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Bienvenida posverdad… Sexo débil, a examen | Cultura


A partir de ahora, cada año, por diciembre, la Real Academia Española (RAE) hará un nuevo balance. Los términos que se vayan incorporando mes a mes a lo largo de las comisiones y las sesiones serán incluidos en la edición digital de su Diccionario de la Lengua Española. En 2017 han sido más de 3.000 las novedades y las revisiones. De enmiendas y adiciones, tal y cómo las denominan los académicos. Darío Villanueva, director de la RAE, los presentará y hará un análisis de los mismos este miércoles, acompañado de Paz Battaner, responsable de la coordinación del Diccionario.

Entre las palabras destacan algunas ya conocidas, como posverdad. El preponderante termino estrella en la era de los nuevos populismos no ha tardado en ser aceptado por los académicos. Las cuestiones políticas o religiosas han copado algunos debates este año y los debates sobre la definición de posverdad han sido intensos para cuadrarlo.

Pero, sin duda, la RAE ha dedicado más tiempo a las cuestiones de género. La incorporación en los últimos años de académicas al pleno ha contribuido a poner al día algunos desfases. Si no como novedades, sí como advertencias de uso. Es el caso de la expresión sexo débil. “A partir de ahora, quedará catalogado como término ofensivo. Los que vayan a utilizarlo tras consultar el Diccionario verán que se califica como discriminatorio. Debemos estar sensibilizados ante las cambios de valoración de ciertas expresiones y prevenir a los usuarios sobre las connotaciones”, asegura Inés Fernández-Ordoñez, que se sienta en el sillón P mayúscula de la RAE.

En ese sentido, también, en la descripción de cada entrada habrá novedades. Para los oficios, en vez de hombre que se dedica a, se sustituirá por persona que se dedica a… Las marcas de uso también deben resaltarse, a juicio de Manuel Gutiérrez Aragón (sillón F). “Un sistema más detallado que advierta si algunos son peyorativos u ofensivos y que no parezca que se trata de la cosa más normal, en ciertos casos, me parece importante”.

“Vivimos una auténtica invasión de anglicismos. Sobre todo en el mundo publicitario y comercial. Es algo indiscriminado”, afirma Darío Villanueva

Darío Villanueva asegura que en la próxima edición impresa, el sistema de marcas quedará mucho más resaltado. Pero para eso habrá que esperar algún tiempo aún, sin que haya fecha prevista. La última publicación en papel es de 2014 y aunque pasaron 13 años desde la anterior, para la siguiente, “acortaremos el plazo”, comenta el director.

No se atreve a dar fecha. En la RAE son varios los que se plantean si realmente tiene utilidad una edición más, que haría la número 24 desde su creación. “De hecho, esta revisión anual, podríamos considerarla una nueva edición del diccionario”, cree Pedro Álvarez de Miranda (sillón Q). Lo que se vaya decidiendo, quedará volcado en internet para las consultas a nivel global. La planta del actual diccionario, así todo, es digital.

Otro de los temas que más preocupan a Villanueva es el de los barbarismos anglosajones. “Vivimos una auténtica invasión. Sobre todo en el mundo publicitario y comercial. Es algo indiscriminado”, afirma. Entre los anuncios que se hagan hoy por parte de Villanueva incluirá una lista de estos usos peligrosos para el español.

Álvarez de Miranda, por el contrario, es de los que no se escandalizan por los anglicismos. “Tenemos un número aceptable de los mismos. En el siglo XVIII existieron los mismos temores respecto al francés y no pasó nada”, comenta. Una vez que se acepta un término que se deriva directamente del inglés, queda incluido y se zanjan las discusiones. Pero para los más delicados o levantan más reservas, Álvarez de Miranda propone que se utilice el Diccionario Panhispánico de Dudas. “La primera edición es de 2005. Va siendo hora de que la actualicemos”.

 




Fuente: El país

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