinta», apunta.

En su experiencia, Xiaoguai ha apuntado que para salir del «lado oscuro» al que lo arrastró su enfermedad «lo más importante» fue «la ayuda de la gente, y de los amigos que hice en el hospital. Así, apuesta por replicar en su local los grupos de apoyo habituales en algunas terapias. Considerando el daño que causa el alcohol especialmente a las personas en esa condición, el bar es también cafetería y librería, con un surtido de libros de psicología, autobiografías y novelas que abordan épocas oscuras de algunas personas. Entre ellos, El museo de las relaciones rotas, un libro que ironiza sobre el desamor mostrando objetos relacionados con las rupturas de pareja.




Fuente: El país

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