En una pretemporada tan discreta como la del Real Madrid este verano, ver a Hazard hacer su primer gol y jugar sus mejores minutos alegra e ilusiona a cualquier madridista. La multitudinaria presentación del belga en el Bernabéu confirmó que es el hombre en el que la hinchada ha depositado sus mayores esperanzas y ayer en Salzburgo, el extremo insinuó que puede ser ese gran ídolo con la que sueña la afición. Terminó magistralmente un contragolpe iniciado por Courtois y manejado con finura después por Benzema.

Funcionó por primera vez esa conexión que Zidane quiere convertir en una de las claves de su nuevo proyecto. Después del toque de Karim, Hazard aceleró se perfiló hacia su pierna derecha y chutó imposible para el portero del Salzburgo. Celebración con rabia de la nueva estrella, que pareció dar por terminadas finalmente las vacaciones.Mostró más chispa que en apariciones previas y estuvo muy cerca de hacer el segundo tanto después de un cambio de ritmo que sí recordó definitivamente al hombre que ha liderado al Chelsea en las últimas temporadas. Jugó un poco más adelantado por el cambio de sistema de Zidane, que anda probando cosas y en Austria lo hizo con una defensa de cinco. En esa línea estaban los cuatro titulares habituales más Militao, que tuvo sus primeros minutos y dejó una buena sensación.

El que también volvía era Casemiro, y fue aparecer el brasileño, y el Real Madrid completó su primer amistoso con la portería a cero. Quizá fue más por falta de puntería de los delanteros belgas que otra cosa, pero sí que en la primera parte se pudo ver un Madrid algo más enchufado y sólido que en choques anteriores. Dentro del tono todavía bajo, Benzema y Hazard dejaron más o menos claro que el futuro está en sus manos. O mejor dicho en sus botas. Se sintieron cómodos como delanteros, con Isco como socio al que no le acaban de salir las cosas. Todo lo que intenta el malagueño se queda en un casi, pero sí parece que es uno de los futbolistas que tiene la confianza absoluta del técnico.

Zizou buscó en el cambio de sistema algo más de blindaje atrás y menos inferioridad en el centro del campo, los problemas principales en las derrotas de este verano. Con Bale, James y Mariano en Valdebebas y la cruz puesta, dio oportunidad a todos los demás. Vinicius intentó recuperar esa sonrisa que tiene algo perdida y Jovic dejó una acción más que potable en la que sólo la buena parada del guardameta impidió que acabase en gol. Es el delantero designado para ser la alternativa a Benzema, ya sea entrando por el francés o jugando junto a él como ayer hizo Hazard. A la espera de Van de Beek y Pogba, el centro del campo se sintió un poco más seguro al recuperar el músculo de Casemiro. Kroos e Isco jugaron más sueltos, aunque sin brillar en una zona en la que una inyección de energía le vendría bien a un equipo que recupera sensaciones guiado por Hazard.




Fuente: La Razón

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