Salud

Cáncer de pulmón, las nuevas terapias elevan la supervivencia


Enfrentarse al cáncer de pulmón hoy no es sólo tratar de eliminar una enfermedad que se origina en los pulmones y disemina por el resto del organismo, sino borrar el estigma de que ese tumor ha aparecido por culpa del tabaco, algo que ocurre en el 80% de los casos y que hace que los pacientes se escondan. Pero en la actualidad, las nuevas herramientas terapéuticas han cambiado el panorama de este tumor, donde la supervivencia cada día se hace más presente, y donde los especialistas apuntan a una cronicidad posible.

Conseguir cifras que aporten esperanza a los enfermos ha sido gracias a los avances del conocimiento que se tiene de la enfermedad: «En los últimos 10 años ha cambiado el abordaje del cáncer de pulmón, porque no es una patología sola sino cientos. Conocer las bases moleculares de cada mutación que da lugar a sobreexpresiones de genes que originan subtipos tumorales ha dado paso al tratamiento personalizado», apuntó Federico Plaza, director de Government Affairs de Roche España en un encuentro celebrado en la casa de LA RAZÓN, con motivo del mes del cáncer de pulmón. Junto a él, en el acto intervino el doctor Antonio Calles, oncólogo especialista en cáncer de pulmón en el Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid, que apuntó que «hay que seguir avanzando en las leyes antitabaco, y conseguir detectar los tumores en fase temprana –en la actualidad más del 80% llega con la patología en fase avanzada y con metástasis–, porque eso eleva las posibilidades de curación». Encontrar una suerte de cribado es lo que plantean los especialistas, «al igual que se da en la mama y que tanto éxito ha cosechado», apuntó el doctor Manuel Dómine, Unidad de Tumores torácicos y Ensayos Clínicos de Cáncer de pulmón. Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, Oncohealth Institute IIS-FJD. «Una detección temprana reduce las cifras de mortalidad en los pacientes de riesgo –aquellos que fumaron más de 10 cigarrillos al día durante un largo periodo de tiempo– hasta un 23% en los hombre y más de un 40% en las mujeres», recalcó Dómine.

Desde el punto de vista de los pacientes, Bernard Gaspar, presidente de Asociación Española de Afectados por el Cáncer de Pulmón (Aeacap), explicó que «para nosotros es clave la atención psicológica porque el impacto de la noticia es muy fuerte y luego a lo largo de todo el proceso, que implica también a la familia, se necesita ayuda. Y aquí somos nosotros, las asociaciones, las que aportamos estas herramientas». Cabe destacar que sólo en las unidades concebidas como multidisciplinares pueden tener el recurso del psicooncólogo como uno más en el abordaje terapéutico del tumor. Por ello, Calles contó que «los hospitales son organizaciones diseñadas para promover un servicio asistencial, pero si creemos que el centro es el paciente hay que rediseñar la manera en la que trabajamos».

De «patito feo» a «cisne»

Hoy día el cáncer de pulmón ha experimentado un giro positivo en el campo de los tratamientos. Hasta hace poco, «el de pulmón era el ‘‘patito feo’’ de los tumores, pero hoy gracias a la visibilidad que le damos las asociaciones de pacientes y las sociedades científicas esto está cambiando», explicó Gaspar. Por esto y también por los grandes avances que han desembocado en terapias más eficaces que se traducen en supervivencias de más de cinco años, e incluso en algunos casos de diez.

Como manifestó Plaza, «hay opciones terapéuticas interesantes basadas en la medicina de precisión y en la inmunoterapia. Creo que poco a poco conseguiremos romper esa línea entre la tasa de incidencia y la de mortalidad». Esto se hace palpable en un tipo concreto de cáncer de pulmón, que se denomina ALK+, que afecta a pacientes más jóvenes y en general no fumadores. «En este caso estamos ante el mejor ejemplo de que la investigación ha permitido mejorar los abordajes y ya vamos por la tercera generación, lo que da muchas esperanzas al paciente», explicó Dómine.

Además, los expertos, como contó Calles, luchan porque se pueda conseguir «que todos los pacientes tengan un estudio molecular completo, porque es lo que más impactará en su vida». Esto resulta clave porque de esta forma se encontrarán las «huellas» genéticas que apuntarán qué tipo de tratamiento será más eficaz en cada caso. Junto a la medicina de precisión (la que se aplica en función de las alteraciones moleculares), en los últimos años ha cobrado protagonismo la inmunoterapia. Así, «hay hasta un 80-85% de los pacientes que se pueden beneficiar de este tipo de abordajes. Con conocer si el afectado tiene la expresión del PDL-1 podemos aplicar esta opción, que ofrece la oportunidad de que halla grupos de largos supervivientes», cuenta Dómine. La inmunoterapia eleva el nivel de su eficacia al combinarse con otras herramientas terapéuticas, «como quimioterapia y en un futuro usaremos la doble inmunoterapia», añadió el médico de la Fundación Jiménez Díaz.

Todo esto resulta posible y más accesible si en los equipos multidisciplinares en los que hizo hincapié Dómine existen «profesionales como los bioinformáticos, que manejen la información tanto para el abordaje en la clínica, como en la investigación básica. Nos van a permitir descubrir cosas, seguir avanzando y beneficiar a toda la sociedad», insistió Calles. Todo esto sin olvidar que el paciente es el centro de todo y que cada paso adelante repercuta en él. Plaza argumentó que «hoy hay pacientes con enfermedad metastásica que pueden sobrevivir muchos años con buena calidad de vida, de forma digna, que le permiten llevar una vida social, familiar y laboral normal. El reto es el diagnóstico precoz y curar la enfermedad, pero mientras esto es una realidad lo ideal es conseguir la cronicidad».

Reivindicaciones

La equidad, tanto en el acceso a fármacos como a un buen diagnóstico, resulta una petición bastante obvia, pero imprescindible tanto para pacientes como profesionales sanitarios. «Hay que luchar porque todos los hospitales puedan hacer una secuenciación genómica y que eso les lleve a ofrecer el mejor tratamiento posible», apuntó Calles, al que secundó Dómine, «ya que no hay que dudar en, si uno no puede realizar la prueba, enviarla a otro centro que sí».

Junto a ello, los profesionales reivindicaron el gran papel de España en la participación de ensayos clínicos, pues «esto permite a los pacientes aprovecharse de terapias, no sólo en fase III, también en I y II, que pueden tener un gran impacto en su progresión», explicó Dómine. Por su parte, Calles manifestó que «los especialistas en tumor de pulmón somos muy solidarios entre nosotros, porque sabemos que venimos de tiempos en los que no teníamos nada. Somos capaces de enviar a un paciente a donde haya una solución para él».

Quizás por ello, desde la óptica de los pacientes, «sólo queremos que todo eso se convierta en una realidad, y que se haga todo por el bien del paciente; que él y médico tengan una buena comunicación y que la sociedad se conciencie para que desaparezca el estigma que arrastra; y en definitiva, tengamos una participación más activa», concluyó Gaspar.

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Fuente: La Razón

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