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Carmen Linares, Arcángel y Marina Heredia presentan en Madrid en el Suma Flamenca «Tempo de luz»


El flamenco es un arte que, incluso cuando invita a cantar por alegrías suena triste. Por eso, el productor Isidro Muñoz se planteó un espectáculo que mostrase que un flamenco alegre, luminoso y optimista también es posible. Así concibió “Tempo de luz”, el espectáculo que llega a Suma Flamenca de Madrid después de un rodaje por España y EE UU (Miami, Los Ángeles y Nueva York) que ha conseguido engrasar una maquinaria compleja. Tres cantaores, muy diferentes entre sí como son Carmen Linares, Arcángel y Marina Heredia, llevan el peso del espectáculo. “Me encanta compartir la responsabilidad. Nunca he tenido un afán de divismo ni de ser la protagonista”, señala Linares. La cita es mañana en los Teatros del Canal de Madrid.

“Es un montaje positivo, con buena energía y luminoso. Es así, pero en el flamenco ya sabes que hay otras cosas. Yo hago una toná en concreto que es más severa. Pero en general son cantes positivos. Se nota en el ambiente en el escenario que es de admiración y de inspirarnos entre nosotros”, comenta la veterana cantaora, que recuerda que ya desde tiempos del Café de Chinitas, gustaba compartir el cartel con Morente o con los Habichuela. “Así me siento reconfortada, apoyada y fuerte”, asegura. Y es que el flamenco es compartir. “Desde el principio de los tiempos. Y desde lo más básico: un cantaor y un guitarrista. No es un arte individualista. Nunca lo ha sido ni debería convertirse en eso”, reflexiona. Ahí está la magia que permite que cada noche sucedan cosas nuevas, porque cuantos más artistas compartan escena, más impredecible se vuelve el resultado. “Completamente. Nosotros estábamos conociéndonos, pero ya hemos compartido muchas experiencias, así que nos conocemos como personas y también nos vamos entendiendo como artistas. Todo va creciendo”, explica la cantaora.

A las tres voces se unen las guitarras de Miguel Ángel Cortés y de El Bola y la percusión de Paquito González. Además, está el baile de Ana Morales. “Ana dice que para ella es un lujo bailarnos a nosotros, que cada uno le da algo diferente para reinventarse ella”. Y es que las características de los tres cantaores son bien diversas. “Mucho. Y esa es una de las cosas buenas, que cantamos de forma muy distinta y nos enriquecemos. No hay ningún divismo de nada. Estamos unidos y nos admiramos con cariño y respeto. Eso se palpa. Estamos generando un vínculo importante”, asegura.

¿Preparan un show optimista de manera diferente? “Bueno, salimos con una energía muy buena y se desarrolla, pero hay lugar para el cante jondo y para otras cosas más modernas. Es un espectáculo muy dinámico que se enfoca en muchas formas de cantar y te aseguro que no se hace largo. Podemos pasar de una toná que yo hago a unos tangos de marina que son alegres. Porque el flamenco expresa la vida misma. Hay momentos profundos y jondos. Y hacemos unas sevillanas que no tienen nada que envidiarle a la soleá”, enumera. Porque lo jondo no es sinónimo de lo desgarrado. “No tiene por qué. Hay cosas muy profundas que puedes hacer con una voz limpia y dulce. No tiene por qué, pero a veces se asocia demasiado lo jondo a las voces rasgadas. Pero las hay que son como caramelo”.




Fuente: La razon

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