Salud

Catadores del «olor a nuevo» de los vehículos


Con la llegada de las vacaciones y el calor, empiezan a correr bulos sobre el supuesto peligro que se esconde detrás del característico olor a nuevo del interior de los coches. En el habitáculo todo está hecho de plástico, del salpicadero al techo pasando por puertas y manillas. Incluso las telas que recubren los asientos o las alfombras están fabricados con polímeros. Este olorcillo de cuando se estrena coche se debe a estos plásticos, en concreto a los compuestos orgánicos volátiles que se utilizan en su fabricación (y que están en todas partes, en los perfumes, los aerosoles… también en el metano que se desprende de nuestro cuerpo). Se trata de hidrocarburos en estado gaseoso que se usan como aditivos para que los polímeros se conviertan en plástico. Pueden ser colorantes, lubricantes, etc.

Entre ellos puede haber metano, benceno, etileno, pero «se usan en dosis tan pequeñas que se puede afirmar tajantemente que el olor a nuevo no es cancerígeno. Los polímeros son cadenas de muchos monómeros todos juntos. Y de esos eslabones hay algunos frágiles que se vuelan. Los tubos del aire acondicionado están también hechos de polímeros. Hace años que circula un mito por internet que afirma que del aire acondicionado sale benceno y que es necesario ventilar el vehículo, pero es totalmente falso. El benceno es muy volátil y en el mismo proceso de elaboración de piezas plásticas desaparece con la alta temperatura del procesado», explica Rosalía Guerra, directora del laboratorio del Instituto Técnico del Plástico Aimplas.

De las instalaciones de este centro salen certificadas las piezas que componen los interiores de los coches tras un trabajo tan exhaustivo que «a pesar de que tenga un buen comportamiento mecánico o grandes prestaciones, si no pasan la prueba de emisiones no se utilizan para los habitáculos», continúa Guerra. Eso teniendo en cuenta que en pocas semanas el olor a nuevo del coche, su perfume, tan apreciado por algunas personas, desaparece y con él los compuestos orgánicos volátiles

En laboratorios como éste se somete a prueba el material y después la pieza que se vaya a instalar dentro del coche. Para que un plástico puede ser utilizado tienen que pasar cuatro pruebas. La primera es la llamada determinación de niebla o test de fogging, que consiste en comprobar si los compuestos orgánicos volátiles se condensan cuando la temperatura interior es alta y la exterior muy baja. Luego se mira que no haya formaldehído y se analizan con cromatógrafos los niveles de cada uno de estos compuestos con los que se fabrica el plástico.

Ya se ha comprobado que la pieza es segura, pero queda saber si el olor a nuevo que emite es aceptable. En Aimplas trabaja un panel de catadores compuesto por unas 15 personas formadas para esta tarea. Su nariz recibe entrenamiento, como si fueran catadores de vino, para que cataloguen los olores de no perceptibles a molestos o insoportables. Para la fabricación de un coche nunca se utiliza un material cuyo olor sea ligeramente molesto. La cata consiste en calentar primero el material para estimular que se volatilicen los compuestos hasta los 80º. Por turnos cada persona (de un grupo de cuatro catadores cada vez) va oliendo y clasificando sus sensaciones sobre el material que se le presenta, del uno al seis, y lo hace de forma aislada, sin contacto con el resto de personas.

Para ser catador no hacen falta estudios preliminares especiales pero sí estar formado y cumplir requisitos como no tener problemas respiratorios, no haber comido al menos una hora antes de hacer la cata, no llevar perfumes, etc.

La tendencia de la automoción es utilizar cada vez más plástico en lugar de metal que «pesa más y hace necesario más carburante para mover el coche y por tanto produce más emisiones por el tubo de escape. A esas emisiones es a las que hay que tener miedo», matiza Guerra. La industria está probando con bioplásticos, aunque la tecnología todavía no está preparada para su uso en automoción. Tampoco se usa en exceso el reciclado «por la dificultad de separar el plástico de gomaespumas, adhesivos, cromados… Sin embargo, las piezas de los coches sí se recicla en otros usos, en los bolardos de las calles o en las bolsas de basura, por ejemplo.

Ahora que llega el calor no se deje llevar por los bulos. Si quiere ventilar, hágalo como haría en su casa. «El consejo de airear en verano antes de poner el aire acondicionado es una simple cuestión de eficiencia energética, para que se refresque el habitáculo antes de tirar de batería. Las personas pueden estar muy tranquilas dentro del coche. Al igual que cuando se ponen perfume», concluye Guerra.




Fuente: La Razón

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