La velocidad a la que se acortan los telómeros predice la vida útil de las especies, según ha descubierto un equipo de investigadores del Centro Nacional de Investigación del Cáncer (CNIO) tras analizar nueve especies de mamíferos y aves.

Tras analizar los telómeros de ratones, cabras, delfines, gaviotas, renos, buitres, flamencos, elefantes y humanos, los investigadores concluyeron que las especies cuyos telómeros se acortan más rápido tienen vidas más cortas.

La relación detectada se expresa como una ecuación matemática, una fórmula que puede predecir con precisión la longevidad de la especie y que también se utiliza para analizar otros procesos, como el del crecimiento de la población, la masa corporal, la extinción de especies…, publican los autores en la revista científica “PNAS”.

Para Maria Blasco, jefa del Grupo de Telómeros y Telomerasa del CNIO y directora del estudio, el hecho de que exista una relación tan clara entre la tasa de acortamiento de los telómeros y la esperanza de vida sugiere que «hemos encontrado un patrón universal, un fenómeno biológico». Eso explica la vida útil de la especie, y eso justifica más investigación».

Lo que cuenta no es su longitud, sino la velocidad a la que se acortan

En el caso de la relación entre el acortamiento de los telómeros y la longevidad de las especies, la curva encontrada por los investigadores del CNIO se ajusta muy bien a los datos. De hecho, «la ecuación se puede usar para predecir la vida útil de la especie basándose únicamente en la tasa de acortamiento de los telómeros», escriben los autores. El ajuste es mejor cuando se utiliza la vida útil promedio de la especie -79 años en el caso de los humanos-, en lugar de la vida útil máxima (los 122 años documentados que vivió la francesa Jeanne Calment).

Se sabe desde hace bastante tiempo, gracias en gran parte al trabajo del grupo de Blasco, que los telómeros son la base del envejecimiento del organismo. Los telómeros forman los extremos de los cromosomas, dentro del núcleo celular; su función es proteger los genes. Sin embargo, cada vez que las células se multiplican para reparar el daño, sus telómeros se vuelven un poco más cortos. A lo largo de la vida, puede suceder que los telómeros se acorten demasiado y ya no puedan regenerarse. Cuando eso sucede, la célula deja de funcionar normalmente.

Hasta ahora, sin embargo, no se había encontrado una relación entre la longitud de los telómeros y la vida útil de cada especie. Existen especies con telómeros muy largos que son de corta duración y viceversa.

Los investigadores del CNIO decidieron no comparar la longitud absoluta de los telómeros, sino su tasa de acortamiento. Es el primer estudio a gran escala que compara este parámetro altamente variable entre especies: los telómeros humanos pierden en promedio unos 70 pares de bases (los componentes básicos del material genético) por año, mientras que los ratones pierden unos 7.000.

Para Kurt Whittemore, primer autor del artículo, este estudio confirma que los telómeros desempeñan un papel importante en el envejecimiento: «Hay personas que no están convencidas y dicen que, por ejemplo, los ratones viven dos años y tienen telómeros muy largos, mientras que los humanos viven mucho más y tienen telómeros cortos, pero hemos demostrado que lo importante no es la longitud inicial, sino la tasa de acortamiento y este parámetro predice la longevidad de una especie con un alto grado de precisión».

Para llevar a cabo este estudio, los investigadores tomaron muestras de sangre de varios individuos de las nueve especies descritas procedentes de animales ubicados en su mayoría en el Zoo Aquarium de Madrid. Además, las muestras de las gaviotas de Audouin provenían de una colonia salvaje en el Delta del Ebro y se analizaron en colaboración con la Universidad de Barcelona. Los investigadores midieron en cada especie los telómeros en los glóbulos blancos de individuos de diferentes edades.

En el Zoo Aquarium de Madrid se estudiaron las siguientes especies: nueve delfines de entre 8,6 y 50,1 años; 15 cabras de entre 0,8 y 10,1 años; ocho renos de 1,4 a 10,5 años; 15 flamencos entre 0,8 y 50,1 años; 6 buitres entre 8,1 y 21,4 años; cuatro elefantes de Sumatra entre 6.1 y 24.7 años de edad; gaviotas de entre 0 y 24 años; y siete ratones entre 1,4 y 2,6 años. La edad de las gaviotas se determinó a partir de los anillos con los que estaban anudadas cuando eran polluelos.

Los resultados indican que la tasa de acortamiento de los telómeros predice la longevidad de las especies mucho mejor que otros parámetros considerados hasta ahora, como el peso corporal, en general, las especies más pequeñas tienden a vivir más cortas o la frecuencia cardíaca.

Los autores del estudio creen que uno de los siguientes pasos requeridos es estudiar las especies que son muy longevas para su tamaño, como la rata topo desnuda o el murciélago. En cualquier caso, «estos hallazgos apoyan la idea de que el acortamiento crítico de los telómeros y el consiguiente inicio del daño del ADN telomérico y la senescencia celular es un determinante general de la vida útil de las especies», afirman los autores.




Fuente:La razón

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