En el intento de épica más extraño que se recuerde en la historia de la Champions, el Valencia no pudo conseguir la remontada ante el Atalanta. Los de Gian Piero Gasperini con un descomunal Ilicic, que anotó cuatro goles, se coronaron en Mestalla y estarán en los uartos de final por primera vez en su historia. Y eso que el esloveno no había metido ningún gol en la fase de grupos.

Sin público en las gradas y con un ambiente enrarecido, uno no está acostumbrado a oír sin más los gritos de Diakhaby, que desgraciadamente no tuvo su noche. Cometió dos penaltis en la primera parte y el Valencia no pudo ponerse el traje de las grandes noches europeas. El que sí se lo puso el balcánico Ilicic.

Si en los colegios la premisa para construir oraciones se basa en sujeto, verbo y predicado, la regla básica para una gran remontada es clara: no conceder gol. Y ahí Diakhaby parece que faltó a clase. El joven defensa francés, sustituido por su pobre actuación al término de los primeros 45 minutos, derribó a Ilicic dentro del área cuando aún no habían transcurrido ni tres minutos de encuentro. Celades, en la banda, no se lo podía creer y el esloveno, que está de dulce y que se llevó el balón a casa, no falló desde los once metros. Sin público y con un gol a las primeras de cambio, la cosa no podía ir peor. O sí, porque parecía que era el Atalanta el que iba por debajo en el global de la eliminatoria. Con hasta seis hombres en campo contrario, los de Gasperini presionaban muy arriba y Parejo se sentía impotente por no poder iniciar el juego de su equipo. La que se nos viene encima debieron de pensar los aficionados que se dieron cita en los aledaños de Mestalla.

Pero su Valencia, capaz de lo mejor y lo peor esta temporada, no bajó los brazos y en la adversidad intentó crecerse. Con Rodrigo y Gameiro como referentes arriba, los de Celades, con otro buen partido de Ferrán Torres, empezaron a inquietar a Sportiello. Lo intentó primero con un latigazo desde fuera del área el hispano brasileño, pero sería su compañero el que primero batiría al meta italiano después de un mal despeje de Palomino. Quedaba aún mucho por delante y el espíritu de la remontada aún seguía vivo. Pero cuando más se lo creía el Valencia y cuando más se necesitaba ese segundo gol para llegar con vida a la segunda mitad, volvió a aparecer Diakhaby. En uno de tantos desbordes de Ilicic, el balón golpeó en la mano del francés y el colegiado, que tuvo que acudir al monitor del VAR, señaló penalti. El atacante lanzó esta vez por el lado derecho de Cillesen y el Atalanta, cuando menos lo estaba mereciendo, se marchó a los vestuarios por delante.

El Atalanta no practica el mejor fútbol de Europa, pero sí un juego directo y muy efectivo. Y es que los de Gasperini son con 70 tantos el equipo más goleador de la Serie A y el tercero de las grandes ligas.

Sin Diakhaby, que se quedó en los vestuarios, Celades sabía que tenía que jugársela y metió a Guedes en el campo. Pasó a un esquema de tres centrales. Había que morir atacando y el Valencia llegó a ponerse por delante después de que Gameiro volviera a ver puerta y que con un toque sutil de vaselina Ferrán Torres batiera a Sportiello. Pero el Atalanta y Ilicic no querían irse a casa con las manos vacías y el esloveno anotó dos goles más. No tuvo piedad el atacante y se volvió a Italia con un poker debajo del brazo. Llevaba diez goles en 2020 y en poco más de noventa minutos sumó cuatro más.

El marcador hizo justicia a un Valencia que fue inferior en la eliminatoria. El balance no engaña: 4-8. Ahora muchos se acuerdan de las ocasiones desperdiciadas en de San Siro y de las inoportunas manos de Diakhaby. Pero el Atalanta, que iba de Cenicienta en el sorteo de octavos se comió a un Valencia, que se marchó de Mestalla eliminado y con las Fallas aplazadas. Jornada negra en Valencia.




Fuente: La Razón

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