Los países de la UE se someten este miércoles a la evaluación de Bruselas de las políticas y reformas requeridas. Y, como ya había sugerido, la Comisión Europea ha suspendido a España en la sostenibilidad de su sistema de pensiones a medio y largo plazo, que a su juicio «empeora la igualdad intergeneracional». El Ejecutivo comunitario ha decidido, además, mantener a España bajo vigilancia por sus desequilibrios macroeconómicos: por sus elevadas deudas, la pública y la privada, junto a otros 11 países. Entre ellos están también Alemania o los Países Bajos, que siguen registrando elevados superávits fiscales.

La Comisión Europea publica este miércoles los informes por países que describen su situación fiscal, social, laboral y de competitividad. Se trata de una especie de examen cuya eficacia los países de la UE ponen en entredicho (Alemania y los Países Bajos siguen con elevados colchones fiscales), pero que al menos sirve para sacarles los colores. España ha experimentado un crecimiento fuerte entre 2013 y 2019, con una expansión de su Producto Interior Bruto (PIB) del 16,5%. Aun así, Bruselas avisa de que arrastra «debilidades estructurales» y un legado de la crisis del cual España no logra zafarse por completo.

España sigue adoleciendo, según Bruselas, de una elevada deuda privada, del 132% del PIB, y pública, además de un déficit que se resiste a bajar de un tirón y que el gobierno logra reducir «sobre todo» por el crecimiento económico. La Comisión considera que los riesgos de sostenibilidad fiscal a medio y largo plazo existen. Y le pone nombre: el sistema de pensiones. En concreto, avisa de «los planes del gobierno a revincular de forma permanente las pensiones al IPC» y desvincularlas de la esperanza de vida de la población. Sin «medidas compensatorias», añade el informe, el gasto seguirá desbocándose y la igualdad entre generaciones empeorará, justo en un momento en el que «la pobreza afecta sobre todo a los grupos más jóvenes, incluyendo a los niños».

Uso «generalizado» de la contratación temporal

La Comisión Europea, no obstante, pone mucho énfasis en el mercado laboral, que es uno de los principales puntos débiles de España. Bruselas recuerda que el desempleo ha ido bajando, pero que sigue «todavía muy alto», en especial entre los jóvenes y los trabajadores no cualificados. «El uso generalizado de los contratos temporales pesa sobre el crecimiento de la productividad y alimenta la desigualdad y la pobreza en el trabajo», señala el documento, que recuerda que España es el país de la UE con mayor índice de temporalidad.

Bruselas señala que el aumento del 22,3% en el salario mínimo interprofesional ha aumentado los costes laborales, en especial en algunos sectores o regiones, pero todavía no cuantifica su impacto en el empleo y la pobreza laboral.

El informe también se refiere a la posibilidad de una contrareforma laboral. «El nuevo gobierno ha anunciado también su intención de revisar aspectos de la reforma laboral de 2012», apunta el documento. Bruselas señala que esa actuación del gobierno del PP está «reconocida» por haber «apuntalado la fuerte creación de empleo durante la recuperación». Fuentes comunitarias recomendaron al gobierno que antes de realizar cambios sobre esa ley preserve la capacidad de crear empleos que tiene la reforma de Rajoy.

Por último, la Comisión expone varios frentes que España sigue teniendo pendientes. Uno de ellos es el pronto abandono escolarm que lamina la igualdad de oportunidades y contribuye al elevado porcentaje de trabajados poco cualificados. En el ámbito social, Bruselas advierte de que, pese a seguir decreciendo, el volumen de población en riesgo de pobreza y exclusión social sigue siendo alto, en especial entre los niños.

Toque a Alemania y los Países Bajos

Los informes señalan que la deuda pública desciende desde el punto de vista agregado de los Veintisiete, pero todavía hay países con deudas cercanas o superiores al 100% de su Producto Interior Bruto (PIB) y, en su conjunto, los miembros del bloque comunitario siguen sin ser capaces de coordinar su política fiscal. «Los altos niveles actuales de deuda pública son una fuente de vulnerabilidad en algunos Estados miembros y una barrera para que los Gobiernos tengan estabilización macroeconómica cuando sea necesario. En Italia, Bélgica, España y Francia los índices de endeudamiento no han disminuido, a pesar de las favorables condiciones económicas y financieras de los últimos años», señala la comunicación aprobada por la Comisión.

En un entorno de crecimiento débil y con la amenaza del coronavirus, Bruselas también se detiene en el capítulo de la inversión. Los informes de la Comisión señalan que los países miembros siguen batallando para recuperar los niveles de inversión anteriores a la crisis, que estaban por encima del 3% del PIB. En parte, ello se debe a que los Estados con una posición más cómoda como Alemania o los Países Bajos siguen acumulando grandes superávits a costa de no invertir.

«La reducción de los niveles de deuda pública y privada avanza a un ritmo desigual. Y aunque los déficits por cuenta corriente en su mayor parte han sido corregidos, los grandes excedentes siguen siendo una preocupación», sostuvo en un comunicado previo a la rueda de prensa el comisario de Economía, Paolo Gentiloni. También los mercados laborales han mejorado, aunque sube el porcentaje de población activa que sufre riesgo de exclusión social o pobreza.




Fuente: El Pais

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