Salud

Cinco obstáculos muy femeninos para el disfrute sexual


Es posible el cambio de creencias para favorecer una sexualidad más placentera. Olvídate de los prejuicios.

1. DEPILACIÓN OBLIGATORIA. Es una pregunta recurrente en los consultorios sexuales online. ¿De verdad crees que tener unos pelos de más o de menos es tan importante para que tu pareja y tú os los paséis bien en la cama? Las películas porno con mujeres hiperrasuradas son las responsables de que parezca que es imprescindible, pero te aseguro que a la mayoría de hombres no les influye en su deseo que su pareja, ocasional o estable, no esté perfectamente depilada.

2. ROPA INTERIOR SEXY. Recuerdo una amiga de mi juventud que optó por ponerse las bragas de diario también los sábados por la noche porque según ella ligaba más. Con el tiempo he oído muchas veces la expresión “justo el día que no iba con el conjunto a juego, ligué”. Estoy convencidísima de que la falta de expectativa de esa noche y, por lo tanto, el colocarse una ropa interior poco sexy fue lo que provocó el éxito: seguramente el mostrarse más auténtica la hizo más seductora.

3. ILUMINACIÓN ADECUADA. Aunque parezca mentira hay todavía mujeres que prefieren hacerlo a oscuras porque sienten apuro ante la visión de su propio cuerpo y del de su pareja en posturas sexuales. Aunque en algunas ocasiones puede ser excitante recorrer el cuerpo del otro sin la vista como sentido primordial, observar la cara de tu pareja o dejar que te observe es un potente intensificador de la excitación y del placer. Si te incomoda una luz directa, reduce la intensidad con la ayuda del regulador o utilizando un pañuelo sobre la lámpara si es de noche o corriendo las persianas o cortinas si es de día. Acostúmbrate a ver y ser vista.

4. GEMIDOS NADA CALLADOS. No te cortes a la hora de gritar o gemir, potencia la excitación y el placer: Es una buenísima manera de comunicar a tu pareja que te gusta los que te está haciendo, que estás en el camino del placer o llegando al orgasmo. El volumen lo marcas tú y el lugar donde estés.

5. SEXO VERBAL. A muchas personas les gusta que les hablen suavemente durante las relaciones sexuales, con cuchicheos que a veces anticipan las acciones que el otro le hará. A otras, en cambio, les excita escuchar palabras, frases o comentarios con tono grueso – esto recibe el nombre de “hablar sucio” o coprolalia-. Y otras son más selectivas respecto al que quieren escuchar (incluso con otro idioma). Comienza a practicar utilizando o pidiendo frases o palabras sexuales más suaves y dependiendo de la reacción, puedes ir aumentando el tono. El sexo verbal puede ser bidireccional: te gusta escuchar el otro y también provocar al otro con tus palabras.




Fuente: La Razón

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