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C. Tangana: “Yo no quería nacer en España” | Cultura


El meteorito C Tangana despegó de México. En el Barba Azul, un salón de baile de un barrio popular de la capital, grabó en junio el videoclip del primer single, Mala Mujer, de su primer disco con una multinacional, Ídolo, un acontecimiento entre la generación YouTube. Era el primero –salvando el EP de Pxxr Gvng, también con Sony en dar el salto, en firmar “el contrato más caro en España de tol’ gremio”.

Mala Mujer, un bolero reguetonero, se convirtió en la canción del verano, el disco se colocó arriba en las listas de Spotify y una mañana el centro de Madrid amaneció empapelado de C Tangana vestido de Loewe. Antón Álvarez (Madrid, 1990) es la gran esperanza blanca de la industria española para cazar al arcano millenial.

Entre Enrique Iglesias y J Balvin, elige convertirse en “alguien alternativo potente en el habla hispana, alguien cool pero con una propuesta para la mayoría del público”, porque “el nuevo pop es la música urbana”, ese cajón donde caben todos los sonidos negros contemporáneos, desde el reguetón, el dancehall, el afrobeat o el subgénero de moda del rap: el trap.

Pregunta. ¿Por qué eligieron México y por qué el Barba Azul para el primer lanzamiento?

Respuesta. Primero por lo latino, el tema tiene ese aroma aunque sea más puertorriqueño o colombiano que mexicano. Pero para mí lo latino es México y para mi público también. Contando todo, YouTube, web, Instagram, Spotify, es el lugar de América Latina donde más personas conocen a C Tangana. Además, México es el primer país donde toqué fuera de España. Hemos estado ya en la capital, Guadalajara, Monterrey, Puebla, Querétaro. Y el Barba Azul, porque en origen iba a ser una historia de ficheras [mujeres que en los salones mexicanos bailan con los clientes a cambio de dinero] aunque luego derivó en otra cosa

P. Mala mujer es un bolero actualizado y en el videoclip aparece usted con un bigotito caribeño, camisa hawaiana. No teme las críticas por apropiacionismo cultural.

R. Está es muy feo decirlo pero tenía que llegar en algún momento: me paso el apropiacionismo cultural por el forro de los cojones. Porque yo no soy heredero de mi cultura, lo que hizo mi padre me suda los huevos. Yo soy yo, yo no quería nacer en España y no tengo porque reivindicar España. Todo es de todos y si hay alguien que está haciendo dinero usando lo que otros hacen, brother, eso es el capitalismo.

P. Estuvo en la última gala de los Grammy latinos. Este parecía el año de Jay Z pero arrasó Bruno Mars. ¿Cree hay racismo en la academia?

R.  Creo que ha ganado Mars porque ha hecho uno de los discos más guapos. Seguramente hay racismo. Todos los núcleos de poder están infectados de las cosas antiguas, el poder es el lugar donde va a parar la mierda y donde las cosas tardan más en cambiar, es parte de su trabajo.

P. ¿Usted ha sentido racismo en EE UU?

R. Los latinos cobran menos que los estadounidenses, da igual el número de visitas que tengan. Yo, que soy europeo, lucho por que se me trate como se me tiene que tratar.

P. Pero nota la tensión

R. Claro. Es muy difícil que los estadounidenses vean que lo que haces es cool. Se lo tienes que hacer ver. Yo es lo que intento, por ejemplo, con mi imagen. Creo que a la escena latina le falta alguien alternativo potente, alguien cool con una propuesta que llegue a la mayoría del público.

P. ¿Quién estaría cerca de ese perfil?

R. Yo quiero ser ese. Mi objetivo es ese. J Balvin lo está intentando, cambiando su perfil de típico reguetonero a alguien cool de la movida.

P. Usted se fija un poco en él, ¿no?

R. Mmmm…. No.

P. El beat de Mala Mujer se parece bastante al de Safari.

R. Puede ser

P. En la letra, como buen bolero, aparecen los tópicos del amor romántico, pero también hay elementos de vulnerabilidad, una de las características de su discurso desde sus canciones de rap clásico ¿cree que se está dando un cambio de patrón en las nuevas músicas negras con respecto al estereotipo de masculinidad del rapero duro y agresivo?

Si alguien está sacando dinero usando lo que otros hacen, brother, eso es el capitalismo

R. Hay más ambientes y posibilidades. La cultura urbana ha crecido mucho y ya no hay solo un patrón. Hay muchos y no solo de masculinidad. Aunque sí es verdad que hay una corriente de emos que se está apoderando del rollo. Y me parece muy bien. Creo que la cultura urbana va a seguir incluyendo cosas porque es la nueva cultura popular.

P. Precisamente, mezclar emo y rap era impensable hace pocos años

R. Yo creo que es gracias al autotune [un procesador de voz que permite corregir la afinación]. Nos ha dado la posibilidad a todos los que no sabemos cantar de poder hacer melodías. El autotune ha permitido a los chavales poder experimentar el triple. Es una bendición.

