En la lucha global contra la crisis climática una de las herramientas estrella es el llamado comercio de emisiones de CO2, un mercado artificial del que Europa es pionera que consiste principalmente en asignar un precio a las emisiones, de modo que los contaminadores paguen por contaminar.

Este sistema con cupos de emisiones y compraventa de derechos para emitir -sobre el que se debatirá en la cumbre climática o COP25 de Madrid en diciembre- crea un mercado de derechos de emisión para poder contaminar: la oferta la establece el sector público y está relacionada con unos objetivos específicos, por ejemplo los fijados en el Acuerdo de París, mientras que la demanda la generan los contaminadores.




Fuente: Agencia Efe

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