La grave crisis desatada en Boeing por los accidentes del modelo 737 MAX se ha cobrado la cabeza de su consejero delegado, Dennis Muilenburg. «El consejo de directores ha decidido que es necesario un cambio de liderazgo para restaurar la confianza en la compañía mientras sigue adelante en la tarea de reparar las relaciones con los reguladores, los clientes y todos los afectados», señaló la compañía este lunes en un comunicado.

El presidente de la empresa, Dave Calhoun, reemplazará a Muilenburg el 13 de enero, y el jefe financiero, Greg Smith, asumirá el timón durante estas semanas de transición. El hasta ahora primer ejecutivo ha recibido fuertes críticas por la gestión de unos acontecimientos de por sí graves. Hace ya 10 meses que los aparatos 737 MAX tienen prohibido volar, a raíz de los dos accidentes que causaron 346 muertes, mientras que Muilenburg se ha afanado por tratar de reiniciar su actividad, cuando el regulador de la aviación había mostrado que la nueva autorización se demoraría.

En Bolsa, los títulos reaccionaron a la noticia del cese de Mulenburg con una subida del 3%, pero es mucho el terreno que le falta por recuperar. En los citados 10 meses desde que comenzó la crisis, su valor ha llegado a bajar un 25%. El gigante estadounidense comunicó la semana pasada que a partir del mes de enero suspendería la producción del modelo caído en desgracia, otrora el aparato estrella para los vuelos de corto y medio radio.




Fuente: El Pais

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