Un nuevo contratiempo complica el invierno político al presidente francés, Emmanuel Macron. Benjamin Griveaux, candidato de su partido, La República en marcha (LREM), en las elecciones municipales de París y miembro del círculo más próximo a Macron desde que este se lanzó a la carrera presidencial en 2016, ha anunciado este viernes que abandonaba la carrera a la alcaldía de la capital francesa.

Un vídeo sexual, no verificado, en el que aparentemente aparece el propio Griveaux, es el detonante de una crisis que dinamita la ya frágil estrategia del presidente para las municipales. «No deseo exponernos aún más, a mi familia y a mí, cuando todos los golpes están permitidos. Esto va demasiado lejos», declaró Griveaux, quien denunció ser víctima de «ataques innobles». «Esta decisión me cuesta, pero mis prioridades están claras. Primero es mi familia», añadió.

Griveaux, diputado por La República en marcha y exportavoz del Gobierno, era el candidato de este partido en París a las municipales del 15 y el 22 de marzo. Procedente del ala liberal del Partido Socialista y antiguo colaborador de Dominique Strauss-Kahn —el aspirante presidencial que cayó en desgracia al ser denunciado por agresión en un hotel de Nueva York en 2011— había cortejado el voto conservador parisino en la campaña.

Griveaux, de 42 años, se encontró además con un obstáculo imprevisto: la candidatura alternativa en París de otro diputado de LREM, el matemático Cédric Villani. Macron terció a finales de enero en favor de su amigo Griveaux y, tras desobedecer al líder, Villani acabó expulsado del partido.

El daño, para los macronistas, estaba hecho: la división del voto entre el oficialista Griveaux y el disidente Villani consolidó como favorita a la actual alcaldesa, la socialista Anne Hidalgo. Y alejó el sueño de los macronistas de conquistar la joya más preciada en estas elecciones: la capital de Francia que, además, resulta ser un bastión de LREM. Macron había ganado ahí con holgura en todas las elecciones en las que él o su partido se han presentado desde 2017.

La marcha de Griveaux todavía siembra más dudas sobre la estrategia del partido presidencial en estas elecciones. Los rumores sobre el vídeo privado empezaron a circular en la tarde del jueves, alentados en las redes sociales, entre otros, por el diputado Joachim Son-Forget, expulsado hace unos meses de LREM por sus repetidas salidas de tono, y autoproclamado esta semana en un show televisivo de máxima audiencia candidato a las elecciones presidenciales de 2022.

Macron ha superado una de las huelgas más largas de la historia reciente de Francia y la tasa de desempleo se ha reducido a su nivel más bajo desde 2008. Pero la economía sigue creciendo a un ritmo lento —en el cuarto trimestre de 2019 se contrajo— y, aunque la polémica reforma de las pensiones está en la Asamblea Nacional, controlada por LREM, el pulso no ha terminado. En las últimas semanas, el jefe de Estado ha afrontado varios reveses, desde dictámenes adversos del Consejo de Estado hasta el descontento de una parte del grupo parlamentario.

En el caso Griveaux se mezcla el sentimiento de ser invulnerable de una parte de las élites franceses con un debate sobre la privacidad de las comunicaciones electrónicas y la capacidad de destruir carreras mediante filtraciones.

Griveaux es el segundo colaborador estrecho de Macron en caer en desgracia. El primero fue Alexandre Benalla, su guardaespaldas de confianza, apartado en 2018 después de difundirse un vídeo en el que agredía a manifestantes durante el 1 de mayo. Benalla y Son-Forget llevan unos días exhibiendo en público su afinidad política.




Fuente: El Pais

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