El 30 de abril se celebra el día internacional del Jazz, un estilo musical que nació de la improvisación de los cantos de los esclavos negros en los estados sureños de Estados Unidos. En 1865 terminó su cautiverio, fueron declarados hombres libres y pudieron gozar de sus derechos, muchos de ellos se asentaron en Nueva Orleans y empezaron a tocar sin formación musical. Aparecieron nuevos estilos musicales como el ragtime, en Saint Louis, que luego se transformaría en lo que hoy conocemos.

No existe una fecha exacta del origen del jazz como música definida. Se suele ubicar entre 1895 y 1917, año en que el término jazz se generalizó y en el que la Original Dixieland Jazz Band realizó sus primeras grabaciones. Músicos como Louis Armstrong, Mile Davis o Ella Fitzgerald fueron grandes intérpretes de este género que se difundió de forma global por todo el mundo hasta llegar a nuestros días. Y es que hay ciudades en los que todavía suena la música del jazz con fuerza.






Empezamos el viaje


Nueva Orleans (EE.UU.)

Nueva Orleans fue uno de los lugares en los que el jazz pudo desarrollarse porque los esclavos disfrutaron de ‘cierta libertad’ para reunirse y tocar su música, sobre todo, en la plaza del Congo, actualmente es parte del parque Louis Amstrong. Aquí todavía se puede ver el jazz funeral, los entierros típicos en los que los familiares del difunto son seguidos por una banda de músicos.

Bourbon Street, Nueva Orleans, EE.UU.
(Sean Pavone / Getty Images/iStockphoto)

El centro histórico de la ciudad es lo que se conoce como French quarter, o barrio francés, un distrito colorido con bonitas casas de estilo colonial en la que abundan clubs de música de todo tipo, como el famoso Preservation Hall con jazz en vivo. Justo detrás de la catedral se encuentra Bourbon Street, el centro de la vida nocturna de la ciudad con establecimientos abierto 24 horas, y en la que se puede escuchar las notas de los músicos callejeros en cualquier rincón. Pero los mejores locales de jazz se encuentran en Frenchmen Street. No hay que perderse el Jazz Fest, 10 días de conciertos en abril-mayo.






Chicago (EE.UU)

En 1917, tras el cierre del barrio de Storyville de Nueva Orleans, donde la prostitución, el alcohol y la música habían coexistido durante largo tiempo, los músicos se trasladaron hacia el norte de Estados Unidos, y la ciudad que los acogió fue Chicago, sobre todo se ubicaron en el barrio South Side. Hablamos de una de las ciudades más vibrantes de América, que disfruta de una gran vida nocturna y de un gran número de clubs de jazz en los que divertirse con música en vivo, como el Green Mill, uno de los sitios más emblemáticos.

The Chicago Theater en Chicago, EE.UU.
The Chicago Theater en Chicago, EE.UU.
(Gargolas / Getty Images)

No hay que perderse el Millenium Park, en pleno centro, con la famosa escultura Cloud Gate y el pabellón de conciertos Jay Pritzker, que fue diseñado por el genio de la arquitectura Frank Gehry. Allí del 23 de agosto al 1 de septiembre se celebrará Festival Anual de Jazz, y es totalmente gratuito. Un buen lugar para conocer algo más sobre el jazz es visitar el Museo de Historia de la Ciudad.






París (Francia)

Con la entrada de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial, la música del jazz llegó a Europa de la mano de los soldados negros que tocaban en las bandas militares. De hecho, entre el 12 de febrero y el 19 de marzo de 1918, los “Hell Fighters”, una de estas bandas, tocó en 25 ciudades francesas lo que llamó poderosamente la atención del resto de bandas militares. París se convertiría en la capital internacional del jazz a principios de siglo XX aunque muchos de los músicos eran estadounidenses.

Montmartre en Paris
Montmartre en Paris
(adisa / Getty Images/iStockphoto)

A día de hoy, la ciudad ha conservado una excelente cultura musical que puede sentirse y escuchar en excelentes clubs como: el Jazz Club Etoile, Le Caveau de la Huchette o Le Baiser Salé.

En la capital francesa hay ‘tours’ nocturnos que exploran los barrios más musicales (la calle des Lombards, barrio latino (Saint Germain) y Montmartre), y los locales que inspiraron a los escritores y artistas de la época.






Sydney (Australia)

Este año la ciudad de Sydney será la sede de la celebración del día internacional del Jazz, y en el corazón de la vida cultura, la Ópera tendrá lugar algún que otro concierto, además de por las calles de la ciudad donde se organizará el festival “Jazz en las plazas” con bandas escolares y conjuntos de música. No hay que dejar de pasear por el Harbour Bridge que es otro de los grandes emblemas de la ciudad, además de disfrutar de sus playas.

El puente de la bahía de Sydney
El puente de la bahía de Sydney
(Mlenny / Getty Images)

El primer grupo de jazz conocido de Australia estuvo formado por Billy Romaine, y apareció en el Teatro Nacional de Fuller, en junio de 1918, como respuesta a la creciente moda por esta música, y fue precisamente en esta ciudad donde aparecieron vibrantes clubs nocturnos donde se tocaba jazz en vivo durante la década de 1940. Actualmente hay locales como Venue 505 o Foundry 616 que continúan con la tradición. El puerto de Sydneyes otro buen lugar para escuchar música en directo, además de obtener unas vistas increíbles.






Ciudad del Cabo (Sudáfrica)

La ciudad anfitriona del próximo año será Ciudad del Cabo, que gracias a su festival internacional está considerada la capital africana del jazz. El lema del evento será “Rastreando las raíces y las rutas del jazz africano” en el que se explorará el potencial creativo de África para inspirar la creación musical mundial. Pero no fue hasta 1862 cuando llegó por primera vez el jazz a la ciudad, a través de un buque de guerra con esclavos afroamericanos a bordo. Y en 1918 llegaría al país el primer álbum de jazz de la Original Dixieland Jazz Band, los músicos locales comenzaron a escuchar este estilo y lo imitarían.

Vista aérea de Ciudad del Cabo, Sudáfrica
Vista aérea de Ciudad del Cabo, Sudáfrica
(littlewormy / Getty Images/iStockphoto)

Durante el apartheid, la música se convirtió en una forma de protesta, y hoy en día se puede escuchar esta música en muchos locales, como The Crypt Restaurant, el Kaleidoscope Café o el Piano Bar. Tampoco hay que dejar de ir a la Street Long, 3.800 m de establecimientos en los que tomar algo o escuchar música, además de observar fantásticos edificios de estilo victoriano con fachadas de colores.






Su origen se remonta a la música de los esclavos negros




Fuente: LA Vanguardia

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