Las negociaciones entre el PSOE y Podemos han pasado del silencio total a la guerra por el relato, prueba de que no van bien, aunque nadie las da por rotas aún. Podemos insiste en que el Gobierno solo le ofrece una vicepresidencia sin competencias reales y algunos ministerios menores —eso fue lo que indirectamente Pablo Iglesias le reprochó a Pedro Sánchez en el pleno cuando le recriminó que no esté dispuesto a darle competencias de Hacienda, de Vivienda, de Trabajo, de Igualdad, de Transición Ecológica— por lo que tendría un papel «decorativo» en el Gobierno, según ellos. La vicepresidenta, Carmen Calvo, que hasta ahora no había dado ningún detalle de la negociación, ha salido a responder a estas acusaciones.

Los socialistas empiezan a temer que Podemos esté ganando el relato y se instale la idea de que es el PSOE quien prefiere ir a elecciones antes de hacer un Gobierno con la formación de Iglesias. Así que Calvo ha tratado de explicar este martes que, según su visión, la oferta a Podemos es «razonable y respetuosa». No la ha detallado, pero sí ha dado un elemento clave: «Para ellos era muy importante que otra persona para ellos muy importante en su liderazgo estuviera en un rango muy importante del Gobierno, y eso fue aceptado, no ha habido vetos», dijo Calvo. La vicepresidenta nunca es del todo clara en sus palabras, pero todos la entendieron. Se refería a que el PSOE ha aceptado que Irene Montero, portavoz parlamentaria de Unidas Podemos, tenga una vicepresidencia social, una vez que Iglesias sí aceptó el veto de Sánchez y se retiró. El líder de Podemos exigió que no hubiera más nombres prohibidos, y lo logró.

Lo que señalan los morados, y criticó Iglesias durante el pleno, es que cuando Pablo Echenique y Calvo bajaron al detalle y empezaron a ver qué competencias tendría esa vicepresidencia, comprobaron que estaría completamente vacía porque el PSOE no quiere renunciar a ninguna de las atribuciones importantes y de presupuesto que ahora controla: Hacienda, Vivienda, Trabajo, Igualdad, Transición Ecológica. Para Podemos, lo que está haciendo en realidad el PSOE es ofrecerles unas secretarías de Estado o direcciones generales elevadas a rango de ministerio sin competencias ni presupuesto. Es lo que el PSOE planteó al principio de la negociación e Iglesias rechazó de plano.

Calvo no ha querido confirmar ni desmentir que además de esa vicepresidencia, el PSOE esté ofreciendo a Podemos los ministerios de Vivienda y Juventud, de nueva creación, como adelantó El Periódico y confirman desde la formación de Iglesias. Pero a su manera casi lo ha confirmado, porque ha dicho que «en los gobiernos socialistas no hay políticas decorativas nunca. Les hemos ofrecido políticas muy importantes que son muy atractivas, políticas sociales de contenido muy claro para la izquierda». Calvo ha insistido en que ellos están abiertos a negociar, aunque todo parece indicar que esta es la última oferta del PSOE, y las palabras de Sánchez en el pleno iban en ese sentido. Con este tipo de detalles se entiende la dureza del debate entre los dos líderes, que a ratos parecía una negociación en directo. De momento no está habiendo nuevos contactos pero hasta el jueves queda mucho tiempo.

El diablo está en los detalles. Las cosas parecían ir bien el sábado entre el PSOE y Podemos, y ambos trasladaban que había voluntad de acuerdo y que después de la retirada de Pablo Iglesias se podía pactar la coalición que hasta la semana pasada los socialistas siempre habían rechazado. Pero el domingo, cuando Calvo y Echenique entraron más al detalle del reparto del poder en el Consejo de Ministros, las cosas se complicaron mucho. Por eso, cuando llegó el pleno, Sánchez e Iglesias fueron muy claros, y especialmente el segundo hizo una especie de relato de lo que había pasado durante el fin de semana y se había mantenido con gran discreción hasta que decidieron hacerlo público. “Les hemos pedido competencias en Hacienda, en Vivienda, en Trabajo, en Igualdad, en Transición Ecológica. Nos han dicho que no. ¿Qué nos ofrece? Dígalo a la Cámara”, le espetó Iglesias. Sánchez no quiso contestar. Ha sido Calvo la que lo ha hecho.

El debate fue así una exposición de las negociaciones que se habían vivido durante el fin de semana. Hasta el último momento antes del pleno se intentó un acuerdo, pero fue imposible. Hubo una última reunión entre Carmen Calvo y Pablo Echenique poco antes de empezar el debate, pero de nuevo sin avances. Ninguno de los dos quieren dar por rotas las negociaciones, entre otras cosas porque está en marcha una durísima batalla por el relato de quién tiene la culpa del fracaso, pero desde ambos sectores admiten que las cosas se han puesto mucho más difíciles. Todo depende en el fondo del vértigo a la repetición de elecciones que puedan tener los dos grupos.




Fuente: El Pais

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