Fue un pelotazo tras otro. Lo de Carolina Durante en 2018 generó unas enormes expectativas. «Cayetano» les dio a conocer de forma viral, y quienes se acercaron descubrieron «La noche de los muertos vivientes» o «En verano», y de repente Amaia y Jota de Los Planetas les versionan… y todo el mundo hablaba de ellos. Cuanto salía del grupo de Diego Ibáñez, Martín Vallhonrat, Juan Pedrayes y Mario del Valle era oro y los festivales empezaron a disputárselos. Llenaban salas en todas partes cuando en realidad solo tenían 6 temas y empezaban a entenderse con sus instrumentos. Se retiraron a grabar un disco que no incluyese ninguno de los hits previos y con la incógnita de estar a la altura. Hoy se publica su disco «Carolina Durante» (Sonido Muchacho /Universal) y la semana que viene ya estrenan temporada de eventos en Murcia (Warm Up) , que después les llevará al Tomavistas, Vida, Low, Arenal, Santander Music, Sonorama, Donostia Festibala, BIME…

En la anterior entrevista con ellos publicada en este periódico hace un año, la cita era en un bar de Malasaña. Ahora hablamos con ellos en las oficinas de Universal, multinacional que licencia el disco, dadas las dimensiones de un lanzamiento que puede desbordar a su sello, Sonido Muchacho. «No ha cambiado nada para nosotros. Bueno, que en vez de ir en el coche de mi madre, nos vienen a buscar en Cabify», dice Diego, vocalista del grupo, sobre una profesionalización que hace un año parecía lejana y hasta indeseada. «Seguimos haciendo lo nuestro de la misma manera. Hay más medios, pero hemos grabado el disco en un mes y llevamos sin ensayar casi desde el verano. Somos así, no nos interesa el virtuosismo», comenta el cantante, que regrabó todas las voces del álbum porque, al escucharlo… «sonaba diferente… cantaba… mejor. Y no, no queremos eso, no quiero cantar en minúsculas, sino con la agresividad del directo», explica. «En el estudio te relajas y en directo estamos engorilados. Hay que encontrar un término medio», añade Martín, el bajista.

Virtuosismo sin sentido

Sobre el disco, claro, flotan expectativas. «Para nosotros lo único importante era sonar gordísimos, con mogollón de ruido. Mantener la presión», explica Vallhonrat. Han contado con su productor habitual, Bernardo Calvo, y con la mezcla de una leyenda, Martin Glover, «Youth». «No ensayamos porque ya hemos encontrado la manera de sonar potentes, pegados y fuerte. Pero no somos de meter solos a lo Joe Satriani. Aunque pudiéramos hacerlo, eso sería para casa, no tiene sentido el virtuosismo en el grupo», afirma. En ese sentido, tocar para 8.000 personas en algún festival no cambia nada: «Es igual que para cien. No llevamos ni arreglos ni nada ni hacemos »math rock». Así que ensayos… pocos».

Después de una lista de canciones exitosas basadas en un estilo de letras muy personal, las de Diego, y de música reconocible en referentes españoles como Los Nikis o Parálisis Permanente, no sienten presión por fabricar «hits». «No. En absoluto. Si han salido haciéndolos a nuestra manera, así seguiremos», apunta Vallhonrat. «Nos gustaría, pero no nos vamos a deprimir si no sucede nunca. Es más, creo que nunca nos va a salir un »Cayetano 2». Eso lo hará dentro de mucho tiempo otro grupo nacido dentro de mucho tiempo. Pero no nosotros. Si nos exigiéramos otro Cayetano, mejor lo dejaríamos. Tenemos que hacer canciones buenas y punto», indica Diego. En lo suyo hay más talento que suerte. «No lo sé. Publicamos un tema en YouTube, »La noche de los muertos vivientes», y nos llamaron para el BBK. Miles de grupos se presentan al concurso para que les voten y a nosotros nos llaman con un tema. Hicimos »Cayetano» en un momento y se hizo viral. Sacamos »El himno titular» y la canta Amaia… Suerte no sé, pero afortunados, un rato. Esto no le pasa a todo el mundo», resume Vallhornat.




Fuente: La razon

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