Caeleb Dressel se propuso batir cuatro récords mundiales en Gwangju. El estadounidense señaló el Mundial de natación que se celebra en Corea del Sur, a un año de los Juegos de Tokio, para asaltar los 100 y 50 metros libre, y los 100 y 50 metros mariposa, el póker de la velocidad. Nadie en la historia de la natación ha logrado algo así. Dressel ya sabe que este campeonato no le reserva la estratosfera que soñaba. Pero puede estar seguro de haber alcanzado los niveles más enrarecidos de la atmósfera. Su oro en 100 libre, este jueves, le convierte en el primer hombre que baja de 47 segundos sin valerse de uno de esos bañadores impermeables prohibidos en 2010 que impulsaron artificialmente las pruebas de velocidad más allá de los límites accesibles hace una década.

Dressel, que cumplirá 23 años en dos semanas, no batió el récord mundial en la distancia más legendaria de la natación. El tiempo del brasileño Cesar Cielo en los Mundiales de Roma de 2009 resiste al vendaval. La marca de 46,91s lograda gracias a un mono de poliuretano impermeable, fue hasta ahora la única ocasión en que un hombre nadó 100 metros por debajo de 46 segundos. La hazaña de Dressel consistió en entrar en esa dimensión con unas bermudas textiles que filtran el agua evitando la formación de bolsas de aire. Hizo 46,96s y se quedó a cinco centésimas de la frontera que aguarda al más veloz de siempre.

La estructura del 100 más rápido del estadounidense revela suficiente potencial para superar el hito de Cielo. El brasileño reaccionó en 66 centésimas de segundo a la bocina de salida, nadó el primer 50 en 22,17s y regresó en 24,74s. Dressel, que a fuerza de practicar en el campeonato universitario se ha especializado en las salidas hasta convertirse en el nadador más rápido de la historia en los 15 metros iniciales, reaccionó en 61 centésimas, nadó el primer 50 en 22,29s y completó la vuelta en 24,67s, siete centésimas más rápido que Cielo en su segundo largo de Roma.

La final de Gwangju fue la más rápida desde la desaforada carrera de 2009. Entonces, con la ayuda de los monos de goma, hasta siete nadadores bajaron de 48 segundos, cinco de ellos por debajo de 47,37s. La prohibición puso un freno pero la cicatriz permanece: 13 de las 20 mejores marcas en 100 libre son de la época de la goma Jaked. En los Juegos de Rio hasta cuatro finalistas bajaron de 48s camino de las placas que tocó primero Kyle Chalmers: el australiano se hizo con el oro en 47,58s.

Este jueves, hasta cinco nadadores bajaron de 48 segundos: Chierighini (47,93s), Pieroni (47,88s), Grinev (47,82s) y el propio Chalmers, que estableció su mejor marca (47,08s) para lograr la plata después de una salida muy mejorable. Entre los 15 y los 20 metros, el segmento que los nadadores emplean para acelerar en la transición del nado subacuático al crol, las puntas de los dedos de Chalmers cuando estiró sus brazos se colocaron a la altura de la cintura de Dressel.

“He aprendido mucho de esta carrera y espero aprovecharlo el año que viene en Tokio”, dijo Chalmers, que comprendió que si mejora su salida podría incluso batir el récord mundial. Si el contraste de los dos velocistas del momento reveló una perla apenas disimulada por la proeza del americano, fue la marca sideral de Chalmers en el largo de regreso. En el segundo 50 de Gwangju este gigante rubio de Port Lincoln estableció la mejor marca de todos los tiempos en un regreso: 24,29 segundos del volteo a la placa.

«Estuve un poco torpe»

Dressel lo advirtió: ganó la final con el margen que le proporcionaron sus imbatibles primeros 15 metros. “En el viraje”, confesó, “estuve un poco torpe. Todavía puedo limpiar algunos puntos. Tener a Kyle a mi lado me ha ayudado mucho a ir más rápido. Definitivamente, él es mejor especialista de 100 libre que yo”.

La aventura de este devoto protestante de Florida en la piscina de Corea del Sur solo está al alcance de un prodigio. Con o sin récords, el hombre suma dos oros individuales que le sitúan en un lugar único. En su primer intento, en 50 mariposa, ganó con la segunda mejor marca de todos los tiempos. Hizo 22,35 segundos, a ocho centésimas de la plusmarca absoluta del ucraniano Andrii Govorov. En su segundo asalto ganó el oro en 100 con la segunda mejor marca del ránking.

El reto no ha acabado. Este sábado Dressel nadará la final de 50 libre y el próximo domingo atacará los 100 mariposa en el que promete ser el gran duelo del campeonato: mano a mano con el húngaro Kristof Milak, récord mundial de 200 mariposa.

Con o sin récords, Caeleb Dressel va camino de traspasar los límites conocidos.

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Fuente: El Pais

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