El próximo 8 de mayo se cumplirán 15 años del Fòrum de les Cultures, pero antes de que se celebre esa efeméride Barcelona quiere tener esbozado un plan para acabar de desarrollar esta área, un plan que ha de ser una de las prioridades del próximo mandato, gane quien gane.

Al menos es la idea que impregnó la primera sesión de la comisión impulsada por el PDECat para definir los usos de esta zona. Sobre la mesa, qué hacer con Tersa, la incineradora; el debate sobre la idoneidad del futuro crematorio y también la construcción, pero en el término de Sant Adrià del Besòs, de 1.700 viviendas en el marco del plan de desarrollo urbano de las Tres Chimeneas.






Fecha límite

La comisión acuerda que sea una de las prioridades del futuro gobierno municipal

“Hace dos años que reclamamos un grupo de trabajo”, apuntó la concejal del PDECat Francina Vila. “Esperamos que la comisión sea un punto de partida”, añadió. Un deseo que dieron por bueno el resto de formaciones. De hecho, el concejal no adscrito Juanjo Puigcorbé incluso apuntó que esa conjura política por el Fòrum se tendría que plasmar en el pleno del próximo 3 de mayo, el último del mandato y que, inicialmente, está pensado más como una sesión de trámite. Su idea no cayó en saco roto.

De hecho, el compromiso es que el 25 de abril haya conclusiones y líneas maestras de cómo abordar el futuro de la zona, teniendo muy en cuenta cómo convivir o qué hacer con la alta concentración de infraestructuras existentes, pero también con otra alta concentración, la de acontecimientos con horarios extensivos y de alta afluencia. ¿Limitarlos? Es una posibilidad.

Barcelona quiere también tener a finales de mes una evaluación del planeamiento urbanístico y económico del entorno. El Fòrum es sede de grandes empresas, el espacio en donde la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) está apostando por uno de sus campus centrales, y un área estratégica para todo el Besòs…






Propuestas

El Ayuntamiento debate cómo sanear el espacio y qué hacer con los actos festivos

En este sentido, en la sesión de ayer se evidenció que Barcelona no tiene nada que hacer si va sola. por eso, en la comisión se reclamó trabajar de manera conjunta con el Ayuntamiento de Sant Adrià, con la Generalitat y el Área Metropolitana de Barcelona. Y es que, sin ir más lejos, una de las cuestiones que se debatió fue la idoneidad de que se construyan más de 1.700 viviendas en la zona donde ahora están las Tres Chimeneas, en Sant Adrià, cuando –los vecinos hicieron especial hincapié–, todavía no se han solucionado los problemas de contaminación que se dan en la zona, así como los malos olores. “Llevamos sufriéndolos desde hace muchos años, malos olores que además son debidos a productos químicos que también son irritantes”, apuntó Marta Rosés, coordinadora de Airenet. “Hay empresas alemanas que han dicho que no volverán al Centro de Convenciones Internacional hasta que no se solucionen los malos olores”, aseguró Enric Navarro, de la asociación de vecinos Zona Fòrum. “Si se cons-truyen allí más viviendas las empresas se tendrán que ir”, añadió.

El decano del Col·legi Oficial d’Enginyers Industrials de Catalunya, Jordi Renom, presentó un estudio sobre la calidad ambiental de este entorno, hecho a instancias del Ayuntamiento, que no acabó de convencer a vecinos y partidos políticos. A su juicio, minimiza el problema. “Nos cabrean enormemente los estudios que relativizan las consecuencias”, espetó Francisco Marín, de la asociación de las Tres Xemeneies. “Yo salgo más preocupada que tranquila de esa sesión. Nos tenemos que plantear si allí se tienen que construir 1.700 pisos y un crematorio”, manifestó la concejal de ERC, Trini Capdevila. “Tenemos que encontrar espacios para generar confianza, se ha de trabajar con el máximo rigor y transparencia”, alegó la edil del PSC, Montserrat Ballarín.





La teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, también defendió el trabajo conjunto entre las administraciones, si bien aprovechó la ocasión para trasladar la responsabilidad de los malos olores a la Generalitat por unas obras que tenía que haber acometido la Agència Catalana de l’Aigua valoradas en dos millones de euros, y que tenían que haber comenzado en marzo.








Fuente: LA Vanguardia

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