Para varias generaciones de estudiantes que pasaron durante los años ochenta y noventa por la Facultad de Ciencias de la Información de la madrileña Universidad Complutense, Bernardino Martínez Hernando fue la cara amable del profesorado, el maestro que empujaba a ilusionarse por el periodismo y uno de los poquísimos miembros del claustro que se aprendía el nombre de los alumnos. Y hablamos de varios cientos por año. Profesor titular de Redacción Periodística, impartía su materia en el primer año de la carrera, lo que dejaba un sabor agridulce en sus discípulos, porque después de él era muy difícil encontrar otro profesor a su altura profesional y personal.

Bernardino —como era conocido— nos hacía escribir (y mucho), recomendaba lecturas y su estilo no era el habitual de dictar apuntes. Educado y con fino sentido del humor, invitaba a los alumnos a su casa en grupos de 20 para charlar de cualquier asunto de la vida, no solo de periodismo, y respondía a cualquier duda, incluso las desesperaciones personales propias de universitarios novatos.

Por eso, cuando la Asociación de la Prensa de Madrid anunció su fallecimiento a los 84 años, el pasado domingo 7 de abril, por un derrame cerebral provocado tras una caída, aquellos alumnos, de diferentes promociones, separadas por bastantes años, compartieron su dolor por las redes. Había muerto un profesor, un periodista y un hombre que silenciosamente marcó a miles de futuros periodistas, que lo recordarán por sus clases con el micrófono pegado a la boca para amplificar su voz radiofónica, aunque algo cascada, en aulas que superaban el centenar de alumnos. 

Martínez Hernando nació en Mansilla de las Mulas (León), el 8 de agosto de 1934. Con solo 17 años ya colaboraba en medios regionales como Diario de León y Radio Popular de León. Licenciado en Filosofía en el Seminario Conciliar de León —donde fue ordenado sacerdote— y diplomado en Lengua y Literatura francesa en la Universidad Católica de París, entre sus múltiples trabajos destacan la fundación y dirección de la revista bimestral Sociedad / Familia, sus años en el diario Informaciones —que llegó a dirigir interinamente—, en Vida Nueva y la revista Tribuna (en la que además de escribir formó parte de su Consejo Editorial), así como sus colaboraciones en numerosos medios, Radio Nacional de España y Cope Madrid, en EL PAÍS, Blanco y Negro, La Gaceta del Norte, Razón y Fe, Signo, Hechos y Dichos. Martínez Hernando publicó trabajos de investigación para publicaciones especializadas como Revista de Ciencias de la Información, Lingüística Española Actual, Comunicación y Estudios Universitarios, Estudios sobre el mensaje periodístico y Arbor, entre otras. Méritos todos ellos que le valieron el Premio Luca de Tena de Periodismo (1991) y el Internacional de Poesía Antonio Oliver (2000).

Doctorado en Ciencias de la Información por la UCM, Martínez Hernando ingresó en 1974 como socio vitalicio de la APM, donde ejerció como directivo durante 23 años. Allí ejerció el cargo de archivero-bibliotecario, del que se retiró en 2015, tras organizar el archivo y dirigir su ampliación. De ahí que el Centro de Documentación de la APM lleve su nombre. Algunas de sus obras como escritor fueron Lenguaje de la prensa, Testigo del misterio o La corona de laurel. Periodistas en la Real Academia Española, asimismo fue coautor junto con Juan Manuel Bernardo Nieto de 120 años de la Asociación de la Prensa de Madrid en fotos (1895-2015).

Todo lo anterior lo hubiera resumido él en un par de líneas, con su insistencia en que el periodista es el mensajero, no el mensaje. Por desgracia, le ha tocado ser noticia.




Fuente: El país

A %d blogueros les gusta esto: