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“Bajo el franquismo, los que están declarando ante el Supremo no saludarían como estrellas de rock”

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El ministro de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, Josep Borrell, ha afirmado este martes en Ginebra que los independentistas catalanes han “mentido durante años” y ha tratado de desmontar algunos mitos, como que la Guerra Civil española enfrentó a Catalunya con una España franquista o que sea, también, franquista el Tribunal Supremo que juzga a los responsables del procés.

“Un poco de piedad y de honestidad con la gente que sufrió el franquismo”, ha subrayado el ministró, recordando que el dictador ordenó fusilamientos hasta poco antes de morir. “Bajo el franquismo, los que hoy están declarando ante el Tribunal Supremo no pasearían saludando a sus partidarios como estrellas de rock”, ha advertido.





Pese a constatar –como Einstein, ha dicho– que “desintegrar un prejuicio es más difícil que desintegrar un átomo”, ha dedicado tiempo a rebatir lo que ha calificado de “mentiras” y manipulaciones” del independentismo ante las que, ha dicho, “nadie ha reaccionado para verificar si era verdadero o falso”.


Conferencia en Ginebra

El ministro advierte que una hipotética independencia de Catalunya tendría “costes muy elevados”

El ministro, que ha acudido este miércoles al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, ha impartido después una conferencia en el Club de Prensa de Ginebra y durante una hora y media ha hablado de populismos y desinformación y, sobre todo, de Catalunya. Aunque este martes es el día en que se ha conocido que será el candidato del PSOE a las elecciones europeas, en sus palabras no ha habido la menor alusión a este asunto.

Borrell se ha centrado en defender, ante un auditorio internacional, que la independencia de Catalunya tendría “costes muy elevados a corto plazo” y que la relación de Catalunya con el resto de España no es comparable con la que tenía Finlandia con Rusia, o con la antigua Yugoslavia.


Ministro de Asuntos Exteriores

Borrell recuerda que las constituciones de Alemania, Italia o EE.UU. tampoco han permitido referéndum de secesion

En un país donde los referendos son algo habitual, ha defendido que España no es “un caso raro” porque su Constitución no permita una consulta de secesión. Es más, ha recordado que las Cortes Constitucionales (o Supremas) de Alemania, Italia o Estados Unidos tampoco los han permitido. Si el Véneto italiano no hubiera acatado la orden del Tribunal, ha aventurado, estarían como en Catalunya.





Borrell también ha rechazado la idea de un mediador entre el Gobierno central y el de la Generalitat. Otra cosa, ha dicho, es que el diálogo entre partidos se organice como estos lo estimen y haya una persona que haga la labor que consideren. Borrell ha explicado que el independentismo catalán quiere un mediador internacional para “internacionalizar” el conflicto y presentarse al mundo al nivel de España, y al mismo tiempo dar idea de una situación “muy degradada”. “¿Alguien puede creer que Catalunya tenga algo que ver con Kosovo, con Bosnia, con Eslovenia en sus peores momentos?”, se ha preguntado.


¿Alguien puede creer que Catalunya tenga algo que ver con Kosovo, con Bosnia, con Eslovenia en sus peores momentos?”



Pero tampoco le ve sentido ni “necesidad” a que se designe un mediador de procedencia nacional para el diálogo “de gobierno a gobierno”, porque el Gobierno español es “suficientemente maduro” para dialogar, y el catalán “debería serlo”. Un mediador, ha dicho, “sería reconocer que el diálogo es imposible, y el diálogo es perfectamente posible si se quiere dialogar”.

El ministro ha aludido a los insultos a la dirigente de Ciudadanos Inés Arrimadas –machistas, por parte del actor Toni Albà, o invitándola a dejar Catalunya, a cargo de la expresidente del Parlament Núria de Gispert–, y cree se ha llegado a una situación “que empieza a ser preocupante” y “hay que hacer un llamamiento a la calma y al diálogo”.






Relación Estado-Generalitat

Hay que evitar que esto vaya de mal en peor, y el Gobierno de Pedro Sánchez ha hecho todo lo que ha podido para llegar a un diálogo”



Sin embargo, ha opinado que hay quien no quiere resolver los problemas “porque es el terreno perfecto para su desarrollo”. “Hay que evitar que esto vaya de mal en peor, y el Gobierno de (Pedro) Sánchez ha hecho todo lo que ha podido para llegar a un diálogo”, ha señalado.

Pese a insistir en que el problema es “una gran fractura social” entre catalanes, y no entre Catalunya y España, ha reconocido que tiene raíces históricas. Borrell ha bromeado retratando a España como “mal cocinada en el horno de la historia”, un país que en el último siglo y medio solo ha tenido contiendas civiles, pero no un enemigo común que “uniera a sus ciudadanos” ni una historia que haya “consolidado un Estado moderno”.


La cuestión territorial

Los independentistas creen que la nación hace al Estado, yo al contrario, creo que el Estado hace a la nación, un Estado fuerte que impone su lengua, su cultura y su educación”








El ejemplo contrario sería el de Francia. “Los independentistas creen que la nación hace al Estado, yo al contrario, creo que el Estado hace a la nación, un Estado fuerte que impone su lengua, su cultura y su educación”, ha ilustrado.

Así, ha explicado que la guerra de 1714 “fue de sucesión, no de secesión”, y que la “nación catalana no existía hasta entonces” y que es un “error monumental” presentar la Guerra Civil como una contienda de Catalunya contra España. Eso sí, ha señalado que el nacionalismo catalán “tuvo mucho que ver en el desencadenamiento de la Guerra Civil” y que no sería la primera vez que el nacionalismo catalán produce una reacción del nacionalismo español.


Borrell sostiene que el nacionalismo español estaba “dormido” hasta la irrupción de Vox en Andalucía

A su juicio, este nacionalismo español estaba hasta ahora “dormido”, hasta que en las recientes elecciones andaluzas sacó un 12% un partido que utiliza la bandera de España “en la mejor tradición del franquismo”, en alusión a Vox.

A los partidos de derecha también les ha acusado de desinformar a propósito, por decir que el Gobierno había aceptado los 21 puntos reclamados por el presidente catalán, Quim Torra, algo que ha tachado de “absolutamente falso”.





A su modo de ver, el clima actual, de inmediatez, de ciudadanos “cada vez más hipercomunicados y menos informados”, es un escenario propicio para el populismo que ofrece “soluciones simples a problemas complejos”, como se haría “en la barra de un bar”.

Con todo, sus principales dardos han ido contra el independentismo. Por ejemplo, ha remarcado que el 1-O no hubo “mil heridos”. “Cuando digo esto la propaganda independentista me acusa de decir que no hubo violencia policial, evidentemente hubo uso de la fuerza por parte de la policía, y errores enormes de gestión en los dos lados, pero una cosa es eso y otra 1.000 heridos. Al día siguiente había tres personas en los hospitales, 1.000 heridos habría sido una hecatombe”, ha argumentado.








Fuente: LA Vanguardia

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