El presidente de Argelia, Abdelaziz Bouteflika, presentará la renuncia a la presidencia del país antes del 28 de abril por razones de salud, informó la Presidencia en un comunicado, en el que añade que antes del abandono del cargo, el octogenario dirigente “deberá adoptar medidas importantes para garantizar la continuidad del funcionamiento de las instituciones estatales durante el período de transición que se abrirá en la fecha en que decida renunciar”.

La renuncia -inédita en la historia de Argelia- abrirá un incierto periodo de transición tutelado por el presidente del Parlamento, Abdelkader Bensalah, quien según la Constitución deberá convocar elecciones presidenciales en un plazo de noventa días. Bouteflika se encuentra gravemente enfermo desde 2013.






Presión popular y militar

El anuncio vendría a cumplir las expectativas de una parte de la población que desde finales del mes de febrero sale cada viernes a la calle de forma masiva para exigir la salida del mandatario. Sin embargo, no puede dejarse de lado la enorme presión que recayó sobre Bouteflika cuando el jefe del ejército argelino, Ahmed Gaïd Salah, y viceministro de defensa pidió hace unos días que se procediera a la inhabilitación del mandatario de 82 años.

Aunque Gaïd Salah era considerado hasta entonces uno de los hombres más fieles a Bouteflika, pidió que se aplicara el artículo 102 de la constitución argelina, que se había convertido ya en una de las principales demandas de los opositores en la calle. Gaïd Salah ha estado junto al todavía presidente desde que accediera al poder en 1999. Eso no impidió que en el discurso público en que se puso de parte de los que exigen la salida del cargo al presidente dijera: “La situación en nuestro país está marcada en estos días por marchas populares pacíficas, organizadas en todo el territorio nacional, que exigen cambios políticos”.


Retirada lenta, pero paulatina

El golpe de gracia de Gaïd Salah parece haberse ahora materializado. El ejército, uno de los sustentadores del régimen argelino y responsables de la represión a los fundamentalistas islámicos, quiere el cambio y, por extensión, el oficialismo. La primera victoria de los que exigían el relevo fue la renuncia de Bouteflika a la reelección. La comunicación de que dejará el cargo antes del 28 de abril es un nuevo capítulo de lo que parece un lento pero paulatino adiós.

Bouteflika es un héroe de la independencia argelina, alcanzada oficialmente en 1962. Este veterano político ya formó parte del primer gobierno que se estableció tras la retirada de la administración francesa. En los últimos años, sus ausencias de la escena pública han sido continuas y largas, en buena medida forzadas por su estado de salud y sus largos periodos de convalecencia en centros sanitarios de Europa.








Fuente: LA Vanguardia

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