María Chivite, secretaria general del PSN-PSOE y candidata socialista a la presidencia de Navarra, ha prometido gobernar desde la “centralidad” con propuestas que “no serán extrañas, ni sectarias, ni pondrán en riesgo nada, ni supondrán ninguna catástrofe”. Si mañana sale elegida, como es previsible con el apoyo del PSN, Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezkerra, y la abstención necesaria de EH Bildu, se ha comprometido a guardar “lealtad institucional” en la defensa del autogobierno navarro y a tratar de tejer “consensos con todas las fuerzas”.

En 56 minutos de intervención, sin citar en ningún momento a ninguna formación política, Chivite ha optado por un discurso moderado, muy ceñido al programa de gobierno que aspira a llevar adelante al frente de un Gobierno en minoría: “Soy plenamente consciente de que será un gobierno sin mayoría absoluta y que genera recelos en cierta parte de la sociedad. Por eso pido confianza”.

Chivite ha remarcado que su gabinete estaría basado en «un acuerdo entre la izquierda y el nacionalismo que no es nuevo ni en España ni en Navarra” y que “se ha demostrado eficaz en otras instituciones cuando los actores se sitúan en la centralidad política”. Ha reconocido que la entente con Geroa Bai, Podemos e I-E ha sabido “dejar a un lado las diferencias, legítimas en democracia, para anteponer cuestiones de calado progresista que responden a una sensibilidad social mayoritaria”. “Estoy convencida de que los gurús del desastre tendrán que virar de posición cuando los hechos demuestren que éste será un Gobierno en esa centralidad”, ha insistido.

Chivite no ha aludido en ningún momento a la controversia generada por el apoyo que recibirá con la abstención de cinco de los siete parlamentarios de EH Bildu en la sesión de mañana. Se ha limitado a afirmar que su propósito es “actuar sin rencor”, a pesar de lo que han “tenido que escuchar y vivir en todo este tiempo de trabajo” por la conformación de un acuerdo de gobierno en Navarra.

Tras apelar «a la serenidad, a la templanza, al sentido común», Chivite ha anunciado que su Gobierno «hará de la igualdad y la prosperidad su bandera, desde el respeto a nuestro marco institucional y lealtad al Gobierno de España, con el que queremos colaborar y trabajar de la mano».

La derecha navarra ha acusado a los socialistas navarros, y por extensión a su líder nacional, Pedro Sánchez, de apoyarse en “los amigos de los terroristas de ETA” para acceder a la presidencia. No ha ntrado en esta cuestión, salvo para poner de manifiesto su “rechazo explícito del terror político de ETA” y el daño causado por la banda “por parte de quienes tuvieron la responsabilidad en ese camino que nunca debió emprenderse”.

«La democracia se tiene que fortalecer y el compromiso ético y el reconocimiento de los errores cometidos serán bienvenidos por una sociedad que demanda de sus representantes claridad y rotundidad en la condena y el rechazo del terrorismo, del fascismo, de las actitudes antidemocráticas y de la violencia», ha defendido en su discurso de investidura. En este sentido, su Ejecutivo respetará “los diferentes sentimientos identitarios, siempre sabiendo diferenciar el papel institucional del ámbito privado”.

Chivite ha anunciado que en materia de autogobierno tratará de negociar con la Administración del Estado “la asunción de la competencia de tráfico y seguridad vial” y materializar las referidas a “investigación científica y técnica, así como la sanidad penitenciaria”. “Proponemos crear una nueva comisión mixta Navarra- Estado con más funciones”, con el fin de “actualizar la Ley del Convenio en cuestiones como la aportación económica, los tributos convenidos y para poder establecer nuevos tributos siempre desde el respeto a los marcos legales, que son la Constitución, la LORAFNA y la propia Ley del Convenio”.




Fuente: El Pais

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