Un estudio realizado a finales de los años noventa por la demógrafa de referencia Anna Cabré ( El sistema català de reproducció) apuntaba que prácticamente dos de cada tres catalanes eran fruto directo o indirecto de las corrientes inmigratorias del siglo XX, muy especialmente de los flujos de población llegados de otras regiones de España. Transcurridas dos décadas de este siglo, la huella de los orígenes de los catalanes ha cambiado radicalmente. Han seguido llegando decenas de miles de persones, pero en este caso procedentes de otros países, mientras que la inmigración interior hace tiempo que frenó en seco.

Así lo certifican los últimos datos sobre el lugar de nacimiento de los habitantes de Barcelona y su comparación con los de una veintena de años atrás. Las estadísticas revelan que el 24,2% de los residentes en la capital catalana, esto es casi 400.000 personas, nacieron en el extranjero. En 1996 representaban únicamente el 3,9% de la población de la ciudad.






Del 1996 al 2008

El número de residentes en la ciudad nacidos en Andalucía ha disminuido en 53.000

La comparación entre estas dos fechas (realizada a partir de los datos del Instituto Español de Estadística y el Institut d’Estadística de Catalunya y la explotación del padrón municipal hecha por el Ayuntamiento de Barcelona) arroja resultados muy interesantes: Por ejemplo, el porcentaje de barceloneses nacidos en la propia ciudad o en el resto de Catalunya ha disminuido considerablemente en las últimas dos décadas. En 1996 eran el 67,5% del censo de la ciudad; en el 2018, el 58,7%.

La condición de Barcelona como crisol de gentes nacidas en cualquier parte del mundo es una realidad innegable. Según las cifras oficiales del padrón municipal correspondientes al 2018, un total de 392.743 barceloneses nacieron fuera de España. Hay casi 100.000 personas que aunque vieron la luz más allá de las fronteras estatales disponen de la nacionalidad española. En la suma de los 36 municipios del Àrea Metropolitana de Barcelona, casi 900.000 personas (el 18,4 de la población de este ámbito) tiene su origen en el extranjero.


El 18,4% de la población

En el conjunto del área metropolitana viven 900.000 personas nacidas fuera de España

Las tablas estadísticas analizadas por La Vanguardia permiten también dibujar el mapa de la inmigración procedente del resto de España en Barcelona. Se observa como el paso de los años, el fallecimiento de las personas que nutrieron la población de esta ciudad en los años cincuenta, sesenta y setenta y el parón de las corrientes migratorias internas en las últimas décadas (y en mucha menor medida los retornos a las regiones de origen) han reducido muchísimo el número de barceloneses nacidos, por ejemplo, en Andalucía. Así, en 1996, vivían en la capital catalana un total de 126.517 personas originarias de esa comunidad autónoma. En el 2018 quedaban sólo 73.258.





Con todo, el grupo de personas que nacieron en Andalucía sigue siendo el más numeroso de todos los españoles en 71 de los 73 barrios en los que está dividida la ciudad. Las únicas excepciones a la regla son Sant Gervasi-Galvany, donde hay más aragoneses que andaluces, y les Tres Torres, donde los nacidos en la Comunidad de Madrid y también en la de Castilla y León son más que los de Andalucía.

Las estadísticas de los distritos permiten ver dónde se concentró la inmigración procedente de otros puntos de España en los momentos de mayor afluencia. Por ejemplo, todavía hoy, el 8,5% de la población de Nou Barris o el 6,8% de la de Horta-Guinardó tuvo su cuna en Andalucía. En cambio, únicamente el 1,5% de los residentes en Sarrià-Sant Gervasi nacieron en esa comunidad.

Lo sucedido con los barceloneses originarios de Andalucía se repite con los procedentes de las otras regiones que efectuaron las principales aportaciones a la población de la capital catalana a lo largo del siglo XX. La comparación estadística muestra que entre 1996 y el 2018 el número de empadronados en Barcelona nacidos en Aragón disminuyó en más de 24.000, que el de castellanomanchegos se redujo casi a la mitad, el de castellanoleoneses lo hizo en unas 20.000 persona. el de gallegos en cerca de 12.000 y el de extremeños en más de 8.000. En cambio, en ese mismo período, la cifra de barceloneses nacidos en el extranjero se ha multiplicado casi por siete. Todo un síntoma inequívoco del fenómeno de la globalización.





La revisión de las estadísticas del Ayuntamiento de Barcelona hace posible conocer que el barrio del Carmel es el que cuenta con más habitantes nacidos en Andalucía (casi 4.000) o que la Nova Esquerra de l’Eixample, el barrio más poblado de la ciudad (casi 60.000 habitantes), es también el que concentra mayor número de naturales de Aragón, Asturias, Baleares, Canarias, Cantabria, Valencia, Navarra y la Rioja. La mayor presencia en términos absolutos de castellanos, extremeños, gallegos, murcianos, ceutíes y melillenses se da en el barrio de Sant Andreu, mientras que el de Sant Gervasi-Galvany es el que tiene más habitantes nacidos en la Comunidad de Madrid y en el País Vasco.








Fuente: LA Vanguardia

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