El presidente del PP, Pablo Casado, presenta este lunes al presidente de la Junta de Andalucía, Juan Mnauel Moreno, en un desayuno informativo. EDUARDO PARRA (EUROPA PRESS) / VÍDEO: EPV

La relación política entre Pablo Casado y Albert Rivera no pasa por un buen momento pero al líder del PP le da lo mismo. Lee y escucha las críticas directas del presidente de Ciudadanos cada vez más duras hacia su proyecto de España Suma, la gran coalición de centro derecha para competir en las elecciones generales, y ha optado por ignorarlas. Al menos de momento. Casado insiste en su plan e incrementa la presión. No entiende cómo ha sido posible esa alianza en Andalucía, para desbancar al PSOE, y que no sea factible algo similar a nivel nacional ante el eventual pacto del PSOE con Podemos y otras fuerzas nacionalistas. Y su plan consiste en insistir. Y en buscar alianzas que presionen a Rivera y Ciudadanos. El PP ha invitado a un acto en favor de ese proyecto este jueves a Rosa Díez, la exlider de UPyD. El barón popular andaluz, Juan Manuel Moreno, ha respaldado totalmente este lunes esa idea.

En un desayuno informativo en Madrid protagonizado precisamente por Juan Manuel Moreno, el líder del PP ha aprovechado para resaltar de nuevo la necesidad de España Suma. Y lo ha argumentado con lo sucedido tras las últimas elecciones andaluzas, que le han servido de ejemplo de lo que se podría conseguir para toda España con «moderación, unidad y prosperidad».

Más tarde, tras la reunión del comité ejecutivo, ofreció su primera rueda de prensa el nuevo vicesecretario portavoz del partido, Pablo Montesinos, y todas las preguntas se centraron en ese proyecto y en si Casado había mantenido ya algún contacto directo con Rivera o incluso con el líder de Vox, Santiago Abascal. Y Montesinos no pudo concretar nada. No pudo precisar si esa interlocución ya se había producido y se limitó a proclamar que la relación entre esos partidos «es fluida» y a declarar su disposición a negociar y a dialogar con más partidos e interlocutores sociales sobre la base de una sola pregunta: «¿Queremos que gobierne Pedro Sánchez o no?». Y su variante: «¿Estamos dispuestos a que Sánchez continúe en La Moncloa o no?».

El PP, por su parte, no ha convocado tampoco ningún órgano de dirección o comité interno para debatir el asunto incluso con sus barones, sus principales dirigentes territoriales, esos que le han proporcionado tras las elecciones locales tanta recuperación de poder al partido. Ni está programada esa cita ni se espera. Montesinos, eso sí, aseguró que Casado habla y se reúne a menudo con esos responsables y negó cualquier divergencia interna, incluso las más evidentes contra España Suma por pretender incorporar a Vox, com las que expresan públicamente los presidentes en Euskadi, Alfonso Alonso, y Galicia, Alberto Núñez Feijóo.

Pablo Casado, por su parte, volvió a argumentar este lunes que esa suma del centro derecha es posible y necesaria y la ha contrapuesto a lo que ha sucedido en muchas regiones entre la izquierda y los nacionalistas: «Si el PSOE ha sido capaz de entenderse con Bildu y ERC, ¿cómo no vamos a ponernos de acuerdo los que defendemos España?». El presidente popular ha abogado por «soldar ya la fractura» del centro-derecha. «Si fuimos capaces de unirnos en torno a nuestras ideas y programas en Andalucía contra una mala gestión, ¿cómo no vamos a hacerlo frente al sectarismo y al radicalismo de los mismos?».

El presidente popular ha concluido, en una claro aviso a los mensajes negativos sobre España Suma especialmente de Rivera, que los españoles premian el acuerdo y se ha remitido a lo que sucedió en la transición: «Los mejores momentos en estos cuarenta años han sido cerrar pactos. El voto de centro-derecha se fragmentó y es tiempo ya de soldar esa fractura».

Las respuestas a los desplantes de Rivera en público son por ahora comedidas en la cúpula del PP. En privado, el malestar es grande en el entorno más directo de Casado. Fuentes de la dirección popular destacan que «el electorado no entiende» esas peleas, aunque apuntan que ellos no van a entrar en esa estrategia.

En esa línea, en el PP tampoco se presta mucha atención a los barones territoriales que han mostrado más reparos con España Suma. Y en el equipo de Casado matizan: «La posición de España Suma no es estatutaria. No ha habido un debate interno. Es una posición interna, un acercamiento a una posibilidad».

Los populares querrían una coalición electoral en toda regla con Ciudadanos y Vox pero ante las reticencias de esas formaciones, y en particular de Rivera, se muestran dispuestos a estudiar y valorar cualquier opción. «Nuestro electorado nos pide algún tipo de convergencia: en el Senado, la de las provincias pequeñas o España Suma».




Fuente: El Pais

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