P. ¿Qué diferencias nota entre la escena latinoamericana y la española?

R. España es increíble por calidad, variedad y originalidad. En todo el mundo, no hay nadie que en español esté haciendo lo que está haciendo Bad Gyal, Young Beef, Dellafuente o yo. Es así. Yo me voy a Miami y me dicen ‘tú suenas distinto’. A lo mejor hay que salir de las fronteras para darse cuenta, pero tú ves a Bad Bunny, Arcangel, J Balvin, Ozuna y todo es más o menos uniforme. En España ves a los chavales como locos por hacer algo nuevo y estar al día

P. ¿Qué diferencias nota con respecto al discurso de la ostentación en una y otra escena?

R. Esto es un problema que está en todas las socialdemocracias. Hay como un conocimiento de que los negritos están peor, los chinos, los moros, todos están peor y no se puede ser straightforward. El estadounidense no tiene esos problemas porque sus valores, el sueño americano es el capital, la ambición. Los latinos tampoco porque son más pobres, entonces tener más está bien. Yo no vengo de una clase súper pobre, a mi padre le ha ido bien con una empresa y he visto el sueño ese del crecimiento dentro del capital. Yo soy de clase media pero no tengo ningún problema con el tema de la ambición económica. No tengo ningún problema en reconocer que el poder está vinculado a tener capacidad.

P. ¿No cree que Pxxr Gvng rompieron con ese tabú en España precisamente por una cuestión de clase?

R. Antes de que saliera Pxxr Gvng yo me hice el tema de Alligators donde salía vestido de Lacoste de arriba abajo y con un cocodrilo.

P.  Pero ese era un discurso autoparódico, más intelectualizado y sofisticado

R. Más sofisticado porque ese siempre va a ser mi discurso, pero era una reivindicación de algo que no estaba haciendo nadie y que estaba mal. Fue como decir: yo voy a por todas, yo aquí con mi cocodrilo, mi flequillito… Irónico, sí, pero el mensaje era: yo voy a por esto y no tengo miedo ni prejuicio en decirlo.

P. El filósofo Ernesto Castro ha calificado al trap como “la música de la crisis”, pero no la que quisiera la izquierda, porque no es un discurso antagonista, de clase; ni tampoco la que quisiera la derecha, más cómoda con un relato de contrición, ensimismado y pasivo.

R. Creo que en España coincide porque estos cuatro cabrones se llaman Pxxr Gvng. Pero, ¿qué tiene que ver eso con la referencia ahora mismo del trap a nivel internacional en habla hispana, Bad Bunny? No es el mismo discurso, porque en Puerto Rico el trap no es una música especialmente de la crisis. Bad Bunny no es un pibe que venga de la clase baja, es un tío que se está inventado la historia. Y, a la vez, hay un montón de reguetoneros de clase baja que llevan contando esa historia y que no les ha afectado. Tiene que ver con más cosas, como el auge de Internet.

P. El trap es una ruptura con muchos de los imaginarios clásicos del rap. Las drogas, por ejemplo, son ahora sobre todo depresoras, derivadas de los opiáceos, como el Lean [un jarabe que contiene codeína]. En sus letras, sin embargo, las referencias son a la cocaína. ¿Qué papel simbólico juega en su disco?

R. Mi disco es una obra conceptual sobre la figura del ídolo en la cultura capitalista. ¿Una figura de éxito capitalista qué hace? Pues como Leonardo DiCaprio en El lobo de Wall Street, ponerse de coca en un rascacielos y no un jarabe de mierda en un sótano en Atlanta para contarle sus penas a la peña.

Despacito con Justin Bieber es el nuevo pop

P. ¿La intención es romper ese código?

R. Es mi neura también, yo soy un profesional, un artista también de lo creativo y de la comunicación. Me siento como medio publicista de mi marca. Esa imagen de sippin’ Lean con los colegas, para mi remite a las fiestas de instituto. La gente que realmente tiene poder sobre ellos, los que deciden si ganan dinero no están sippin’ Lean, ni moviendo las trenzas.

P.  A usted en el fondo no le interesa el trap.

R. Me interesa la musicalidad de muchas cosas. Pero, ¿qué consideramos trap? A$AP Ferg tiene un disco que se llama Trap Lord. No tiene ni pizca de autoune, no es música de club, no se parece al crunk de hace 10 años. No tiene nada que ver con lo que se entiende por trap, pero si consideramos que eso es trap, sí me interesa. A mi, en concreto, me molesta la marca.

P. ¿Por qué?

R. Porque creo que sobre todo en España se ha asociado a Pxxr Gvng y a Pimp Flaco. Y yo lo siento pero con eso sé que no voy a comer durante 10 años. Entonces, yo no quería estar ahí metido dentro de España y necesitaba romper con la categoría. Y para romper no vale con decir ‘no quiero que me llames así’, hay que decir ‘yo, una puta mierda’. Y aun así sigo estando dentro de la categoría. Musicalmente, me interesa la música negra. Vengo del hip hop y me interesa como está evolucionado.

P. ¿Qué tipo de cosas le interesan?

R. Lo que está pasando en Canadá con el r’n’b: Partynextdoor, Drake, The weeknd. Lo que está pasando en Atlanta con Metro Boomin y toda la nueva onda con Playboi Carti, Pi’erre Bourne. Todo eso me sigue interesando y voy cambiando mi música al ritmo que eso cambia. Pero también me interesa que el reguetón es el primer género del mundo, que el dancehall ha tenido un auge brutal y que el afrobeat se ha colado en la música electrónica de toda Europa. 

P. ¿El reguetón es el nuevo pop?

R. No, la música urbana es el nuevo pop. El reguetón es una cabeza de lanza para romper con los yankees pero la mezcla del reguetón y la música de los yankees es donde esta el nuevo pop. El featuring de Mi gente con Beyonce es el nuevo pop. Despacito con Justin Bieber es el nuevo pop.

 




Fuente: El país

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