Con las temperaturas acariciando la parte más alta de los termómetros (zonas con hasta 42ºC) lo último que apetece es añador otra dosis de calor al cuerpo. Los helados, los refrescos, las piscinas; todos los elementos fresquitos están ahora en boga y nadie se plantea torturarse voluntariamente. Sin embargo, está probado que, por ejemplo, el agua templada sacia más la sed que el agua fría, un imprescindible a lo largo del día. Otro estudio reciente, este de la Universidad de Loughborough, ha probado que tomar un baño de agua caliente puede actuar como quemagrasas natural.

Según el ensayo, tomar un baño templado puede quemar la misma cantidad de calorías que correr; tomar uno de unos 30 minutos puede llevar a emplear hasta 140 calorías. El motivo es simple: el calor provoca que se inicie la sudoración, y dicho proceso implica pérdida de energía. Una temperatura alta acelerará el romper a sudar.

La misma investigación reveló que los baños con agua caliente ayudan a prevenir la diabetes tipo 2 ya que regula los niveles de azúcar en sangre, además de controlar la tensión arterial.




Fuente: La Razón

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